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Entre Espido y Jane (Austen)

    HABLO largamente con Espido Freire sobre una de sus pasiones literarias (también es una de las mías): Jane Austen. No sé si sigue entre las preferencias de los jóvenes, aunque en la universidad, donde afortunadamente todavía figura en los programas de literatura inglesa, goza, se lo aseguro, de seguidores incondicionales. Por supuesto, Jane Austen ha estado sometida a todo tipo de simplificaciones (es lo propio de este tiempo, después de todo), y a menudo su literatura se despachaba con una etiqueta que hoy, sobre todo hoy, resulta bastante equívoca: “literatura romántica”.

    Sucede que Espido Freire (vasca, pero muy gallega también) acaba de publicar un ensayo maravilloso en la editorial Ariel, ‘Tras los pasos de Jane Austen’. El título es literal. Porque, en efecto, Espido ha seguido a la autora de ‘Orgullo y prejuicio’ muy de cerca, pisando exactamente los mismos lugares y las mismas casas que ella pisó, hasta donde eso es posible.

    Se trata de un ensayo peculiar, muy basado en el escenario y en el contexto. Y, sobre todo, como digo, en las casas de la escritora (que nunca fueron propias). Ya saben que Espido Freire lleva mucho tiempo realizando viajes por ese territorio que abraza el Támesis, digamos los Cotswolds. Se trata del corazón rural de Inglaterra, empezando por Bath, donde se reúne la elegancia algo nostálgica de los balnearios con el pasado romano, y terminando por Winchester, cuya catedral tuvo protagonismo en ciertos momentos de la historia inglesa. Son viajes didácticos, literarios, que ahora (ya que no es posible viajar) podemos hacer a través de este libro tan especial.

    Se advierte al leerlo esa energía de quien pisa el terreno y logra adivinar lo que sucedió allí. En realidad, no es necesario adivinarlo todo, aunque de Jane Austen no sabemos tanto como querríamos. Nos agarramos a sus cartas, los documentos más valiosos de los que disponemos. Y a la figura de su hermana Cassandra, que la acompañó hasta la hora de su muerte. Diez años más hubiera necesitado Austen, me dice Espido, para ser totalmente independiente desde el punto de vista económico: sus novelas empezaban a ser tenidas en cuenta. Sus historias se abrían camino entre el público.

    La vida de Jane Austen no va mucho más allá de un área muy bien delimitada, entre Kent y Bath, Oxford y Londres, Southampton y Winchester, Steventon y Chawton. Suficiente para construir todo un mundo. Puede seguirse fielmente su huella, su compleja y agitada genealogía. Este gran libro lo hace con ternura y erudición.

    No es sólo un compendio de anécdotas, aunque las hay, ni un relato meramente cronológico, ni un resumen de sus logros literarios o de sus escasos escarceos amorosos. Es todo eso y mucho más. Sirve para entender una época de gran cambio y revolución, y para comprender que, tal vez, no somos tan distintos ahora. Y para penetrar en el interior de una familia muy numerosa (desde la perspectiva actual) que coqueteó con casi todas las clases sociales, donde la cultura era importante (el teatro doméstico, la lectura en voz alta), sin renunciar a las modas y costumbres propias de la época.

    “El postureo era importante”, me dice Espido. No es que hoy sea secundario, también es verdad. Las adaptaciones para el cine y la televisión son numerosísimas, y, algunas, muy notables (no confundir, eso sí, con ‘Los Bridgerton’). Pero para conocer de verdad el mundo de Jane Austen este libro se me antoja imprescindible: es un viaje placentero que les recomiendo.

    06 abr 2021 / 01:00
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