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Reseña Musical

El tenor Pene Pati y la soprano Amina Edris, solistas con la “RFG”, en A Quintana

    Concierto divulgativo en A Quintana- 21´30 h.-, de la “RFG” con su titular Paul Daniel dentro de las programaciones del 25 Aniversario con dos protagonistas de contrastada solvencia. La soprano Amina Edris, asentada en Nueva Zelanda y que comenzó a cimentar su carrera tras los primeros estudios con Dame Malvina Major antes de trasladarse a Gales para seguir con Dennis O´Neill y al Conservatorio de San Francisco con César Ulloa. Fue becada por la Ópera de la ciudad americana, con la que realizaría sus primeros roles y en la Ópera de San José, mantendrá la línea ascendente de su carrera. Desde San Francisco a San José, abordará roles que marcarán una evolución que relevancia de personajes belcantistas hasta Janacek, o recuperaciones como “Flight”, de Jonathan Dove, título rescatado del olvido.

    Recientemente se integró en la Opéra National de Bordeaux, momento importante en su consolidación artística, en el rol de “Manon”. Para el Grand Théâtre de Géneve, en un curioso viraje de estilos, la encontramos interpretando “Les Indes Galantes”, de J.P.Rameau, una confirmación del interés por el barroco, entre cantatas de J.S.Bach, el “Lauda Jerusalem”, de A.Vivaldi, y en otras latitudes, el “Requiem”. De Fauré y la “Sinfonía nº 4”, de G.Mahler. Quedémonos en esos roles operísticos más frecuentes: “Mimi”, “Musetta”. “Violetta”, “Leïla”, los frecuentes donizettianos o mozartianos, a los que se añade una primera etapa en años de formación, con otras músicas como las tratadas con el “Barbershop Quartet”.

    El tenor Pene Pati, realizó su debut como el “Duque de Mantua” del “Rigoletto” verdiano, recibiendo galardones como dos segundos premios de los concursos “Operalia” y “Neue Stimmen” y el “Joan Sutherland/ Richard Bonyngen”, y el “Concurso Montserrat Caballé”, que ayudarán a la promoción de un carrera que le llevará a la Ópera Nacional de Burdeos, bajo la dirección de Paul Daniel, con el que incorporó el papel de “Percy”, de “Anna Bolena”. También destacó en “Romeo et Juliétte”, de Gounod, con Yves Abel. Fue “Germond” de “La Traviata”, en el Teatro Bolshoi, con Tugan Sokhiev y promueve el programa con Giordano Bellicampi de ópera Italiana con la “Orquesta Filarmónica Aukland”, y Paul Daniel con la “RFG”, con títulos de Bizet, Massenet y Puccini. Forma parte del ciclo “Matinée Musicale”, de Cincinatti, y de la “Société d´Art Vocal”, de Montreal. Participó en programa “Adler”, de la Ópera de San Francisco y en Nueva Zelanda, participó en óperas como “L´elisir d´amore”, de G.Donizetti y “Mme Butterfly”, de G.Puccini.

    Un programa pues en bandeja para aficionados y neófitos del género lírico además de tres de incursiones puramente instrumentales y una guinda de musical americano de Leonard Bernstein. De la “Carmen” bizetiana, la “Obertura”, para templar ambiente. Ópera por excelencia de la que René Leibowitz comentará que era de dominio frecuente la inclusión de una soprano y una mezzo, ésta segunda casi en un rol secundario. En medio de semejantes entresijos equívocos y discutibles, acudiremos al agudo George Bernard Shaw, quien sentenciará a bote pronto y con gran humor resumirá: Es la historia de una soprano y un tenor que quieren acostarse juntos y de un barítono que se lo impide. El resto acabarán poniéndolo para no menor intriga, el trabajo de los libretistas H.Meilhac y L.Halévy, quienes removieron a sus anchas sobre el texto original de Prosper de Mérimée, pero, por encima de todos, el resultado definitivo en lo musical del compositor.

    Verdi también ofrecerá a Leibowitz un razonado análisis: Algunas de sus óperas que contribuyeron al gran éxito del autor- como “La Traviata”, por ejemplo- comenzaron siendo un fracasos; otras tuvieron un éxito inmediato y algunas de ellas han sabido conservar su popularidad-por ejemplo “Rigoletto”-, o, en no menor medida, “Il trovatore”- mientras que otras recibidas con gran entusiasmo no se representan mucho en la actualidad. “La Traviata” se impondrá por evidencias incontestables en cuanto normalizarse su valor por la cantidad sus números musicales y entre ellos, el universal brindis “Libiamo...”, salutación e invitación de “Alfredo” a todos los asistentes al condumio, casi en el comienzo del primer acto, en el domicilio de la cortesana “Violetta”, que había hecho lo propio con el coro “Dell´invito”, entre los que se encontraba “Gaston”, el vizconde de Leotoriéres, el tenor.

