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EDITORIAL

Cuando los reguladores miran hacia otro lado

    EN UNA DE LAS ÚLTIMAS comparecencias, a finales de 2018, de los responsables de la Reserva Federal estadounidense (FED) para explicar las medidas adoptadas tras la crisis bancaria provocada por el hundimiento del Lehman Brothers, la senadora Elizabeth Warren volvió a denunciar que todo sucedió porque los reguladores "miraron para otro lado" antes de advertir tajante: "Cada vez que se bajan los pantalones el contribuyente paga de su bolsillo". Se mantiene la idea en EE. UU. de que, como ocurrió con su quebrado banco, "hay vendas que tapan heridas abiertas en canal y cuando se quitan empiezan a desangrar a borbotones". En un periodo de grandes turbulencias económicas como el actual quizás sea bueno echar la vista atrás para comprobar si los errores cometidos, y las medidas adoptadas para impedir que vuelvan a suceder, son suficientes o hay organismos reguladores dispuestos a volver a bajarse los pantalones. Vivimos en Galicia un quebranto importante (muchas empresas aún sufren las consecuencias una década después) de la inacción de los organismos de control. Sobre lo ocurrido en el sistema financiero -desaparición de las caixas- ya se escribió bastante pero estas semanas se juzga en la Audiencia Nacional a la cúpula de la vieja Pescanova y centrado en Manuel Fernández de Sousa, que ejercía el poder absoluto. El desfile de testigos demuestra que, junto a una gestión más que deficiente, los organismos reguladores y de control o bien miraron hacia otro lado o, como denunciaba la senadora Warren, optaron por bajarse los pantalones conscientes de que serían los contribuyentes -trabajadores, firmas auxiliares y acreedores- los que acabarían pagando la factura. Parece increíble que un auditor sea capaz de decir en sede judicial, y bajo la obligación de no mentir, que "ahora vemos que no había base real en el balance, pero entonces no lo sabíamos". ¿Se limitaban a validar los datos que le aportaban la empresa sin la más mínima comprobación? o, como preguntó el fiscal, "¿nunca les llamó la atención las ventas ficticias, las sociedades instrumentales, las fechas que no casan, los pagarés?". ¿Y qué decir de la Comisión Nacional del Mercado de Valores o del Banco de España autorizando operaciones financieras opacas? Todo demasiado oscuro en una empresa que, como se demostró con el tiempo, era perfectamente viable. Solo necesitaba sentido común al mando del timón. Causa perplejidad y asombro un desenlace tan catastrófico.

    17 feb 2020 / 00:00
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