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a BORDO

Facultad una y trina

    QUÉ gran película aquella en la que salían Verónica Forqué, Jorge Sanz y Rosa María Sardá. Aquella comedia hizo reír a multitud de espectadores que seguramente todavía recuerdan el título: ¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?. Trataba sobre los eufemismos que se utilizan a veces para disfrazar cosas que parecen de mal tono, o para introducir en la opinión pública acuerdos más trascendentales de lo que parecen. Trasladada la pregunta cinematográfica al asunto que nos ocupa, ¿por qué no se dice abiertamente que se ha puesto la primera piedra para la disgregación de la Facultade de Medicina? No se han querido herir susceptibilidades tan epidérmicas en estos casos, y para ello se ha recurrido a una cortina de humo. En cuanto se disipe, aparecerá la innegable realidad.

    El subterfugio recuerda mucho al malabarismo que se quiso utilizar con los aeropuertos. Vista la dificultad de coordinarlos de verdad, a alguien se le ocurrió una fórmula genial, consistente en hablar de un aeropuerto con tres terminales. En aquel entonces, desde A Coruña y Vigo la reacción fue negativa porque sus fuerzas vivas, suspicaces, entendieron que esa cesión terminológica era un primer paso para establecer una jerarquía aeroportuaria que pusiera en lugar principal a Lavacolla. Total, que el truco quedó archivado y el todos para uno, uno para todos que se perseguía, sigue durmiendo el sueño de los justos. Ahora el ardid se desempolva, si bien con un objetivo muy distinto. Si con los aeropuertos se quería unir lo que estaba desunido, con la Facultade de Medicina se desune lo que estaba unido. A la pregunta fundamental de si las universidades de Vigo y A Coruña van a impartir estudios de Medicina con profesorado y alumnado, no queda otra que responder que sí. Lo demás son juegos verbales, maniobras de distracción y analgésicos para paliar el malestar. Sólo nominalmente va a seguir existiendo una única Facultade de Medicina. De facto se irán formando otras dos, siguiendo el mismo proceso que comanda Artur Mas con esas "estructuras de Estado" destinadas a culminar tarde o temprano en la independencia. Hay una gran paradoja en todo esto que tiene que ver con los fastos recientes de ese eje atlántico ferroviario, que hace de Santiago, Vigo y A Coruña tres barrios de una misma macrourbe. Físicamente las ciudades se aproximan con tiempos que hasta hace poco eran de ciencia ficción, y sin embargo la lógica local persiste. Nadie habla de convertir las tres universidades en una, sino de Medicina en tres.

    01 may 2015 / 00:00
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