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miércoles, 08 diciembre 2021
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análisis. Los medios de comunicación se hacen eco estos días de múltiples peleas y comportamientos incívicos que preocupan tanto a autoridades como a la población // La reapertura del ocio nocturno y las restricciones prolongadas se considera un factor clave en el desarrollo de estos hechos TEXTO Lorena Rey

¿Se ha incrementado la violencia entre los jóvenes tras meses de encierro?

El pasado fin de semana se produjeron graves enfrentamientos en distintos puntos del país, entre ellos en la comunidad gallega. Coincidiendo con la reapertura del ocio nocturno, destacó una pelea multitudinaria en la zona de vinos de As Burgas, en la capital ourensana y el asesinato de Samuel Luiz, en A Coruña. Ambos, en la noche del sábado, justo en la primera jornada sin limitaciones.

Este tipo de comportamientos incívicos en la mayoría de los casos afecta a los vecinos y no suele trascender salvo en casos excepcionales como la criminal paliza que provocó la muerte al joven coruñés. Y es que la rapidez con la que se efectúan a veces los sucesos, hace que esté todo disuelto cuando llegan a la zona las fuerzas policiales.

Los expertos analizan el impacto que ha tenido la pandemia en este fenómeno. Ya se habla de un supuesto incremento de la violencia entre la juventud tras el levantamiento del toque de queda y la reapertura de las zonas de ocio. ¿Es esto una realidad o una suposición tras las imágenes que se nos muestran? ¿Se desencadena estos hechos a consecuencia de vivir meses de confinamiento? En EL CORREO hablamos con la decana de Sociología de la UDC, Raquel Martínez; con la psicóloga Nuria González y con la secretaria de organización del SUP Galicia, Sandra Castro para conocer suu impresiones y las tres coinciden en que todavía es pronto para hablar de un aumento real de la violencia en la juventud en las últimas semanas. No obstante, perciben como los comportamientos inmorales son cada vez más visibles.

“Apreciamos un colectivo minoritario reaccionario ante cierta diversidad”
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Raquel Martínez
Decana de Sociología en la Universidade de A Coruña

A Coruña. “No tengo información de primera mano para saber si hay más agresiones que en otros momentos o si hay un comportamiento más violento que en otras etapas previas a la pandemia”, apunta, por lo que prefiere no establecer esa causa-efecto. Lo que si piensa es que puede haber cierto clima de agresividad anterior al confinamiento.

Su percepción se basa en A Coruña, “donde estamos muy conmocionados después de lo ocurrido el pasado fin de semana”. Tiene impresión de que entre los grupos más jóvenes de población se están dando dos movimientos contrarios. “Por una parte, hay diversidad en muchos aspectos (afectiva, sexual, etc). No es un grupo muy homogéneo en ese terreno, con distintos orígenes étnicos. Esa diversidad se ha potenciado en los movimientos sociales que han tenido lugar en los últimos años como el movimiento feminista o el LGBTIQ+. Por otra parte, hay un colectivo más minoritario, jóvenes y personas de otras edades, que tiene un comportamiento reaccionario ante esa diversidad y se traduce en movimientos identitarios”, aporta.

En ese sentido percibe que vez hay más agresiones de grupos que se organizan en redes sociales u otras plataformas.

Con esperanza cree que hay una mayoría de jóvenes que lucha por esa diversidad y libertad que tienen como valor. “Se ve con mucha claridad entre el grupo de amigos de Samuel Luiz que han estado levantando la voz en contra de lo que ellos consideran que fue la agresión y cómo lo han vivido. Pongo el foco en ellos porque han sido muy valientes y se han movilizado en poco tiempo sin abandonar el lugar del crimen”, dice.

Las clases en la Universidad terminaron hace días por lo que no ha tenido conversaciones al respecto con los alumnos. Entre los docentes se sienten dolidos por muchas cuestiones. “Vemos que era una persona que había estado trabajando mucho durante la pandemia, un trabajador esencial en el lugar más duro que es una residencia de ancianos. Ésto lo percibimos porque justo estamos trabajando en un proyecto de investigación de la facultad sobre el impacto de la COVID en el cuidado de las personas mayores. Tenía un componente muy comunitario, una parte vocacional. Cuidar a los demás te hace ser revolucionario. Era joven y vemos que han truncado su vida”, comenta sobre Samuel.

La decana tiene muy presente el crimen. “Que lo hicieran además con gritos e insultos, como comentan sus amigos, por su orientación sexual nos hace cuestionarnos como educamos a nuestros alumnos”, afirma.

Como posible solución a los casos de violencia entre jóvenes cree que se debe de educar en el ámbito de la libertad de expresión y “entenderla como un lugar desde el que todos tenemos que crecer y madurar”. A lo que añade: “Pero no una libertad de expresión en la que ‘hago lo que quiero’, sino una libertad que se desarrolla respetando lo que el otro piensa, huyendo siempre del dogmatismo y del fundamentalismo, que creo que si hay un auge en ese tipo de ideas en algunos movimientos y grupos políticos”. Apuesta, también, por debatir, escucharse unos a otros y olvidarse de tener discursos de odio en las redes sociales.

