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Monasterios reconvertidos en hoteles

Revivir como alojamiento de lujo// Santo Estevo y San Vicente, las joyas de la Ribeira Sacra.

Los cánticos y las oraciones de maitines de los monjes hace tiempo que ya no se escuchan entre las seculares piedras de la mayoría de los grandes centros monacales gallegos. Hoy, muchos de esos cenobios, olvidados y abandonos a su suerte durante años, se han reconvertido en hoteles de lujo y cobran nueva vida como alojamientos punteros en el competitivo sector del turismo en el mapa galaico.

Santo Estevo, en Nogueira de Ramuín; San Vicente del Pino, en Monforte de Lemos; San Clodio, en Leiro; Aciveiro, en Forcarei, o el convento de San Francisco, en Santiago de Compostela, son algunos de los ejemplos en los que los monjes de antaño han dejado su puesto a los turistas que buscan un pequeño retiro, para cuerpo y alma, en estas mágicas arquitecturas conventuales, transformadas en lujosos hoteles, en los que se respira la misma paz y tranquilidad que hace siglos presidía la vida, marcada por la máxima del ora et labora, de los monjes que les dieron vida.

San Vicente del Pino, abierto en 2003 en la capital de la Terra de Lemos, y Santo Estevo, inaugurado un año después, en Nogueira de Ramuín, cuna de paragüeros y afiladores, son las dos joyas de la Ribeira Sacra, un destino emergente que gracias a estos dos cenobios reconvertidos en paradores nacionales de turismo se situó con nombre propio en los mapas del turismo a escala nacional e internacional.

Un hecho que confirma Martín García Lires, director del parador de San Vicente, al reconocer "la mayoría de nuestros clientes son madrileños y un 20%, extranjeros". Lejos de la austeridad que regía la vida de los monjes, estos dos establecimientos de la red de paradores, de cuatro estrellas y con la Q distintiva de calidad, hoy ofrecen una parada y fonda de lujo, asequible a casi todos los bolsillos, aderezada con naturaleza, paisaje, patrimonio, gastronomía, vino y el creciente atractivo de la vida rural.

García Lires apunta "lo primero que llama la atención a nuestros clientes es la arquitectura monacal, los monasterios-hotel tienen una especie de magia que atrae". Añade "luego se admiran de los impresionantes paisajes del Cañón del Sil, con sus viñedos en bancales". Las visitas a las bodegas de Ribeira Sacra, donde catan los vinos de la denominación, es algo que también "engancha" a quienes se hospedan en San Vicente, señala su director. Comenta que el enoturismo y las faenas tradicionales de la vida en el rural, como las matanzas o la vendimia, "son atractivos que los visitantes demanda cada vez más y para los que se abre una enorme proyección en esta zona", subraya.

En Santo Estevo, el otro gran centro monacal hotelero de la Ribeira Sacra, la oferta base es similar a la de Lemos, con el añadido de un moderno spa inaugurado en 2008, en el que los cuerpos cansados y estresados de los urbanitas se pueden envolver en lodos y aceites esenciales que purifican la epidermis y también el espíritu.

Eso sí, la monumentalidad de Santo Estevo, con 77 habitaciones repartidas en torno a sus tres claustros, achica la arquitectura de San Vicente del Pino, organizada alrededor de un claustro, cuyo patio corona un singular aljibe que recogía el agua de lluvia de la que se abastecían los monjes benedictinos.

La celda del abad de Santo Estevo, transforma ahora en suite, ya fue lecho de descanso del príncipe Felipe o del presidente Zapatero, entre otros personajes.

La cuidada cocina en ambos establecimientos con platos típicos de la cocina gallega hace honor a la máxima de primum vivere deinde phiolosophari, es decir primero llenar el estómago y luego filosofar.

A ese tren de recuperación del patrimonio monástico gallego para convertirlo en hoteles con atractivo se han subido también San Clodio, en las tierras ourensanas del Ribeiro; Aciveiro, emplazado en el entorno de la sierra de Candán, en tierras pontevedresas de Forcarei o el mismo convento de San Francisco, en pleno casco urbano de la capital compostelana.

Son los nuevos templos para el descanso de turistas y viajeros.

galicia@elcorreogallego.es

Monfero, Oia y Celanova, en espera

•••El monasterio de santa María de Monfero, en el concello coruñés del mismo nombre, en manos de la Administración autonómica, de no variar sus planes, se convertirá en un complejo de ocio de cuatro estrellas, con 70 habitaciones y un centro termal.

 

•••En los planes de la firma Residencial Monasterio de Oia, S.A, propietaria del viejo monasterio de Oia, figura el transformar en hotel, con spa de agua marina y complejo residencial, este centro monacal enclavado en las tierras de O Rosal.

 

•••Un hotel de lujo es lo que planea la Xunta de Galicia, no sin polémica en este caso, para el cenobio benedictino de San Salvador de Celanova, en Ourense. Se trata de una histórica edificación que funciona como centro educativo en la a­ctualidad y que será desalojado a un nuevo edificio.

 

Martín García Lires

director del parador de monforte

"Los parajes naturales del Cañón del Sil y el pujante enoturismo son atractivos de la zona que enganchan a la gente que nos visita"

"La mayoría de los clientes son madrileños y un 20%, extranjeros; y todos se admiran de la ubicación del parador en un cenobio"

19 jun 2010 / 02:19
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