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el análisis

Arte y libertad creativa

    EL caso Sierra en ARCO dio lugar a que se haya reivindicado una libertad de creación que la censura habría ultrajado gravemente. Convendría recordar los rasgos de lo que antes y hoy solía presentarse como artístico. Vasari inició en el siglo XVI la teoría del progreso en el arte con los grandes maestros del Renacimiento como culminación. Eso se mantuvo hasta que a fines del siglo XIX el arte rompió con el tradicionalismo académico al separar arte y representación y pasar del modo clásico, absoluto y objetivista de visión a otro subjetivista y relativista.

    La autoridad pasó a movimientos modernos constituidos como vanguardias exploradoras del progreso artístico que pretendían impedir la academización y vulgarización del nuevo arte. No lo lograron y tras ampliar el horizonte estético se disolvieron.

    El rasgo central de la posmodernidad es romper con autoridades constituidas, incluso con la autoridad transgresora de las vanguardias. El final de las jerarquías vinculó al arte a la variedad y pluralidad de valor de los objetos de consumo y al libre gusto del consumidor, por lo que el pretendido objeto artístico se acercaba al objeto publicitario y se hizo válida toda propuesta personal a la que una institución acoge, publicita y da valor al margen aún de su calidad.

    El objeto artístico se presenta ahora como acontecimiento, y bien puede acontecer que pese a su carácter posmoderno -en el que el artista busca halagar el gusto del público y no imponerle el suyo como las vanguardias modernas-, las propuestas se parezcan al "realismo social" o al arte del franquismo y otros ismos desdeñados por la vanguardia por su cercanía a publicidad política desvinculada de un vínculo progresista entre arte y sociedad.

    Y en eso estábamos cuando en ARCO se cuelga, y descuelga más tarde, una obra que presenta como presos políticos a radicales. Yo ya había visto antes fotos así en Bermeo y otros lugares, pero entonces en Euskadi no se consideraban arte.

    La autonomía del arte es la plena libertad para explorar y ampliar lo estético, no una libertad sagrada, al modo romántico, que proceda de un principio metafísico absoluto que sustrae de responsabilidad social a un demiurgo-artista, un simple mortal que puede crear un valor colectivo porque es capaz de penetrar el inconsciente social y anteponer sus intuiciones a las convenciones.

    Catedrático de Arte

    06 mar 2018 / 00:00
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