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El eje Santiago-Lisboa

LA pandemia vino también a descubrirnos la importancia de las relaciones entre Galicia y Portugal. Los efectos del cierre de fronteras fueron muy superiores en el tramo galaico que en el del resto peninsular, aun siendo menos de una cuarta parte de los 1214 kilómetros totales. El freno a la actividad económica tuvo consecuencias mucho más onerosas en nuestra raia que para Castilla y León, Extremadura y Andalucía juntas. E igual sucedió en las regiones limítrofes del país vecino. La lección a aprender, si no se sabía, es que las relaciones entre los dos países debieran pasar, de manera delegada por respeto institucional, por Galicia. En la parte lusa cambiaron las cosas, con un viraje en las prioridades. El eje Madrid-Lisboa gira hacia el oeste, con Santiago en el punto norte.

En este nuevo contexto fue oportuno el reciente viaje del presidente de la Xunta a Lisboa. Si el interés de Galicia por intensificar las relaciones con Portugal es una constante, ahora hay reciprocidad. Los encuentros al máximo nivel, con agenda documentada y considerable duración son señales del propósito luso de estrechar vínculos, abordando actuaciones concretas, como el impulso a las infraestructuras ferroviarias o el aprovechamiento conjunto del fenómeno xacobeo.

El cordial recibimiento de Rebelo de Sousa y Costa otorgados a Feijóo, con protocolo similar al de un jefe de estado, no responde a la empatía personal o política, que probablemente exista. La lectura es otra. A Portugal le interesa Galicia más que nunca, y viceversa, en un triple aspecto: como origen y destino, como nexo de unión con Europa y como parte de un ente geopolítico, cultural y económico conjunto que se extiende más allá de la actual Eurorregión, alcanzando la totalidad de la fachada atlántica peninsular.

Dudo que el Gobierno de España sepa o quiera entender los beneficios de encauzar las relaciones con Portugal a través de Galicia. No me refiero a las formales sino a las reales, impulsando las infraestructuras desde Vigo hacia el sur y hacia el este. No vendría mal que al clamor mayoritario por estas mejoras se sumara todo el mundo, Incluido ese alcalde tan ladrador...

Antifraude o freírnos a impuestos

CONSERVO documentos antiguos, de hace un siglo, según los cuales una antepasada mía recibió en vida la herencia, tras pedírsela a su padre. De esa manera pudo montar un taller de costura y labrarse un porvenir. Cuando el Parlamento gallego aprobó la Lei de Dereito Civil de Galicia recordé lo que me contaba mi madre. Se lograba, además de hacer justicia histórica, que muchas personas, la mayoría jóvenes, pudieran acceder a un patrimonio para transformar en capital o dotarse de recursos para afrontar su situación económica, sin penalizaciones fiscales. Pues bien, el Congreso acaba de aprobar una ley contra el fraude fiscal con una serie de medidas entre las que se incluye la derogación por la puerta de atrás de la citada ley gallega, que tan buenos resultados cosechó, además de perpetrar un ataque y un atraco a una competencia propia de Galicia. Queda el trámite del Senado, donde debería rectificarse el error y retirar el nuevo aldraxe. No se discute la necesidad de luchar contra el fraude fiscal en España, de los más elevados de Europa, que provoca baja recaudación a pesar de ser de los países que más castigan fiscalmente a sus ciudadanos. Fríen con impuestos a quien cumple en vez de perseguir al defraudador.

Varapalo por el caos de las vacunas

DESPUÉS de provocar un lío monumental con la primera dosis de la vacuna de AstraZeneca, inoculada a trabajadores esenciales menores de 60 años, la credibilidad del Gobierno sufre un nuevo varapalo. Su recomendación de cambiar la segunda dosis a Pfizer o Moderna en lugar de repetir la marca está provocando un rechazo mayoritario, superior al 80 por ciento de la población afectada, a pesar de las noticias y del tono intimidatorio del documento que han de firmar los que se mantienen fieles, como aconsejan los expertos, al suero del primer pinchazo. En Galicia, con buen criterio, todo el mundo afectado debe dar el consentimiento, cualesquiera que sea la vacuna elegida. Me parece sensato y clarividente. Riesgos tienen todos los medicamentos. Así lo entienden los ciudadanos y prueba de ello es la contundente oposición a la propuesta gubernamental, contraria por cierto a la recomendación de la Agencia Europea del Medicamento y de la OMS, máximas autoridades en la materia. Dado la rotunda negativa a la decisión del Ministerio de Sanidad habría que preguntarse si la reacción ciudadana no trasciende el ámbito de la salud para convertirse en otra muestra más de la pérdida de confianza en este Gobierno. Motivos hay de sobra.

30 may 2021 / 01:00
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