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RESEÑA MUSICAL

“Festival Clasclás”, de Vilagarcía de Arousa: “Molto Vivace!”, primeras actividades

    “V Edición del Festival Clasclás”, de Vilagarcia de Arousa, se inicia con la actuación del “Trío de Praga”, como formación en calidad de directora y que añade entre otras actividades, las masterclasses, como aliciente enriquecedor. El concierto se ofrece en el Auditorio Municipal- 21´h.-, honrando a los veteranos maestros que como tales, vienen dado vida al mismo desde el año 1986, siendo asiduos de certámenes de rango: Schselwig-Holstein, Primavera de Praga, la Folle Journée, entre otros. Son sus miembros, el violinista Cenék Paulik, que dispone de un “Zimbelist” Guarneri del Gesù, de la colección Luigi Tansio; el chelista Marek Jerie, con un Andrea Guarnieri (1684) y el pianista Iván Klánský. Grabaron los tríos de Beethoven, Mendelssohn, Shostakovich, Brahms y Mozart, para “Prague Digitals” y los de Dvorak para “Supraphon”, galardonados con premios como “Diapason d´Or”, “Choc” o “Monde de la Musique”. Tres obras en su programa comenzando por el “Trío con piano en Sol M. Hob. XV (Gipsy)”, que no incluye ningún tiempo en forma sonata, y que nos lleva a 1795. El “Andante”, combina la forma variación con la de rondó. Sus tres episodios quedan emparentados entre sí. El “Poco adagio”, muestra una forma melódica, en especial en su parte central, confiada al violín con acompañamiento del piano, mostrando su lirismo y el ”Rondó ongarse” (Presto), destaca como contraste a los movimientos precedentes, por el estribillo de sucesiones repetidas. La edición Longman & Broderip, de 1795, este tiempo recibe el título de “Gypsie´s stile”, por su aroma “tzigane”, y que para Joseph Joachim, resultaba como una visión colorista de época, tema que ratificará Brahms, en el “Final” del “Cuarteto con piano nº 1, en Sol m. Op.25”

    Beethoven con el “Trío nº 1 Op. 70 (De los espíritus)”, que debe su nombre al halo mágico que le embarga, en especial en el “Largo assai e espressivo”, pivote de la obra. Tres tiempos para un programa bien preciso, desde lo primeros compases del “Allegro vivace e con brio”, que revela un aspecto sombrío, en una atmósfera apasionada, para dar paso al movimiento por excelencia, en los límites de la obsesión por los detalles expresivos, con cimas dramáticas y recaídas sonoras, con efusiones líricas y silencios brutales. Un movimiento nocturno y saturnal, enhebrado sobre una cantinela cansina, lejana y dúctil de ciertos “adagios” cuartetísticos. El clima armónico es oscuro, una serie de colores tonalidades inestables, a los que se añade el clima tímbrico. El grupo al que pertenece al trío- dos obras-, merecerá para Witold la impresión de que deben ocupar un lugar aparte de toda la producción, por su lugar privilegiado. En este período, el autor vivía en el palacio de la condesa Marie Erdödy, a quien la obra está dedicada, y para mayor precisión, por su sabido mal talante, esa relación duraría poco tiempo, aunque el mutuo afecto se conservase a lo largo de los años. Louis Spohr, violinista y director, dejará escrito en sus memorias, tras la asistencia a un ensayo de la obra, que observaría su actitud amarga: “Fue una experiencia nada agradable. Antes que nada el piano estaba desafinado- aunque el autor no pudiese notarlo-, y dada su condición, se limitaba a aporrear el instrumento que constataba la impresión de su tragedia”.

    F.Mendelssohn- Bartholdy, con el “Trío nº 1, en Re M.Op. 49”, sobre el que trabajó a partir de 1839, año cargado de experiencias, en especial en el verano en Franckfurt y que en cuanto a la parte del piano, atenderá a los consejos de F.Hillier, muy entregado a los “Estudios” de Chopin y de Liszt, en París. El estreno se ofreció en Leipzig, en la Gewandhaus, en febrero de 1840, con el auto, acompañado por F.David y K. Whitman. Cuatro tiempos partiendo del “Molto Allegro agitato”, de arrebatado romanticismo y que para analistas, tiene el aire del Concierto K. 466”, de Mozart. En particular, el desarrollo clásico, mantiene un lirismo generoso, remarcado por el chelo. El “Andante con moto tranquillo”, es una grata “Romanza sin palabras”, con una parte central que recuerda a Chopin, en el “Estudio Op. 25”. El “Scherzo: leggiero e vivace”, perfectamente equilibrado, invita a pensar en Berlioz que entonces componía “Romeo y Julieta”, con sus ritmos de audaz entusiasmo y el “Finale: Allegro assai appassionato”, es un ”Rondó sonata” , que parte de una tonada campesina divertida, avanzada por el “poco tranquillo”, del piano, para pasar a las cuerdas. Un segundo “couplet”, vale como tema cantábile”, ampliamente desarrollado en la coda

