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Moncho Fernández, Entrenador del Rio Natura Monbus Obradoiro

“El Obra sigue vivo porque le interesa a lo que es más importante para nosotros, nuestra afición”

Sufrió el Rio Natura Monbus para amarrar su presencia en la Liga Endesa 2016/17, sufrió la afición, la plantilla, sufrió la directiva, el cuerpo técnico y lo hizo también el entrenador, arropado siempre por el equipo de casa “que sabía que íbamos a luchar por conseguirlo”, y con el empuje de sus amigos, quienes lo conocen tan bien que recurrieron al mejor talismán para convocar a las meigas

No lo oculta. Ha sido una temporada complicada y dura. Tanto como la primera de su Obra en ACB pero con el agravante de haber roto la burbuja de placidez devolviendo al entorno a una realidad anclada a la esclavitud de las cifras y los presupuestos. Sufrió el Rio Natura Monbus para amarrar su presencia en la Liga Endesa 2016/17, sufrió la afición, la plantilla, sufrió la directiva, el cuerpo técnico y lo hizo también el entrenador, arropado siempre por el equipo de casa “que sabía que íbamos a luchar por conseguirlo”, y con el empuje de sus amigos, quienes lo conocen tan bien que recurrieron al mejor talismán para convocar a las meigas. “Para celebrar la permanencia tomamos un vino de Alicante, Santa Rosa, de Enrique Mendoza. Me lo regaló Marcos Vázquez, entrenador que ahora es profesor en Alicante y fiel seguidor. Nos mandó una botella antes del partido contra Murcia para que brindáramos por la victoria, lo conseguimos. Nos mandó otra contra Bilbao, y allí teníamos otra guardada para el final”.

Son algunas de las confesiones del compostelano que esta semana visitó el programa Obradoiro Deportes de Radio Obradoiro para poner el punto y seguido a una exitosa trayectoria como profeta en casa.

Se logró. Ya serán cinco las temporadas consecutivas de su Obra en ACB. ¿Soñó con algo así?

Cuando me preguntáis por los sueños siempre digo lo mismo: no se cumplen porque no los sueñas. Creo que el deporte en general solo se conjuga en presente, no se puede conjugar en futuro. Sí el pasado, quizás, para aprender de los errores. Nunca sabes lo que puede ocurrir, pero sí ver que ha pasado un lustro y el equipo sigue en la Liga Endesa, creo que es para estar contentos y satisfechos. Y orgullosos, también.

Pero ¿no sueña con básquet?

Bueno, mi mujer dice que sí, pero sueño con más cosas (risas). El otro día aprendí una frase que me gustó bastante: “Hemos tenido tanto de lo que ocuparnos que te da poco para preocuparte”. Con esto quiero decir que tienes tanta tarea, el presente es tan importante, que no piensas en un año o dos, o tres. Realmente soy más consciente de que el tiempo ha pasado cuando echo la vista atrás. El otro día revisando fotos, en la primera entrevista en EL CORREO cuando fiché por el Obra, la foto es de un chaval que vino aquí… Yo tenía el pelo oscuro… (risas) Ahí es cuando me doy cuenta de que el tiempo ha pasado.

¿Ha sido la temporada más dura desde su llegada?

Nos olvidamos del pasado porque estamos en el presente inmediato, y sí ha sido una temporada dura, pero todos recordareis la primera en ACB o el año que en la LEB Oro perdemos la opción directa y tenemos que jugar el play-off, fueron semanas complicadas y difíciles también. Pero esto tiene que ver con quienes somos, cuál es nuestra historia, porque nos toca pelear hasta el final. Quizás el haber tenido dos o tres temporadas tan tranquilas, salvándonos a 6, 7 u 8 jornadas del final, cambia un poco la perspectiva.

¿Esa es la lección que se puede sacar? ¿El volver a darse cuenta de quién es el Obradoiro, dónde está y con qué medios cuenta?

Hay que buscarle la parte positiva, y ésta es que el obradoirismo sigue vigente y vivísimo, como vimos en el famoso reboSAR, con el campo lleno, la gente volcada, aplausos… Creo que la foto de la temporada es la prórroga contra el Bilbao con seis mil tíos de pie aplaudiendo y gritando “¡Obra, Obra!”. Creo que eso fue definitivo. Lo sucedido ha valido para refrescar qué significa el Obradoiro, lo importante que es el equipo para todos, y que cuando tienes uno de los dos o tres presupuestos más bajos de la Liga, corres estos riesgos, claro.

Antes de empezar la Liga ya tenía claro que iba a ser una temporada dura.

