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Crimen

Hay novelas que comienzan dando una impresión de cierta normalidad, que incluso parecen en principio actas notariales muy interesantes de una época, y luego se convierten en otra cosa. Algo inmenso, con una grandeza apenas contenida que engloba todo un universo de sentimientos encontrados y un entretejido de intrahistorias que acaban haciendo de la obra un arquetipo. Pienso en volúmenes que acaban dejando a uno exhausto, que nos hacen padecer inmensamente, desde luego, pero que, paralelamente, nos hacen disfrutar infinitamente como lectores. Estoy pensando, a bote pronto, en un ejemplo perfecto: Cumbres borrascosas, de Emily Brontë. Nadie acaba el libro (o la película, en su caso) indemne. Es, simplemente, terrible. Y, para colmo, la mar de enriquecedor. A lo largo del siglo XX, e incluso en el presente XXI, tenemos ejemplos similares. Sin buscar demasiado, uno puede encontrarse de pronto con un Tombuctú de Paul Auster. Una novela que no consiguió atrapar a un buen número de lectores habitualmente atentos. Algo funcionó mal con la crítica, que se la tomó como si fuera una narración infantil. Y sin embargo, he ahí una de las piedras angulares de la literatura de las últimas décadas. Pues bien. He dado con una que conviene que estudien con lupa. Porque es, se lo juro, una obra maestra...

CONTRASTES

Se trata de la última joya que nos regala la maravillosa Reyes Calderón, se llama El juego de los crímenes perfectos y acaba de editarla, como de costumbre, Planeta. Esta autora ya nos había intranquilizado severamente con cosas como (hay muchas más, pero les recomiendo estas dos) Los crímenes del número primo o La venganza del asesino par. Esta mujer, que, entre otras cosas, ha ganado premios como el Azorín por Dispara a la luna, tiene un estilo que es un mundo. Hay poca gente dedicada a perfilar crímenes que sea tan metódica, tan rica en matices, y, desde luego, que haya profundizado tanto en materias tan necesarias como la investigación policial o en los venenos raros. Y casi nadie que analice tan bien las psicopatías. El ambiente es Madrid, el Hospital Gregorio Marañón y la pandemia. Y entre los protagonistas están una doctora (con padres muy peculiares) que nos enamorará sin remedio, un inspector de policía que, además, es jugador de rugby y que flipará cuando conozca a la doctora, un patriarca gitano que es la mar de legal y una bellísima persona, un juez de buena familia profundamente supersticioso, un jetas ejecutable y un psicópata increíblemente inteligente. Y la acción irá in crescendo, asfixiándonos de forma segura y metódica. Obra clave. Y tremenda...

21 mar 2022 / 01:00
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