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Sánchez triunfa en el bazar de los PGE

De los Presupuestos se dice que son la ley más importante del año para un gobierno, pues en ellos se recoge la previsión de ingresos y gastos de las entidades que forman parte del Sector Público. Teóricamente se trata del documento que determina la política que se llevará a cabo en la mayor parte de ámbitos en ese ejercicio, además de ser la base sobre la que se moverá la economía. Hablamos, presuntamente, de una hoja de cálculo seria y rigurosa en cuya negociación con los grupos para sacarla adelante en el Congreso, especialmente si el Ejecutivo no cuenta con mayoría absoluta, tendrían que primar los números. Sin embargo, en España, que siempre is different, no es así como funciona. Al final, lo de menos es que las cuentas sean o no realistas, pues lo que interesa es la aritmética parlamentaria. El único cálculo que preocupa es el de los escaños que pulsen el botón del sí y en función de esa cifra se desarrolla el tira y afloja. Un regateo al más puro estilo zoco, en el que casi todo vale con tal de llevarse el gato al agua. En el caso de los PGE para 2023, cuestionados desde el Banco de España apenas 24 horas después de ser presentados por considerarlos demasiado optimistas, a sus señorías les da igual, como quedó claro en la votación de este jueves, si el crecimiento del PIB durante los próximos doce meses va a ser del 2,1%, como vaticina La Moncloa, o de poco más del 1%, según estima Bruselas. No importa si la deuda se frena o se desboca, ni si la inflación da una tregua o baja el pistón. La clave en esta ocasión descansó en que el delito de sedición será derogado por exigencia de ERC
–sin que éstos vaya a cambiar un ápice su proyecto independentista–, que la Guardia Civil de Tráfico abandonará Navarra, no para dar un mejor servicio ni por que sea un clamor ciudadano, sino porque así lo decreta Bildu, y una mejora del Cupo vasco para contentar al PNV. En resumen, seguir desmantelando el Estado por exigencia de los secesionistas para que Pedro Sánchez continúe agarrado al poder gracias al bloque de investidura esta legislatura... y en la que viene. La tragedia es que este mercadeo, donde en lugar de alfombras, especias o relojes se comercia con ventajas para unos pocos, no lo inventó el líder socialista sino que es una práctica que viene de lejos. Un gran bazar, sin nada que envidiar al de Estambul, en el que puede que el país pierda. Pero el presidente, ayer, triunfó.

25 nov 2022 / 01:00
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