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Los expertos antidroga sitúan pilotando una lancha a Antolín Fernández Pajuelo

Le acusan de descargar una parte del alijo en A Guarda que aún no se localizó

¿Eran esas casi cuatro toneladas el alijo completo o, como publicó en su momento EL CORREO, había llegado a las costas una cantidad que podría rondar otros seis mil kilos? La respuesta a esta incógnita la podemos encontrar en la presunta participación de Antolín Fernández Pajuelo en la denominada operación Lince.

La presencia de este vecino de A Guarda, con amplio historial en el tráfico de drogas e, incluso, un intento de secuestro para cobrarse una deuda, no sorprendió a los investigadores, conocedores de que siempre se mueve por esa delgada línea que separa lo legal de lo ilegal. Sus antecedentes le sitúan como uno de los narcos gallegos que, como el Guadiana, aparecen y desaparecen temporalmente: ya se le relacionó en la década de los 90 del pasado siglo con los viajes del Temple cruzando el Atlántico en busca de cocaína. Nunca dejó de tener buenos contactos con los cárteles colombianos.

Pero pocos esperaban que del mayor de los Pajuelo, en este operativo también detuvieron a su hermano Alberto, estuviera a bordo de una de las planeadoras que esa noche se movían por la ría. Si se confirman las tesis policiales él sí también estuvo en el ajo. Y muy activo.

Al menos esa es la sospecha de los agentes antidroga gallegos de la Unidad de Delincuencia y Crimen Organizado (Udyco) de la Policía Nacional y del Equipo de Delincuencia Organizada y Antidroga (Edoa) de la Guardia Civil.

Horas después de la localización de 3.700 kilos de cocaína, agentes de la Guardia Civil recibieron un chivatazo de que había arribado al puerto de A Guarda una planeadora cargada con varias mochilas de gran tamaño y dos tripulantes a bordo, quienes tras amarrar la embarcación se llevaron las bolsas con ayuda de otros dos individuos. Era el domingo 29.

Realizadas las pesquisas iniciales los agentes sospechan que esa lancha semirígida también habría participado en el desembarco de la droga e inician una nueva investigación que les lleva a unos locales propiedad de la familia Fernández Pajuelo.

Allí se detiene a Antolín y D.R.S., a los que se le acusa de tripular la planeadora, y a Alberto Fernández Pajuelo y M.A.T.R. investigados por ayudarles a descargar y esconder la droga que presuntamente llevaban.

Pese a revisar detenidamente varios lugares, los agentes no consiguieron localizar la cocaína aunque sí encontraron bolsas similares a las que aparecieron en las otras dos planeadoras con la droga y los perros detectaron que en su interior habían transportado sustancias estupefacientes.

Antolín rechazó declarar pero negó cualquier tipo de relación con este alijo argumentando que no se había localizado ninguna droga. Su representante legal, del bufete de Luciano Prado, pidió su puesta en libertad pero la jueza de Cambados decidió enviarlo a prisión por un presunto delito de tráfico de drogas en cantidad notoria.

05 abr 2020 / 00:00
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