“Siempre han existido actitudes violentas en
los jóvenes, sobre todo cuando están en grupo”
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Nuria González Lois
Psicóloga y vocal de la Sección de Psicología Jurídica del COPG

Santiago. Considera que realmente no hay un incremento real de violencia entre los jóvenes, pero sí se hace más visible. “Quizás ahora se transmite más a través de los medios de comunicación o redes sociales pero siempre han existido ciertos comportamientos violentos en los jóvenes sobre todo cuando están en grupo porque tienen esa identidad grupal que viene definida por la realización de riesgo y violencia”, comenta.

A mayores, nos habla de los “grupos de ocio”, en referencia al asesinato de Samuel en A Coruña. “Cuando se conforman inicialmente no tienen una motivación delictiva pero sus actos en grupo si suelen emitir conductas inmorales que atentan contra la dignidad y vida de las personas”, dice.

Sostiene que la violencia no ocurre de forma espontánea. “El violento no nace, se hace”, añade. Cuenta que hoy en día hay acoso de cualquier tipo (orientación sexual o estatus social, entre otros) que tiene que ver con una falta de valores y educación. “A la gente joven le están faltando esos valores que no se le han transmitido de forma adecuada. Los que tienen esas conductas de acoso no significa que vengan de entornos familiares desorganizados pero la causa puede ser el no haber tenido una supervisión familiar adecuada. Además se unen con gente que le producen esa empatía que no tienen”, dice.

En lo referente al tema del alcohol y consumo de sustancias considera que son un factor de riesgo “pero eso no te hace ser violento”. “Se trata de una justificación, que utiliza el que emite la conducta violenta, pero no una explicación”. A mayores nombra los factores de la personalidad y del comportamiento que pueden predecir la violencia como la falta de control, impulsos, cierta hiperactividad....

Piensa, además, que hay ciertas conductas violentas que se han normalizado. “Los medios y redes sociales deben ser responsables con el tema y no emitir conductas agresivas que los adolescentes las ven como normal y las incorporan en su día a día. En ocasiones, se transmite que el pelearte con una persona que no piensa como tú te va a dar una posición diferente y de cara a tus compañeros va a tener consecuencias positivas”, formula.

“No creo que haya mayores contratiempos que lo vivido antes un sábado a la noche”
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Sandra Castro Boedo
Secretaria de organización del Sindicato Unificado de Policía (SUP) en Galicia

Galicia. “Quizás no se debe hablar de violencia, pero si de la salida de ocio nocturno de los jóvenes”, comienza. Repara en que se debe tener en cuenta los largos meses de confinamiento o con toque de queda. “Cuando terminó, todo el mundo podía salir a la calle, unos iban a pasear y otros intentaban hacer algún que otro tipo de botellón en la vía pública, previo a la apertura de los locales de ocio nocturno”, dice.

Considera que el consumo de alcohol provoca más violencia. “Si haces la comparativa con antes de la pandemia no creo que hayan aumentado las conductas violentas. Ahora llama la atención porque los sitios de ocio estaban en calma y se comienza a palpar las aglomeraciones en las calles y el regreso de los problemas por ruidos. Pero reitero, “no creo que haya mayores contratiempos que los que pudiera haber antes un sábado a la noche”.

El pasado fin de semana tuvo lugar la reapertura de los locales de ocio nocturno en Galicia. “Lo me han transmitido los agentes es que ha sido una locura tanto el viernes como el sábado. Aunque en los locales se mantenían las medidas de seguridad en el interior, se localizaron grandes aglomeraciones de gente esperando para entrar e incluso muchos bebían fuera”, manifesta. Los agentes policiales se encontraron con jóvenes bebiendo en plazas, playas, o vías públicas, además de tener que atender múltiples llamadas por quejas vecinales. “Ya no estábamos acostumbrados a la movida de antes”, dice. Destaca que justo coincide la reapertura del ocio nocturno con los meses de verano y con ello buen tiempo, vacaciones y más gente en la calle, lo que supone un mayor número de percances.

En lo referente al asesinato de Samuel Luiz comenta que no hay mucho más que decir que no se sepa ya que el caso está bajo secreto de sumario. “Me consta que los compañeros inmersos en las investigaciones están realizando un duro trabajo desde el primer minuto de la intervención y que terminará con una labor minuciosa con la detención de todos los autores”, añade.

Asegura que el consumo de bebidas alcohólicas y otras sustancias en un botellón o discoteca desencadena fácilmente en peleas y otras disputas. “Ir de fiesta es el primer propósito con el que en principio se sale de casa, pero no se cumple”, concluye.

12 jul 2021 / 01:00
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