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Ángel Zabala, el noble que introdujo las gaseosas

En 1882 creó la fábrica del refresco en Pontecesures ·· Ocho años después distribuía 300 litros al día en toda la comunidad ·· A lo largo del s. XIX sus empresas fueron un importante motor para la economía de la villa

La historia de Ángel Zabala es la de la Galicia emprendedora y arriesgada. Es la de la revolución industrial en las áreas de más empuje de la comunidad y la de los hombres con visión de negocio que arriesgaron sus patrimonios para instalar y hacer llegar a los gallegos cosas tan extrañas en el S. XIX como la gaseosa.

Zabala nació en el Morrazo, en 1855, en el seno de una noble familia canguesa. Su padre, D. Ignacio Zabala Pimentel, fue alcalde de esta villa en cinco ocasiones entre 1858 y 1885. Y Ángel era el sexto de los siete hijos del matrimonio entre Ignacio y Benita de Borines Avalle.

Sus ascendentes familiares se remontan a la más antigua y noble hidalguía rural de la península del Morrazo en el siglo XVI y las referencias históricas dicen que las raíces nobles de la familia de Ángel Zabala provienen de la unión de una rama de nobles vizcaínos, procedentes de la Villa de Zamudio, con una rama de la familia de Fernando de Oitavent y Alemparte y Ana Fandiño. Ambos eran miembros destacados de las más antiguas hidalguías del Morrazo.

Fue Domingo de Hormaeche, noble venido de Vizcaya a Santiago de Compostela y natural de Zamudio, quien en el último tercio del siglo XVII se casa con Isabel de Oitavent y Alemparte, y decide crear un mayorazgo y el Patronato de Santo Domingo en Coiro (Cangas), donde hoy todavía se encuentra en pie la capilla fundada por este matrimonio.

De noble a empresario

Dado que todos los hijos habidos de esta unión fallecieron en la infancia, Domingo de Hormaeche hizo trasladar a su sobrino Blas Zabala desde Zamudio para designarle sucesor. A partir de este momento, la familia Zabala, heredera de este mayorazgo y patronato, vivió en el Morrazo hasta nuestros días. En el año 1882, Ángel Zabala de Borines decide abandonar su residencia paterna en Rodeira (Cangas) y establecerse en Pontecesures, con el propósito de iniciar una brillante carrera industrial. Sorprende esta decisión, en tanto que no existían en la familia Zabala de Cangas referencias de otras actividades distintas a las propias de la nobleza de la época: militares, clérigos, políticos, etc.

Lo cierto es que en el año 1882 llega a Pontecesures para crear la primera fábrica de gaseosas de la provincia de Pontevedra, Gaseosas Zabala, el Almacén de Coloniales y Ultramarinos Zabala y la primera línea de autobuses Cesures-Padrón. En aquellos años, Pontecesures era ya un referente industrial y comercial en el norte de la provincia gallega, gracias a su ubicación privilegiada en un importante nudo de viales y al hecho de disponer de un activo puerto fluvial próximo a la estación de tren, perteneciente a la primera línea de ferrocarriles de Galicia.

En aquel vibrante e industrial entorno, Zabala erige la fábrica de gaseosas, en el Camino de San Xulián. La instala en una finca de su propiedad, en el que existían unas fuentes de agua conocidas por su gran calidad.

El espíritu emprendedor de Zabala y su ímpetu industrial hacen que Gaseosas Zabala se convierta en pocos años en una referencia de la ría de Arousa. En 1890, la fábrica declaraba una producción aproximada de 300 litros de gaseosa a la hora y llegó, en 1930, a poseer expendedurías en lugares como Santiago de Compostela, Lalín, Santa Comba, Rois, Rianxo, Pobra do Caramiñal, Ribeira y A Estrada.

A lo largo del siglo XX, las empresas Zabala fueron un importante motor en la economía de Pontecesures y, todavía a finales de siglo, José Ángel Castaño Zabala, nieto del ilustre Ángel Zabala, continuaba con la labor emprendida por su abuelo, que siendo noble, se dejó seducir por la fiebre industrial de la Galicia del siglo XIX.

LAS CLAVES

Un cura inglés inventó la bebida

En 1797, Joseph Priestley, un sacerdote inglés, preparó el primer vaso de agua carbónica, pero su sabor no tuvo aceptación en el mercado de entonces. También descubrió el oxígeno. Cuarenta años después, Towsedn Speakman, un farmacéutico de Filadelfia, tomó el agua de Priestley, le añadió sabores de frutas y fabricó la primera gaseosa comercial, a la que llamó Nephite Julep.

La competencia de Gabriel Buceta

Según recoge el historiador Daniel Seijas en un estudio, la primera competencia comercial de Zabala en Pontecesures llegaría en 1901 de la mano de Gabriel Buceta, que crea otra fábrica de gaseosas con un volumen de 100 botellas/hora. En 1905, fue traspasada a José Sierra, y en 1907 acaba en manos de la tabernera Rosa Braña que funda Gaseosas Braña.

Empresas de vida efímera en el Ullán

A principios del siglo XX, en la provincia de Pontevedra van proliferando industrias de bebidas carbónicas. La de Caldas de 1905, fundada por el empresario Antonio Casal, y la de Cuntis, de 1909, creada por Antonio Rivas tuvieron una vida muy corta (apenas un año). Tenían una producción declarada de cien botellas a la hora.

El "Bailly-Bailleira y Rieira Reunidos"

En el anuario comercial e industrial Bailly-Bailleira y Rieira Reunidos aparece mencionada otra fábrica de gaseosas en Cuntis, la llamada Torres y Ameijeiras. Según Seijas, se desconoce la fecha de su fundación. También apunta a que dicho anuario menciona también la fábrica que Francisco Souto poseía en San Estebo (Caldas).

La Galaica, los licores de Pons Vilar

La principal firma cesureña de bebidas alcohólicas, La Galaica, nace de la mano del catalán Joaquín Pons Vilar en 1904. Tuvo su sede en Saint Martín de Provensais (Barcelona). Se especializó en licores, aguardientes y vermús. Pons se da de baja en 1908 y la traspasa a Novo y Sierra, prefundadora de la curtiduría Picusa de Padrón .

29 jul 2006 / 23:30
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