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Homo Viator Santiago

Desde hace ya tiempo, algunos hemos sugerido que se propusiera en alguna instancia que Santiago de Compostela, como meta del viaje del espíritu y el conocimiento más antiguo y vivo del mundo, debe proyectarse como capital mundial de los viajes históricos. Parece una osadía. O simplemente, una tontería. Sin embargo, el hombre es tal porque viaja. Inició la aventura de la existencia con un viaje hace entre cien mil y setenta mil años. Lo llevó desde África al resto de los continentes. Y por eso estamos aquí. Nuestra esencia se simboliza en el homo viator medieval, para quien la vida era un viaje. Y sin embargo, ninguna urbe del mundo ha reclamado todavía esta condición. Compostela puede. Y tiene todo el peso moral para hacerlo.

La peregrinación es una parte esencial del viaje, en este caso el del espíritu, necesitado del viaje físico para hacerse realidad. Y el ejemplo más evidente es el Camino de Santiago, cuya meta es Compostela.

La gran aventura es el viaje. Si nos fijamos, casi todos los libros más atractivos y conocidos son un viaje. Porque los viajes revelan la esencia.

El viaje es además muy gallego –emigración, navegación–. Está en nuestra alma y memoria. Pero su comprensión y significados son universales. Creemos que es una ventaja que no se puede desaprovechar. ¿Y después del 2010? Todos los compostelanos deberemos aprender a vivir sin jubileos durante una década. En materia jacobea –o sea en el fundamento turístico-cultural de la ciudad–, sólo nos quedará el Camino. Pero es un mundo.

El inusitado éxito de la peregrinación a Santiago hace tiempo que está pidiendo algo más. Y Santiago hace tiempo que le debe algo más a los peregrinos. El viaje, como gran epopeya de la Humanidad, puede ser uno de los contenidos que terminen por aportar el nuevo sentido. En ningún otro lugar sería posible encontrar un visitante
–gallegos, peregrinos, turistas– con una relación con el viaje tan directa, tan intensa, casi tan íntima.

La meta del viaje/peregrinación histórico más vivo, diverso y multicultural del mundo debe hacer realidad ese inexplorado recurso. Al margen de otras urbes del Camino Francés, ninguna como esta para aprovechar esa energía latente. Si Burgos, gracias al excepcional conjunto de Atapuerca, tiene previsto inaugurar el próximo julio el Museo de la Evolución Humana, un centro de primer nivel internacional, ¿no puede pensar Santiago, gracias al Camino, en crear el espacio que le dé continuidad? Si Burgos va a convertirse en referencia internacional del viaje del ser humano como especie, ¿no debería ser Compostela, en lógica continuidad cronológica y espacial, a través de la Ruta Jacobea que las une, la meta del viaje del hombre como ser?

La historia de la Humanidad es la de un gran viaje iniciado en África. Existimos porque viajamos. Y nadie mejor que Compostela y Galicia, metas del viaje histórico más vivo del mundo, para ser su punto de encuentro internacional en esta materia. Algún día alguien acabará haciéndolo.

En esta colaboración semanal que hoy iniciamos buscaremos el reencuentro con los peregrinos y viajeros que durante siglos, desde los más remotos lugares, sintieron la irrefrenable necesidad de llegar a Compostela y que en la contemporaneidad retomaron, por ellos mismos, ese atávico viaje, por el camino más largo. Es sorprendente. Va contra la lógica de los tiempos. Por ello, esta ciudad –nos atrevemos a decirlo en alto– es la capital mundial del viaje humano. Por ello es universal. Y por eso, la historia puede ser todavía más hermosa.

18 jun 2010 / 18:57
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