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El precio de la luz y la calefacción

    CUANDO están en la oposición los partidos exigen al Gobierno lo que no está en los escritos, pero cuando gobiernan ellos miran hacia otro lado, pasan página o explican que no es el momento adecuado.

    Si la oposición es de izquierdas, denuncian la escasa sensibilidad del Gobierno conservador por atender a los más desfavorecidos, pero cuando logran gobernar ya no les parecen tan urgentes algunos de esos asuntos de tipo social.

    La hemeroteca está plagada de declaraciones de dirigentes de izquierdas, mayormente de Podemos, que arremetían contra los gobiernos de Aznar y Rajoy por no tomar medidas expeditivas contra las empresas eléctricas para obligarlas a bajar los precios. Este Ejecutivo no solo no ha tomado medidas para bajar los recibos sino que los ha subido de forma escandalosa.

    Hoy la electricidad es más cara en España que en la mayoría de los países europeos, pero los miembros del Gobierno siempre se sacan de la manga excusas que no convencen a nadie, o siguen prometiendo políticas expeditivas para parar las críticas, cuando es sabido que esas promesas no tienen la menor intención de cumplirlas porque, como ocurría al PP cuando gobernaba, hay decisiones que se escapan de la voluntad del Gobierno.

    En lugar de reconocerlo, este Gabinete se ha hecho experto en callar, arremeter contra presuntos culpables, o esconderse en silencios vergonzosos para no responder a quienes les recuerdan que les dieron su voto porque pensaban que eran políticos fiables.

    La pandemia ha pillado al equipo de Sánchez sin proyecto para responder de forma eficaz, y ahora la llegada del temporal de frío y hielo, anunciado desde hacía semanas, le ha cogido con un mercado eléctrico incapaz de responder a la demanda de una población que además de no disponer de los medios necesarios para afrontar las consecuencias de unas temperaturas gélidas, no puede pagar la factura de la luz y la calefacción.

    Y menos mal que los coches eléctricos todavía no se usan con la frecuencia que pretende el Gobierno, porque si Filomena hubiera llegado con centenares de miles de españoles circulando con ellos, muchos habrían fallecido de hipotermia, por la imposibilidad de permanecer horas encerrados, sin calefacción, a la espera de socorro. Esas cosas no las cuentan cuando se promueven campañas contra la gasolina y el gasoil...

    La reforma del sector eléctrico tendría que ser prioritaria para cualquier Gobierno que se tome en serio sus responsabilidades, y debe hacerse acorde con las políticas de transición ecológica que exige la Unión Europea. Políticas ligadas a los fondos de recuperación que los españoles esperan como agua de mayo para superar la brutal crisis económica que nos aguarda.

    Sin embargo el Gobierno de Sánchez e Iglesias promueve iniciativas sectoriales mientras olvidan las iniciativas sociales que afectan a todos. Que afectan, por ejemplo, a los que estos días no saben cómo pagar la luz y la calefacción ante la subida exagerada de los recibos.

    13 ene 2021 / 00:15
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