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Las razones de Hostalaría Compostela

    el objetivo de salvar la navidad sin comprometer la seguridad sanitaria ha virado a salvar la hostelería, cerrada y envuelta en un desagradable tufillo a demonización. Tanto Pedro Sánchez cuanto Feijóo, también los alcaldes, tienen claro que es uno de los sectores más seriamente dañados por las restricciones sociales anticovid, y todos tiran de chequera. Solucionar la emergencia económica de decenas de miles de hosteleros, con el agua al cuello, es una prioridad palmaria. Cómo hacerlo no es tan senciallo y, de hecho, el Gobierno de la nación ha aplazado una semana el plan de choque para aliviar a restaurantes, cafeterías y bares, debido a su debate interno. Aquí, en Galicia, la Xunta y los representantes del debilitado sector cerraron esta semana un acuerdo para elevar las ayudas autonómicas de doce a diecisiete millones de euros, que este viernes pasado redondeó el Consello con otros tres millones. Es innegable el compromiso del Ejecutivo gallego con los hosteleros, pero es posible que resulte insuficiente para equilibrar el impacto devastador de la pandemia. Eso es, precisamente, lo que ha llevado a Hostalaría Compostela a desmarcarse del pacto. Sus razones nos parecen sensatas y merecedoras de reflexión. Entiende la asociación de la capital de Galicia que lo que el sector necesita es un plan global de rescate, efectivo y dotado con fondos suficientes. Cifra las necesidades en treinta millones de euros, casi el doble de la inyección acordada el jueves, para resistir hasta la primavera, cuando las vacunas despejen la salida del pozo. Explica que sus cálculos se basan en que ahora mismo hay entre doce mil y trece mil negocios en la UCI, atrapados en una espiral de endeudamiento que los acerca al abismo de la quiebra. Razona que el plan global debe fijar cuándo y en qué condiciones podrá reabrir la hostelería. Y pone la guinda a su posición crítica con un argumento rotundo, incuestionable: “A mellor axuda é poder traballar”. Entendemos las razones explicitadas por los líderes de Hostalaría Compostela, guiadas por el sentidiño, y valoramos que la asociación siga abierta al diálogo. En paralelo, aplaudimos que el Gobierno de Feijóo salga con decisión al rescate del sector. Si es cierto que el esfuerzo en ayudas públicas no cubre todas las necesidades, no lo es menos que contribuye a evitar el cierre de miles de negocios y a transmitir solidaridad, empatía. Los retos son salvar la hostelería, salvar la Navidad y cumplir los protocolos que protegen nuestra salud.

    21 nov 2020 / 23:28
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