    Los pianistas Vilija Poskute y Tomas Daukantas, estarán mañana en el Pazo Golpelleira- 21´00 h., músicos formados en el Conservatorio de Vilnius (Lituania) y en Zurich, con Konstantin Scherbakov, Friedmann Rieger y Volker Stenzi, recibiendo primeros premios en los concursos Cittá de Pavía, Camillo Togni (Brescia) y Yehudi Menuhin (Zurich), y que cuentan con registros para los sellos “ARS”, dedicado a Saint-Saëns y “Euro Classics”, “Reminiscencias”, con obras de Liszt, Mozart y Lowell Liebermann. Para esta cita, precisamente C.Saint-Saëns, con las “Variaciones sobre un tema de Beethoven, en Mi b M. para dos pianos Op.35”, obra alabada por los entusiastas del género, en un entretenimiento abordado en 1874, un definitivo modelo de escritura, en un reparto entre ambos pianistas. El modelo de inspiración, fue la “Sonata nº 3, en Mi b M. Op. 31”, en un intento de aproximación estilística, en el que las transformaciones temáticas se funden con solvencia dentro de una arquitectura firme y clara, como adorno del tema, sobre inversión en acordes de ritmos de danza en arpegios, en un tempo de marcha fúnebre, hasta llegar al final “Presto”, en veloces octavas, alternado por los solistas.

    F.Mendelssohn-Bartholdy, con el “Andante y Allegro brillante Op. 92”, ya en el espacio del piano a cuatro manos, de menor interés en el autor, y que dejó otra pieza como la “Fantasía en Re M.”, de 1840, un capricho a medias con su apreciada Clara Schumann, en las veladas familiares o en sesiones ofrecidas en la Gewandhaus (Lepizig), esta curiosidad, fue igualmente otro entretenimiento que pasará como una joyita, que salía de sus manos mientras preparaba el estreno de la “Primera Sinfonía”, de R.Schumann. Darius Milhaud, y la suite “Scaramouche Op. 165 b”,- “Vif”, “Modère” y “Brazileira”-, para dos pianos, un encargo de Ida Jankélevich y Macelle Meyer, que, en un principio, no agradaría al compositor. El material, servirá para una obra escénica “Le Medecin volant”, de Molière, tres tiempos cuajados de encanto. El “vif”, de impulso irresistible; “Modère”, con una melancolía ensoñadora, en un tanteo con el “blues” y la “Brazileira”, de un exotismo cautivador.

    Franz Schubert- “Fantasía en Fa M. D. 940”-, piano a cuatro manos, largamente meditada a comienzos de 1828, y ofrecida en la intimidad para un grupo de incondicionales en una dedicatoria a la princesa Carolina Esterhazy, una “inmortal amada”. El plan tonal de la obra es singular y sencillo, que yuxtapone Fa y Fa sost. Un seductor “Allegro molto moderato”, que se desarrolla en un clima de dulce fatalidad, con un “Largo”, en forma de recitativo acentuado por rudos acordes, de ritmos con puntillo hasta el “Allegro vivace”, especie de “Scherzo” animado, con arpegios y pasajes electrizantes, de refinada armonía.

    Ferenz Liszt en la “Reminiscence sur Don Giovanni” (Mozart), para dos pianos, lúdica autocomplacencia de las que serán ejemplo las acostumbradas transcripciones y paráfrasis, detalles de música de salón, destinadas al público que siempre supo seducir, para engrandecer su leyenda, optando en gran parte por celebradas páginas de óperas conocidas, desde “Rigoletto” a “Les Huguenotes” y hasta arreglos de lieder, desde Schubert, a Schumann o Mendelssohn. La palma se la quedan las paráfrasis operísticas, y que, como la presente, supo captar el ambiente de su inspiración, partiendo de la herencia belcantista. En el fiel de la balanza, el Liszt de las populares “Danzas húngaras”, el de las “Polonesas” o su obra de personal legado que son los tres “Anées de Pelérinage”.

    Para el miércoles, día 29, en el Pazo de Rubians- 21 h.-, el “Cuarteto Caramuxo”, reforzado con otros dos músicos y que trabajan sobre tonadas tradicionales de inspiración popular, en un tratamiento renovador, y que recibieron galardones como el Premio María Casares, de teatro; el “Folk Cancioneros” de la Fundación Barrié, de 2018; el “Runes”, del veterano “Festival de Ortiguera”, certamen que consigue sobrevivir temporada a temporada, en su caso en la cita de 2014, y el “Premio Martin Códax”. Cuentan con registros de divulgación como “Vento Mareiro” y Arrieros Somos”. En el grupo destacan como intérpretes Xulia Feijóo, percusión; Marcos Padrón, acordeón; Felipe Agell, clarinete requinto y soprano; Xosé Carlos Vázquez, clarinete soprano; Óscar Prieto, clarinetes soprano y bajo y Fernando Abreu, clarinete soprano, bajo y contrabajo.

    27 jun 2022 / 01:00
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