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El viejo café

    LA subasta del mobiliario del Café Derby, anunciada hace escasas semanas por diversos medios de comunicación, entre ellos EL CORREO GALLEGO, es mucho más que una simple subasta, al menos para los que, nacidos o no en Compostela, se consideran compostelanos de corazón.

    Es mucho más que una simple subasta, digo, porque lo que es en realidad es un símbolo, un símbolo de la capitulación del casco histórico, fruto no sólo del abandono físico de sus casas, de sus calles, de sus plazas, sino también de la falta de un mayor interés por mantenerlo vivo y, manteniéndolo vivo, hacer de él un centro permanente de referencia universal, a imagen y semejanza de ciudades como Gante o Lovaina, Tubingen o Heidelberg, Bolonia o Perugia, Oxford o Cambridge, Lund o Uppsala, entre otras muchas.

    Cada regreso a esta “rúa longa na memoria”, que Salvador García-Bodaño recreó poéticamente con acierto en uno de sus versos mas conocidos, es para mi hoy en día un regreso lleno de dolor. De dolor porque, al recorrer los mismos lugares que recorrí durante mi infancia y juventud, empiezo a verme en ellos como un extraño, una extrañeza que, más que con la edad, tiene que ver con la evolución, o mejor involución, del propio casco histórico.

    Al decir esto no pretendo hacer un ejercicio de pura y simple nostalgia, asociando esta sensación a las voces, a las risas, a las miradas cruzadas con los amigos de entonces, y que todavía creo escuchar o ver al doblar cualquier esquina; o a los viejos cafés que corrieron la misma suerte que ahora ha corrido el Derby, como el Español, el Avenida o el Cantábrico, y que fueron refugio de tertulianos impenitentes.

    No, lo que pretendo es lamentar la pérdida de la ciudad que fue y que ya no es. El bullicio de vecinos, comerciantes y universitarios parece haber sido sustituido de forma progresiva por otro más efímero, constituido por el creciente número de peregrinos y turistas que ocupan el casco histórico, pero que, por su desplazamiento estacional y no sedentario, no lo viven.

    No sé si la marcha de los vecinos tiene que ver con la alarmante falta de servicios o con la rigidez de una normativa que impide reformar las viviendas con la flexibilidad necesaria; si el cierre de los comerciantes guarda relación con la ausencia de continuidad familiar o de incentivos fiscales para seguir con el negocio; o si la reubicación de universitarios en otros campus es consecuencia de no haber impulsado más en su día el del casco histórico.

    En este último caso, echo en falta la prosecución de medidas que hicieron posible la rehabilitación y posterior utilización universitaria de ciertos edificios, como el antiguo Instituto Masculino Arzobispo Gelmírez (Facultad de Filosofía), el Colegio de San Jerónimo (Rectorado), la Casa de la Concha (Consejo Social) o la Casa de la Balconada (Servicio de Gestión Económica).

    A este respecto, recuerdo cómo un admirado profesor, Antonio Poch, que lo fue de derecho internacional, opinaba que el Instituto Femenino Rosalía de Castro, en línea con lo que se hizo con el Instituto Masculino, hubiera sido el destino ideal de la Facultad de Derecho. Un destino que hubieran debido merecer otros edificios, o parte de ellos, como el Convento de San Francisco o el Seminario Mayor, en la actualidad dedicados a servicios de hostelería y restauración, o la Casa de la Parra, abandonada.

    Además de lo que acabo de comentar, también me llama la atención el abandono, desinterés, o una mezcla de ambas cosas, de tres importantes estatuas y una no menos importante escultura que, a mi juicio, constituyen una parte esencial del patrimonio compostelano: aquéllas, las de Benlliure, Sanmartin y Vidal, dedicadas, respectivamente, a Montero Ríos, Méndez Núñez y Ventura Figueroa; ésta, la de Asorey, a San Francisco.

    Todas ellas deberían ser objeto de una protección, mantenimiento e iluminación especiales en sus distintos emplazamientos, no sólo por la calidad artística que poseen, sino también por el nombre de los personajes que honran, cuya memoria, esté uno de acuerdo o no con su trayectoria, debería ser preservada y divulgada. ¿Alguien recuerda, por ejemplo, quién era o qué hizo, por ejemplo, Ventura Figueroa?

    04 dic 2021 / 01:00
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