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Elecciones en tiempos de crisis

    VIVIMOS tiempos convulsos, en los que las fuerzas estabilizadoras luchan sin éxito contra las corrientes perturbadoras que aspiran a generar un caos político, social e institucional del que sacar provecho. De ahí que sea tan importante defender las instituciones democráticas, reforzar las organizaciones supranacionales, revitalizar los pactos intergubernamentales, y proteger los preceptos constitucionales, el Estado de Derecho y la legislación internacional. La crisis sanitaria, económica, social, política e institucional que azota el planeta se convierte en un precioso caldo de cultivo para un buen número de gobiernos populistas y antidemocráticos que desean beneficiarse de las debilidades del sistema y del sufrimiento laboral, la desorientación vital y la desafección política de los ciudadanos.

    Es en el caos donde encuentran su fuente de alimentación aquellos que venden sin escrúpulos soluciones utópicas y engañosas a problemas reales y complejos. No hay más que ver resultados electorales recientes para constatarlo. El propio México, que celebrará elecciones federales el 6 de junio de 2021, es un ejemplo. La izquierda rupturista encabezada por López Obrador, desde su llegada al poder en diciembre de 2018, no ha cumplido sus promesas de justicia social y recuperación económica. El PIB del país no ha dejado de caer, la corrupción se ha hecho estructural, las inversiones extranjeras se han frenado, y la violencia y los homicidios han batido un nuevo récord en 2019.

    Peor está Cuba, donde Díaz-Canel, desde su llegada al poder, y ante el delicado estado de salud de Raúl Castro, no ha dejado de intensificar la represión política y mediática, y se enfrentará en los próximos días a una protesta social sin precedentes debido a la brecha social, la escasez de alimentos y medicinas, y la miseria generalizada en la que se encuentra la antaño Perla del Caribe. Sí habrá elecciones parlamentarias el 6 de diciembre en la defenestrada Venezuela, cuya población sufre las graves violaciones de derechos humanos que ha denunciado en septiembre la ONU, así como un empobrecimiento que se acrecienta cada año.

    Hoy se celebran elecciones en Bolivia, con los emigrantes y los indecisos como única oportunidad para impedir que Luis Arce, exministro de un Evo Morales huido del país y acusado de presuntos delitos de fraude electoral, terrorismo y financiación del terrorismo, se haga con el poder. Entretanto, la Argentina de Alberto Fernández afronta un derrumbe económico histórico; y la Nicaragua de Daniel Ortega seguirá en recesión, con varios de sus ex altos cargos sancionados por la UE por graves violaciones de derechos humanos. Así las cosas, no es de extrañar que haya quien vea en el presidente brasileño Jair Bolsonaro, y en la posible victoria el 3 de noviembre de Donald Trump, un contrapeso al nuevo orden mundial que pretende implantar la izquierda más rancia.

    18 oct 2020 / 00:00
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