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artesanía compostelana

La historia gallega tallada en piedra

El escultor José Cao Lata propuso al alcalde compostelano, Sánchez Bugallo, convertir su finca de Monte do Gozo, llena de esculturas, en un taller museo ··Sus obras reflejan personajes populares y piezas tradicionales gallegas, como las antiguas lareiras

El escultor José Cao Lata mira hacia el pasado con resignación, viendo "cómo la historia de Galicia desaparece sin que nadie haga nada por impedirlo".

Pues seguramente a muchos ya se les ha borrado el recuerdo de las lareiras u hornos de piedra, que se utilizaban antiguamente para cocinar, o las imágenes de los gallegos emigrando en busca de una mejor vida en un país extranjero.

Y es que este hombre ha dedicado toda su vida a fabricar esculturas que recuerdan aquellos tiempos en los que muchos han vivido su niñez o adolescencia, y que otros han escuchado hablar tantas veces a los más veteranos de la casa. Pero no se lo han puesto nada fácil.

En los años sesenta José Cao trabajaba junto a Asorey, su maestro, elaborando estas figuras, que son el reflejo de la vida y de la sociedad gallega.

La expropiación de una tierra de su propiedad en San Caetano, donde tenían sus obras ,le afectó mucho, hasta el punto de que tuvo que emigrar para intentar pagar de nuevo ese suelo, donde poder trabajar y donde la gente pudiese adquirir alguna de sus esculturas.

Crítica del escultor

Pasaron los años, y la única ayuda que tuvo para poder seguir trabajando con la piedra y hacer historia con ella fue de sus familiares, los cuales no dudaron en comprarle el terreno, actualmente en el Monte del Gozo, número 16. "El Ayuntamiento no me ofrece ningún tipo de ayuda", asegura José.

Además, "pedí a Bugallo convertir esto en un taller museo, ya que es historia de Galicia, y también de España, pero afirma no haber recibido respuesta".

Y es que en el interior de la finca de Cao Lata se puede ver desde una escultura que representa la mano del Rey telefoneando el día del 23-F para pedir la rendición de Tejero y de sus hombres, hasta un barco hundiéndose que recuerda al famoso Prestige.

José Cao también hace crítica tallando la piedra. Considera que la justicia se esconde a la hora de dar explicaciones, y de lo ruín que es el hombre, que prefiere no molestarse a sacar una piedra del camino a que otro se caiga por culpa de ella. "Siento tener que hacer estas cosas, pero es la realidad".

Pero más injusto considera José no poder disponer de un suelo donde las esculturas se mantengan firmes. "El día en que yo no esté, no va a haber nadie que cuide de ellas". Este hombre pretendía vivir de la escultura, pero "me ponen muchas trabas".

En su buzón se puede leer su mayor crítica: "Los derechos humanos están desnudos".

Sus trabajos

El retrato del Papa Juan Pablo y Picasso

José talla retratos de personajes que para el son dignos de merecer uno, para bien o para mal. De esta manera, actualmente está trabajando en una escultura del Papa Juan Pablo y de Picasso juntos, puesto que “han hecho mucho bien en sus vidas”.

Una obra con contenido crítico

Este escultor no duda en reflejar en sus obras críticas contra determinadas actitudes y personas, reperesentando en ocasiones a personajes con los que tuvo conflictos o que considera que fueron negativos para el desarrollo de Compostela.

Un guardia civil tocando el tambor

En otra de sus obras, José talló a un agente de la guardia civil tocando el tambor. Con esto, este escultor afirma que quiere reivindicar el papel de los guardias al servicio de los españoles, ya que “los políticos ponen a la policía a su servicio”.

Arpa, tocadiscos y máquina de coser

En una única escultura, José Cao Lata representó un arpa con un altavoz, parte de un tocadiscos y de una máquina de coser. Como ha hecho con la mayor parte de sus esculturas, “con esto represento todas aquellas cosas que están desapareciendo”

04 nov 2007 / 23:34
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