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Bofetón de realidad a la enseñanza virtual

    entendemos la preocupación social por la persistencia de esta segunda ola de la pandemia, claro que sí. Entendemos la ansiedad ante la inminente llegada de las vacunas que nos tienen que sacar de la pesadilla del covid, por supuesto. Pero no deberíamos apagar los focos que iluminan problemas tan importantes y con tanta trascendencia como el de la enseñanza presencial, especialmente castigada por el impacto brutal del letal virus. De esto, precisamente, hablaron los rectores de las tres universidades gallegas y el presidente de la Confederación de Anpas Galegas en sus comparecencias, este jueves pasado, en el Pazo do Hórreo, ante la Comisión de Reactivación. Quienes defendimos sin fisuras y desde el principio la necesidad irrenunciable de pelear para garantizar la presencialidad en las aulas, en todos los tramos de la enseñanza, compartimos la preocupación de quienes gobiernan nuestros campus y de las familias de alumnos. Antonio López (USC), Julio Abalde (UDC) y Manuel Reigosa (UVigo) coincidieron en admitir que las líneas de ayudas para cofinanciar matrículas y equipos informáticos se han quedado cortas, y alertaron de que cientos de alumnos han tenido que abandonar sus estudios por culpa de la pandemia. Lo que dejaron al descubierto los tres rectores es que la brecha digital no solo existe, sino que cercena la igualdad de oportunidades en la enseñanza virtual. Sus explicaciones en el Parlamento confirman que la presencialidad es indispensable para preservar los estándares de excelencia, a los que no puede renunciar la universidad pública de ninguna de las maneras. El complicadísimo escenario que tiene que gestionar todo el sector educativo, de Primaria a los campus, lo resumió con lúcida exactitud Fernando Lacaci, el líder de las anpas: la obligada inmersión en la teledocencia a mediados de marzo, con el confinamiento estricto, se saldo con un “bofetón de realidade” (sic). Descubrimos a las primeras de cambio que profesores, padres y alumnos carecían, y carecen todavía, de las competencias tecnológicas necesarias para una correcta enseñanza virtual; y que muchas familias no disponían, ni disponen, de los medios económicos para acceder a los equipos, lo que ensancha peligrosamente la brecha digital entre el alumnado. Las radiografías de López, Abalde, Reigosa y Lacaci deberían cerrar definitivamente la controversia sobre una presencialidad que, sí o sí, consideramos imprescindible en nuestras aulas.

    20 nov 2020 / 23:37
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