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viernes, 14 agosto 2020
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Adrio: "Ana no acabará conmigo pero con Samuel, tampoco"

Dibujan un patrón de acoso contra la joven asesinada// Sus compañeras le apremiaron a dejar la relación y a denunciar

La preocupación, el agobio y el miedo que padeció Ana Enjamio por el "control", la "vigilancia" y la "presión" que ejerció César Adrio tras dar por finalizada su relación en verano de 2016, a final de año ya era un secreto a voces entre su círculo de amistades más próximo. Así quedó en evidencia en la segunda jornada del juicio por su asesinato, que se celebra en la sección quinta de la Audiencia Provincial con sede en Vigo, con cada una de las declaraciones prestadas ante el jurado popular tanto por su novio de adolescencia, como por sus compañeras de trabajo.

En la vista de ayer quedó patente que de la situación fueron especialmente conscientes el joven Samuel L., con quien mantuvo una relación durante más de siete años, a quien dejó para convivir cinco meses con su compañero de trabajo, y en quien se amparó meses antes del asesinato; así como por la compañera de trabajo a quien pocas horas antes de la muerte Adrio le aseguró que "Ana no acabará conmigo, pero con Samuel, tampoco". Según los testigos, fue la segunda amenaza ya que mientras Enjamio abandonaba el estudio que compartían, le advirtió que si no estaba con él no estaría con nadie.

Tras perfilar una imagen de Ana radicalmente distinta a la dibujada el lunes por Adrio, ya que su exnovio Samuel la definió como una joven "cuidadosa, discreta, inteligente y reservada", este indicó que el procesado por la muerte de la ingeniera de 25 años tenía un "patrón" de seguimiento, ya que aparecía en los sitios a los que acudía la pareja y que "se pasaba las noches buscando el coche. "Era como si la tuviese observada o si le hubiera colocado un GPS", afirmó.

Samuel aseguró haber pedido a Ana que se "apartase" de Adrio, aunque no le hizo caso. Afirmó que la noche del asesinato, al no poder contactar con ella y ver borrada su imagen del perfil de WhatsApp se temió "lo peor". Reconoció que la madre de la joven no conocía la relación con César porque cuando le visitaba en Vigo retiraba del piso la ropa de su pareja, ya que se avergonzaba de la relación.

INCIDENTE Dos compañeras relataron que en la cena de Navidad de 2016 Ana les contó que la encerraba contra su voluntad en el baño de personas con discapacidad, que forcejó y armó un gran ruido para que la dejara salir y que, finalmente, Adrio "no consiguió lo que quería". Esta versión es diametralmente opuesta a la del acusado que aseguró haber mantenido relaciones horas antes de la muerte de la joven de forma consensuada.

Las dos amigas, además de recomendarle que buscara un localizador en su coche, insistieron en apremiarla para que dejara definitivamente la relación y para que presentara una denuncia. La joven les indicó que tomó la primera decisión de dejarle porque estaba convencida de que con César no tenía futuro, y que este "no lo aceptaba". Una de ellas llegó a decirle a este que Ana tenía claro que no quería estar con él.

José María Enjamio, padre de la asesinada, aseguró desconocer la relación de su hija con un compañero de trabajo. Explicó que se desplazaba para estar con su familia en Boqueixón muchas semanas y que le ayudaban "algo".

"Cambié un 600 por un bmw"

La jefa de personal de Cablerías Auto, empresa en la que trabajaba Enjamio desde 2015, relató que en la cena de fin de año de 2016 César Adrio se confesó con uno de sus superiores anunciándole que se había separado de su mujer y que "antes tenía un 600 que lo cambié por un BMW". Así lo relató a su interlocutor quien se preguntó "¿qué hacía con esa cría?".

La directiva dibujó a Adrio como una persona "machista y misógina".

" no ver la cara a ese hijo de ..."

Entre las explicaciones de los compañeros de Enjamio que solicitaron la instalación de un biombo en la sala del juicio para no enfrentarse a Adrio, destacó la del joven Alfonso S. que argumentó que lo hizo para " no ver la cara a ese hijo de puta".

El guardia civil que se encontró con la pareja la noche del crimen aseguró ayer haber cruzado la mirada con el asesino durante unos segundos, aunque no puede reconocerle. Insistió en que no observó ninguna discusión.

LA CIFRA

11 Centímetros de longitud tenía el arma con que el asesino propinó las 32 heridas cortopunzantes que provocaron la muerte de la joven. Las compañeras de Enjamio ratificaron ayer que todos los trabajadores se llevan su propio menaje para comer en la empresa, ya que en esta no hay.

11 dic 2019 / 00:00
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