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No pudieron

    En mi comentario de la semana pasada argumentaba que independientemente de la superioridad de la plantilla del Real Madrid sobre la del Obradoiro, otro de los factores que también influyó en la derrota fue el que Moncho Fernández no tuvo tiempo material de preparar el partido tras haber jugado el jueves anterior contra el Barça. Esta vez tuvo el tiempo necesario y suficiente para prepararlo tácticamente, al igual que el Unicaja que ya lleva tiempo liberado de andanzas europeas. En la primera parte a base de talento y puntería en los triples el equipo de Málaga dominó el partido y el marcado, e incluso en algún momento, pareció que lo rompía a su favor consiguiendo importantes diferencias.
    Los del Obra como acostumbran continuaron luchando contra las adversidades de color naranja, otra vez un desastroso arbitraje, y a la ausencia de Corbacho que nos dio un buen susto, sobre todo a los que estábamos justo enfrente y a poca distancia de donde se produjo el arañazo de Golubovic. Que a un equipo tan modesto como el Obra le falte desde el minuto 12 su estandarte ofensivo y perdiendo de 10 puntos, presagiaba con amplias probabilidades una derrota sin paliativos.
    Al descanso la cosa pintaba mal, 9 puntos abajo, solo un 20 % en triples y, para colmo, Unicaja firmaba un 8 de 12, 67% de porcentaje de acierto desde esta distancia, que fue lo que rompió la zona planteada por el Obradoiro. En la segunda parte hubo dos claves, la primera que el equipo no se rindió y además fue capaz de seguir jugando muy bien y con mucha paciencia en ataque. La segunda fue que a pesar del acierto de los tiradores e incluso de los no tiradores del Unicaja en la primera parte, se tuvo fe en la estrategia zonal planteada, y se insistió en ella con un plus mayor de intensidad y entrega por parte de los jugadores en los movimientos de ajuste. Cuando sus porcentajes de tiro volvieron a la normalidad, el Unicaja comenzó a pasarlo mal. Los de Joan Plaza, y pongo a su entrenador al frente, no pudieron ni supieron atacar el entramado defensivo zonal que les planteó el Obra y en el momento en que Waczynski puso al equipo por delante en el marcador se colapsaron.
    Gran victoria, partido precioso que hizo honor a los emotivos prolegómenos, con Oriol emocionado ante la respuesta de todos los que estábamos en Sar aplaudiendo la merecida retirada de su camiseta. Después compartió asiento y fue comentando el partido con Terry Porter, otro crack, que también el sábado se emocionó y alucinó con su llegada a la plaza del Obradoiro, donde no paró de firmar autógrafos y hacerse fotos con todo el gentío de aficionados, niños y mayores, que lo recibieron. Gracias a Uri, a Terry y al Obra por hacernos disfrutar de un fin de semana tan bonito en lo deportivo y tan edificante en los valores que transmite este club y este deporte.

    11 may 2015 / 21:57
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