Claro, porque habíamos perdido mucha gente importante, era una renovación profundísima, la llegada de muchos jugadores debutantes bien en la Liga o en su carrera profesional, y luego había factores que entonces no contaba con ellos pero que nos hicieron mucho daño: las lesiones de determinados hombres implicaron que otros tuvieran que asumir un papel para el que todavía no estaban preparados. Eso también nos hizo sufrir.

¿El comienzo de temporada engañó a alguien?

Te pones 5-3 y es para pensar ¡qué bien vamos!, estábamos muy felices. Entramos en una espiral de derrotas que es difícil explicar, y eso que estamos en el siglo XXI y se analiza todo. Hemos visto el valor de una derrota o de una victoria, o de un punto como en la cancha del Estudiantes. Todo es especular, lo que tenemos es que intentar aprender de las cosas que hicimos mal y podemos hacer mejor y ser conscientes de que esto nos puede pasar con relativa normalidad.

¿La juventud de la plantilla también tuvo que ver?

Está claro que la inexperiencia a veces pasa estas malas facturas, pero el jugador más inexperto es Santi Yusta, y mira cómo reaccionó. Lógicamente la experiencia en un nuevo país, la primera profesional para algunos jugadores… McGrath me decía en la cena de despedida que sabía que la Liga era dura, pero no podía imaginarse que había este nivel. La inexperiencia es un factor, pero también hablamos de la continuidad como valor, que intentamos mantener, pero la realidad es la que es, y unas veces puedes y otras no.

¿Y la inexperiencia afecta más fuera de casa? Porque ahí estuvo la gran asignatura pendiente.

La asignatura pendiente creo que es cómo jugamos determinados finales de partido, más que el jugar en casa o fuera. Si nosotros, que tuvimos que pelear hasta el final y sufrir mucho, armamos nuestra salvación en torno a las victorias en casa, eso es una buena muestra de que ganar fuera es muy difícil. No es una asignatura pendiente del Obra, creo que se debe a la fortaleza como locales de los equipos de la Liga.

¿Cree en los líderes?

Lógicamente, en cualquier equipo y en cualquier disciplina no solo deportiva, pero el líder no solo es aquel que representa el cargo, el jefe, sino que muchas veces aparecen de forma espontánea y hay líderes en el vestuario que no son los mismos que en la cancha. Los hay también silenciosos como lo era Ruffin, que lo era con su ejemplo, no tenía que decir nada. Y hay líderes que cuando la cosa no va bien también son negativos, que si se entrena mucho o pasa esto o lo otro.

¿Al Obra le faltó un líder?

No, creo que tenía líderes en el vestuario sin ninguna duda, y en la pista nosotros siempre hemos sido un equipo coral, no que dependiera de un jugador. Siempre ha habido jugadores en torno a los cuales podíamos crecer.

¿Chagoyen líder en el vestuario y Caloiaro dentro de la pista?

Chago es un líder, claro, por su experiencia, su ejemplo, podría ser el padre de alguno. Y Caloiaro más que un líder era nuestro corazón, nuestro pulmón. El día que Angelo no estaba bien desde el punto de vista de la lucha, de la pelea, que ha habido alguno, el equipo sufría mucho. Angelo nos ha dado muchas cosas fuera de la táctica: rebotes, robos, que ha acabado como líder de la Liga…

Y deportivamente, ¿se ha llevado alguna decepción con alguno de los integrantes de la plantilla?

A nivel humano no tengo nada que reprochar a los jugadores, todo lo contrario, han tenido un compromiso enorme. Y por parte del club fue increíble, porque en una racha de 18 derrotas en 20 partidos, que no hubieran echado al entrenador, o a la mitad de la plantilla, también es una muestra de que confiaban en nosotros, y todos lo percibimos. ¿Que de algún jugador pensaba que podía alcanzar un mayor rendimiento deportivo? Pues sí, pero también es cierto que ha habido circunstancias que no han permitido a algunos rendir mejor por temas de lesiones, problemas, etcétera.

¿Con qué se queda de esta temporada, positivo y negativo?

Positivo, ese resurgir a lo mejor después de estar un poco dormidos, que el Obradoiro y el proyecto siguen muy vivos porque le sigue interesando a lo que es más importante para nosotros, como es la afición. Se volcó y aparcó las críticas, que tenía muchos motivos, para apoyar al equipo. Otro punto positivísimo fue la Copa del Rey, que sirvió para algo a lo que desde fuera no se le dio toda la importancia que tiene, que fue la renovación de los patrocinadores para tres años. Es una gestión espectacular. Esos son los grandes méritos del año. Y lógicamente acabar con este final feliz.

¿Y negativo?

Lo bueno que tiene el deporte es que cuando la bocina suena en Andorra y estamos matemáticamente salvados, como por arte de magia desaparece lo negativo y solo queda lo bueno, la alegría.

13 jun 2016 / 01:34
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