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¿A qué viene Pedro Sánchez a Galicia?

    CONFIEMOS EN QUE ESTE DISLATE del pin parental se haya disuelto cual azucarillo en el vaso de las polémicas para cuando a Pedro Sánchez le toque rendir visita a Feijóo, en su ronda ad limina con los presidentes autonómicos. La legislatura comienza volcánica -se confirman los temores de muchos- y entre cortinas de humo. Lo es, una sonrojante cortina de humo, esta sinrazón de convertir las aulas en campo de batalla política, de zarpazos a diestra y siniestra. Lo es, también, el periplo peripatético -en su doble acepción de caminante y extravagante- del inquilino de La Moncloa por las capitales autonómicas, para diluir su encuentro con Quim Torra, en Barcelona, la primera semana de febrero. En esta olla a presión, lo que nos importa a los gallegos es que Sánchez llegue a Santiago con proyectos y soluciones: con cartos no peto diría Manuel Fraga, pero no solo. Galicia tiene pendientes inversiones inaplazables en autovías, además del traspaso en condiciones de la Autopista del Atlántico; tiene pendiente que el Gobierno central cumpla de una santa vez con el calendario del AVE para que esté operativo en el Xacobeo'21 y no en 2022, como reconoce ante Bruselas; tiene encima, sobrevolándola, una grave crisis industrial alimentada en gran medida por la improvisación de determinados ministros y por una política energética que pone en grave riesgo el futuro de cinco mil familias, sin salidas alternativas; tiene congelado el cobro de 370 millones, una deuda que complica cubrir con garantías las necesidades en sanidad, educación y servicios sociales; tiene sin confirmar la implicación de la Administración del Estado en el Xacobeo'21 con iniciativas concretas; y tiene la mosca detrás de la oreja con el diálogo territorial y su posible deriva hacia un modelo asentado sobre inaceptables agravios comparativos. Sabemos que esta ronda inédita que pergeña Pedro Sánchez persigue el objetivo prioritario de sacar adelante los Presupuestos Generales, la llave que le garantizará a un frágil Gobierno de coalición sobrevivir al menos hasta mitad de legislatura. Y sabemos que el encuentro con Torra es condición sine qua non para que ERC no bloquee su aprobación. Pero Feijóo -queremos creer que tampoco Gonzalo Caballero, Ana Pontón, Antón Sánchez y Luís Villares- no va a permitir que Galicia sea malutilizada como cortina de humo ni como moneda de cambio. Sánchez deberá venir con la mano tendida al diálogo franco y leal, y con proyectos. Si no, mejor que se ahorre el viaje.

    22 ene 2020 / 00:00
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