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Los fantasmas del Miño salen a la luz entre Portomarín y la presa de Belesar

El cauce del río descendió más de 20 metros debido a las obras de ampliación de la central eléctrica//Emergen una quincena de aldeas 50 años después de desaparecer bajo el agua

Riberas grisáceas, con suelos cuarteados como en los desiertos, viñas en bancales y árboles secos retorcidos, puentes, iglesias y olvidadas aldeas emergen como viejos fantasmas en el curso del Miño entre Portomarín y la presa de Belesar, que une O Saviñao y Chantada.

Son los restos de las tierras y haciendas que hace casi medio siglo quedaron sumergidas bajo el agua del embalse hidroeléctrico de Belesar, una obra de ingeniería puntera en Europa en su día, con una cola de 54 kilómetros y que anegó más de 1.820 hectáreas de terrenos, repartidos entre los municipios de Chantada, Guntín, Paradela, Paramo, Portomarín, Saviñao y Taboada.

Hoy, el nivel de las aguas ha descendido más de 20 metros, una cota histórica similar a los niveles de los años 60 cuando la presa estaba en construcción. Este descenso no se debe a la sequía, si no a las obras de ampliación que la firma Gas Natural Fenosa ejecuta en su central de Belesar. La hidroeléctrica construye una nueva minicentral con una potencia unitaria de 10,4 megawatios, trabajos que han obligado al vaciado del agua embalsada.

Esta circunstancia es la que ha dejado al descubierto esos restos ribereños, vestigios de aldeas en las que sus moradores se vieron obligados a abandonar sus casas, sus tierras de cultivo, el solar donde nacieron por causa de la construcción de una imponente mole de cemento que iba a retener el agua del Miño para generar electricidad. Los rentables voltios.

 

VIAJE AL PASADO. Esta circunstancia, similar a la que vivió el río Sil el año pasado, por las obras de ampliación de la presa de San Esteban, que ejecutó Iberdrola, brinda a los más jóvenes y a los visitantes que se acerquen a estos pagos una excepcional ocasión para ver esos lugares que llevan sumergidos desde 1963, año de inauguración del embalse. Es una especie de viaje al pasado, que se debe hacer armado de cámara de fotos o vídeo. Los paisajes y las vistas merecen la pena, en algún caso uno se siente como en Marte, en alguno de los escenarios que el agua ha dejado al descubierto.

 

PUEBLOS ANEGADOS. En la cola del embalse, Portamarín fue el mayor núcleo cubierto por las aguas. Hoy los restos de la vieja villa jacobea, declarada histórico artística en 1946, afloran arruinados a la luz una vez más y son punto de atracción de numerosos curiosos llegados de toda Galicia.

Loio, Ferreiroá, Seixón, O Barco y Abelleira son aldeas de Portomarín que también se llevó el embalse. En el vecino municipio de Paradela, San Facundo, Abelaira do Río y Rexemonde fueron los núcleos anegados. A Ermida, Riobó, Mourelle y Pincelo, aldeas de Taboada, también quedaron sumergidas.

Ya en las proximidades de la presa, la más grande de la cuenca del Miño, en el ayuntamiento de O Saviñao, las desaparecidas fueron A Samugueira y Porto; mientras que en la vecina Chantada, el agua cubrió a Castro Candaz y el primitivo pueblo de Belesar.

La capilla de la Concepción, en Taboada y la de Portomeñe, en O Saviñao, también fueron pasto de las aguas, al igual que los puentes de Portomarín, Fortes y el viejo de Belesar.

Todos estos lugares, con su carreteras y caminos resecos y cuartedos, rodeados de viñedos fantasmales, resurgen en la actualidad para recordarnos que no hace mucho tiempo estaban vivos. Son como el grito mudo de un cruel pasado.

tendencias@elcorreogallego.es

APUNTES

 

• Patrimonio La iglesia románica de San Juan, símbolo y seña de identidad de Portomarín, salvada de las aguas y reconstruida en el nuevo pueblo, había sido declarada monumento nacional en 1931. Años después, en 1946, todo el poblado jacobeo, nacido al amparo del Miño y del Camino, era declarado Conjunto Histórico-Artístico. Eso no evitó que las aguas inundasen la villa.

• Franco El 10 de septiembre de 1963, el general Francisco Franco, jefe del Estado en aquella época, acompañado del presidente de Fenosa, Pedro Barrié de la Maza, y del gobernador civil de Lugo, Eduardo del Río, junto a otras autoridades, presidió la inauguración del pantano y también de la nueva villa de Portomarín.

 

• Agua al mínimo El embalse de Belesar acumula en la actualidad no más de 45 hectómetros cúbicos de agua. En torno al 7% de su capacidad. A estas alturas del año pasado, almacenaba cerca de 500 hectómetros cúbicos de agua. Su capacidad de almacenaje estaba alrededor del 84%. La capacidad total de esta presa es de 654,5 hectómetros de agua.

 

• Monte de O Cristo El histórico Portomarín, sumergido bajo el agua, renació en el monte de O Cristo, cuyo diseño urbano se debe al arquitecto Pons Sorolla. El nuevo pueblo cumplirá medio siglo el próximo año.

16 jul 2011 / 21:32
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