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Una maestra que vale un millón

Tras vivir en Santiago entre 2002 y 2012, la profesora argentina María Cristina Gómez ha ido creciendo como docente // Tras la criba de más de 10.000 docentes de 179 países, hoy es finalista del Global Teacher Prize, Nobel de Educación // Basa sus clases en el móvil.

Gane o no el millón de dólares del considerado premio Nobel de la Educación (Global Teacher Prize), María Cristina Gómez... vale un millón. Lo dice así la emoción de su alumnado, que la colma de flores verbales, abrazos y besos, y lo indican los logros de esta docente que vivió en Santiago entre los años 2002 y 2012, y que ahora opta al título de mejor enseñante del año junto a otros 49 docentes repartidos por el mundo.

Profesora de Historia, Formación Ética, Ciudadanía y Sociología en la tierra de Messi, Rosario, guía a alumnos del colegio Santa Margarita y la Escuela El Ceibo.

Trabaja en la trastienda de esta sociedad llena de espejos y de su educativa mano crecen chicos y chicas que, a su vera, se apoyan en la nueva tecnología para formarse y abrir un agujero en el techo oscuro de sus barriadas de nube negra.

María Cristina educa desde la entrega vocacional, la (pa)ciencia y el orgullo de quien ve resultados miga a miga, día a día.

"Ya me considero ganadora, llegar hasta aquí no es poca cosa, es un gran honor. Si ganara el premio final, lo invertiría en potenciar mi proyecto actual, la Red de Educadores Innovadores Polo Educativo Rosario que brinda un servicio a las escuelas periféricas y de bajos recursos que tanto necesitan de estrategias de innovación y capacitación para mejorar los resultados de sus alumnos. El mejor maestro debe estar en el lugar más difícil, porque un niño no elige donde nacer, y sólo tendrán una oportunidad de tener educación de calidad para romper el círculo vicioso de la pobreza y la marginalidad. La verdadera inclusión es la calidad".

En su caso, el jurado aplaude un éxito escolar donde sobresalen sus métodos de innovación tecnológica en contextos desfavorables, en aulas donde falta casi todo menos los móviles y el entusiasmo.

Aparte de valentía, esta argentina que fue vecina compostelana, sabe que la gestión educativa que tanto preocupa hoy día puede (debe) encontrar nuevos soles.

"Una educación de calidad es un factor real de progreso para los colectivos más desfavorecidos. Todos mis alumnos que pasaron por los diversos programas innovadores que he desarrollado, están en la universidad y trabajando en su área profesional, algo impensable para una población que está atravesada por situaciones sociales muy complejas, como el narcotráfico y la violencia. Les hemos apoyado además con un sistema de padrinazgo con dos fundaciones con las que colaboro, Fonbec (Fondo de Becas para Estudiantes) y Escalar. Esto es muy importante porque les permite sostener los estudios, con una ayuda económica basada en el mérito académico".


BLOG Y TELÉFONOS MÓVILES Desde la tercera ciudad de Argentina (Rosario tiene 1,2 millones de habitantes), Cristina se centra en los teléfonos móviles (allí celulares) e Internet.

"Las nuevas tecnologías son muy importantes en mis clases. Mi blog nació para compensar la falta de libros, y el conflicto con los celulares. Un verano, decidí desarrollar un blog, que luego fue web (profecristinablog.com), y subir contenidos de mis materias. Incorporamos el trabajo con los celulares, porque aunque mis alumnos no tengan para comer, los celulares no les faltan. Luego fui incorporando otros elementos, como el Kahoot, un juego disponible en Play muy fácil de elaborar con el contenido que se te ocurra. Me permitió jugar en clase con los contenidos académicos de mis guías de estudio. Una especie de Preguntados, muy divertido. También uso todas las herramientas Microsoft, el Noteboook, y mis alumnos exponen sus trabajos con Power Point, y otros programas, como Sway, por ejemplo, utilizando los programas on-line de Office desde sus celulares. Esto da mucho dinamismo a las clases, y ellos aprenden a trabajar con la tecnología, que les será muy necesario para su vida laboral y universitaria", aclara a EL CORREO antes de evocar sus diez años en Santiago.


GALICIA "Mis recuerdos de Galicia son gratos, de amigos que uno forja para toda la vida. Me encantaría volver a encontrarme con ellos en esa ciudad mágica que es Compostela. Tengo muy gratos recuerdos de los profesores de mis hijos en Galicia. Dos de ellos, los varones mayores, ganaron en diferentes años, el Concurso Como te imaxinas la USC que dicha Universidad hacía en el campo de la tecnología informática para alumnos de bachillerato... Y a través de mi trabajo profesional en el Colegio Mayor Arosa, traté a destacados profesores de la USC a los que admiro. Mi hija pequeña fue alumna del San Jorge, de donde guardo un entrañable recuerdo, y siempre es motivo de referencia de buena práctica sobre la integración escolar de los niños con discapacidad".

Gane o no el Nobel de Educación (al que optó en 2015 el español César Bona) María Cristina vale un millón. Guía y educa a los nadies, que diría Eduardo Galeano, para que así logren ser alguien.

27 ene 2019 / 22:07
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