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RESEÑA MUSICAL

“Concierto a la luz de los candelabros”, en el Museo de Pontevedra

    “LXIV edición de los Conciertos a la luz de los candelabros”, en el Museo de Pontevedra- 20´00 h.-, actividades consolidada en las propuestas de “LXIV Curso U.I. de Música en Compostela”, en las que destacados alumnos de las distintas aulas, toman un protagonismo necesario, que se confirmará la próxima semana en los dos días ocupados por becarios, el jueves 11 y el viernes 12, en la Capilla del Hostal de los RR.CC., concierto como el de esta tarde, que tuvo modelos similares como las visitas realizadas otros cursos, al Pazo de Mariñán. Para esta cita, abrirán sesión alumnos de la Cátedra de Canto, que dirige Mª José Montiel, comenzando con el japonés Yuki Urata, quien se decide por tres conocidas canciones de repertorio común, comenzando con la “Jota”, cuarta pieza de las “Siete canciones populares españolas”, de Manuel de Falla, una alegre canción bailable de origen aragonés, acunada por una tensión propicia a cargo del piano- en este caso Itziar Barredo, que tan magnífica impresión nos dejó en su gala con Mª José Montiel-, y cuyo estreno había realizado Luisa Vela, acompañada precisamente por el compositor, cantante que ya había ocupado el rol de “Salud”, en “La vida breve”. Joaquín Turina, con “Cantares”, pieza del “Poema en forma de canciones Op. 19” a partir de la poética de Campoamor y que dio a conocer Aga Lahowska, en el Teatro de la República de Lisboa, en 1918, en su primera versión para voz y piano, antes de que Fernández Arbós, se decida por la adaptación para orquesta, que divulgará con su mítica orquesta. Canciones que evitan, una dependencia ostensible con el folklore. Una rareza si cabe, será “Olas gigantes”, de Manuel de Falla, que remite al romántico por excelencia, Gustavo Adolfo Bécquer, pieza de 1900 y que tardaría en estrenarse, siendo Ángeles Chamorro quien con Enrique Franco, la recuperase en 1967.

    De Alemania nos llega Adriana Amade, para ofrecernos sus dominios en el espacio de la zarzuela, nada menos que con “Marianela”, de “La canción del olvido”, aquella zarzuela estrenada el 17 de noviembre de 1916, en el Teatro Lírico (Cine Trianón), de Valencia. Una zarzuela con números inolvidables como “Canta el trovador”, “Soldado de Nápoles”, “Junto al Puente de la Peña” o esta perla. La zarzuela llegará a la catedral del género, el Teatro de La Zarzuela, en marzo de 1918, en lo que fue su reestreno. Esta cantante, apunta también a un par de canciones de Joaquín Rodrigo, tan escuchadas e nuestro curso, las dos de los ”Cuatro madrigales amatorios”: “Con qué la lavaré” y “De los álamos vengo”, el espíritu del cancionero.

    De la Cátedra del profesor J. Mª Gallardo del Rey, el mejicano Jaime Arturo Soria Porto, a quien se confía la universal “Recuerdos de la Alhambra”. Francisco Tárrega había sido alumno de Julián Arcas y a partir de 1869, se haría con un instrumento excepcional, construido por Antonio Torres, motivo para recuperar en condiciones dignas, el protagonismo de la llamada guitarra de concierto, llegando a protagonizar giras por toda Europa, al tiempo que se dedicaba a la labor fructífera de enriquecedoras transcripciones que no han perdido vigencia. Juan Andrés Unanue, con “Adelita y Lagrima”, para ceder espacio al italiano Pablo José Fortunato, con la “Serenata Española”, de Joaquín Malats, compositor con escuela parisina y que se ganará un puesto en el ámbito internacional como concertista, tanto en Europa como en América, estrenando obras de Isaac Albéniz o Enric Granados, entre otros. En su labor creativa, destaca por su nacionalismo sencillo. También el italiano Riccardo Guella, nos brinda el Albéniz indiscutible de la “Suite española Op. 47”, a través de la muy colorista “Sevilla”, que tan distintos tratamientos nos hemos acostumbrado a recibir.

    Del aula de la Cátedra de viola, de Ashan Pillai, con el acompañamiento del pianista Juan Carlos Cornelles, María Nélida Andreu Domínguez, con la “Sonata en Sol M.”, en su “Adagio allegro”, de Juan Oliver Astorga, autor de obras marcadas por la concisión de ideas dentro de un claro neoclasicismo y que desde 1790, se hará apreciar como miembro de la corte de Carlos IV, asistiendo a las reales academias. Llegó a trabajar ocupó también cargos de importancia. Mili Fernández (USA) y Beatriz Ara Pardo, abordarán el “Dúo para violín y viola” de Francisco Fleta Polo (1931), músico perteneciente a una familia de lutiers asentada en Barcelona y de procedencia aragonesa, que abrieron una tienda de gran prestigio. Tuvo como maestros a Eduard Toldrá, Xabier Montsalvatge, J.Zamacois y J.Massiá, Fue miembro de la “O. del Teatre del Liceu” de Barcelona y de la “O, S. de RTVE”.

    Del la Cátedra de violín de Agustín León Ara, con la asistencia del pianista J. Manuel Consuegra, el Pablo Sarasate de los “Aires gitanos”, el navarro de talento precoz y que a lo largo de su enriquecedora vida profesional, recibiría obras en dedicatoria desde Max Bruch, a E. Lalo- la “Sinfonía Española”-; Wieniwaski, en su segundo concierto, y que al margen de su carrera, como compositor, dejó piezas para lucimiento a gran escala y en calidad de virtuoso, manejándose con dos instrumentos históricos, un “Guarnieri del Gesu, de 1742 y un Stradivarius.

    De la Cátedra de piano de Josep Colom, tendremos a Rafael Soler Vilaplana, con la “Fantasía Bética” de Manuel de Falla, última obra compuesta para el instrumento, en la que se observa el talante de las secciones exteriores por su perceptible austeridad, en cuanto a sus detalles percusivos, que nos traslada a amargos arranque típicos del cante jondo e incluso aspectos perceptibles, que el autor pudo querer destacar, en cuanto a sus raíces en el sonido de Scarlatti, por el que siempre sintió una clara fascinación. La obra fue estrenada en 1920, en Nueva York, por el maestro Arthur Rubinstein, en una sentida dedicatoria al propio intérprete. Intensa y concentrada, se resuelve en un espacio de menos de un cuarto de hora.

    De la Cátedra de Polifonía, de Carmen Cruz Simó, contaremos con una relación de alumnos integrada en esta ocasión por Bibiana Moreno Rodríguez; Andrés Darío Rodríguez Campo; Rozied Vanessa Correa Fernández; Carmelo Ortega Santana; Laura Pulido Suárez; Julio Chinea Pedraza; María Náyades Gutiérrez García y Alejando Hernández González, quienes nos ofrecerán una paleta proporcionada de canciones polifónicas. Entre la serie, “De la dulce enemiga”, de Gabriel, obra del siglo XV; el “Madrigal II” (primera parte), de Joan Brudieu (1520/91); Mateo Flecha “El Viejo”, con “Teresica hermana”, delicadeza para canto en coro; Antonio José (1902/36), en una reivindicación a aquel maestro asesinado en la Guerra Civil, del que escucharemos “Todo logar pode ser defendido” (Cantiga de Santa María); Cristóbal Taltabull (1881/1964), músico representativo de su generación y que se añade a otros compositores dignos de ocupar el espacio merecido, para culminar con “El abanico”, típica habanera popular.

    06 ago 2022 / 01:00
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