    C.Gounod en “Romeo et Julliette”, con lógico trasfondo shakespereano y que mantendrá la recepción conseguida por “Faust”, ópera de la que igualmente se escuchará un número musical. De esta ópera, en el segundo acto, en el jardín de Julliette, nos tropezamos con ”Romeo”, joven “Montesco”, secundado por “Stefano”, para que se luzca sin cortapisas y a su aire, en el cavatina “Ah! Lève –toi Soleil”, para retirarse sigilosamente antes de la aparición de su adorada, quien lamenta la dependencia afectiva que la mantiene atada a su supuesto enemigo. Llegaremos de inmediato a un dúo soberbio, pero que en esta gala no escucharemos. Será del “Faust” donde tomaremos una de las delicias más apreciadas, propicia para bises y gran lucimiento. “Marguerite”, soprano preferentemente lírica, gime extasiada de placer arrebatado el aria “Ah! Je ris de me voir”, en ese tercer acto cargado de notables argumentos canoros.

    Donizetti con “L´elisir d´amore” y el entrañable “Una furtiva lagrima”, romanza de “Nemorino”, en la ensoñación de su querida “Amina”, mientras manifiesta dudosamente una pretendida indiferencia que malamente puede disimular. De misma ópera basada en un libreto de F.Romani, otra romanza no menos sentimental “Caro elisir sei miei”, del segundo acto que se desarrolla en la plaza del pueblo y en medio de un coqueteo entre ambos enamorados. Ópera con detalles bufos y una de las excelencias junto a “Don Pasquale”, en las antípodas de los arrebatos delirantes de “Lucia di Lamermoor”.

    Un relax para los cantantes que dejará espacio a la orquesta para ofrecernos la inmarcesible “Meditation”, para violín y orquestas del segundo acto de “Thaïs”, de Jules Massenet, siguiendo el relato de Anatole France y con presentación en la Ópera de París, en marzo de 1894. Perfecto encuadre para ciertas modas del momento, en el que la figura de esta cortesana- entre ellas anda el juego-, pasaba por ser una de las bellezas irresistibles de Alejandría, y de una vida disoluta que la convierte en un perfecto arquetipo. Con semejantes créditos, el éxito estaba asegurado ante un público ansioso por las desmesuras. Pieza también instrumental, el “Intermezzo” de “Cavalleria Rusticana”, de P. Mascagni, página frecuentada en conciertos de toda laya, y todo un manifiesto del repertorio verista, en cada uno de los protagonistas.

    Verista fue G.Puccini y para disfrute, dos arias de “La Bohème”: “Che gélida manina” y “Mi chiamano Mimi”. Estamos ante pasajes del relato “Scènes de la vie de Bohème” de H.Murger en su origen, del que el compositor sacará un soberbio argumento musical. Cuenta “Rodolfo” su desventurada vida a la que “Mimi” añade un nuevo amargo peldaño. Una buhardilla del Barrio Latino, entre gentes desahuciadas y del mismo Puccini, de “Madame Butterfly”, el dúo de amor “Bimba dagli occhi pieni di malia, entre “Pinkerton” y “Mme Butterfly, sentimentalismo a raudales en este género que no disimula el jaleado espíritu lacrimógeno.

    Bernstein y el musical por “West Side Story”: “Tony” y “María”- otra revisión shakespereana-, muestran su optimismo, él con la canción “Something is to coming”, a la que ella responde con el tema lírico de “Tonight”, cargado de esperanzas. En esencia, al igual que “Trouble to Tahiti”, “Kaddish”, o “Candide”, el compositor no pretende trasmitir una solución, terminando con una gran interrogante. Para completar, el Bernstein de “On the Town”, con tres de sus episodios, un musical surgido del encuentro entre el músico con dos compañeros quienes aprovecharán el ballet “Fancy Free”, para convertirlo en musical para Broadway, y que recibiría un reconocimiento inmediato en su estreno el 28 de diciembre de 1944, sobre una coreografía de Jerome Robbins, bajo la producción de Oliver Smith y Paul Feigay

    29 jul 2021 / 01:00
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