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Inês Filipe: “De Portugal a Francia”, pianismos en el Paraninfo da Universidade

    Concierto para el jueves día 19, en el Paraninfo da Universidade- 20´30 h.-, con la pianista portuguesa Inês Filipe, que ofrecerá obras de compositores de su tierra, dentro del llamado neoclasicismo, representado por F.Lópes-Graça y Armando José Fernandes, a los que se añaden los impresionismos de Claude Debussy, en sus ”Préludes”. Nuestra joven pianista, nativa de Aveiro, recibió ya galardones como el Federico de Freitas, Pasos Premium, el Concurso de “CMACG”, el prestigioso Cidade de Fundâo, o el XVII Festival “SIPO”, bajo la atenta observancia de maestros como Boris Berman, Luiz de Moura, Josep Colom o Badura-Skoda, maestros con los que también realizada masters con frecuencia. Cuida repertorios clásicos, sin descuidar sus atenciones a compositores actuales de su país. Se graduó en Aveiro, con Fausto Neves y amplió en el Conservatori del Liceu, de Barcelona, con Josep Colom. Profesionalmente, mantiene actividades con el proyecto artístico “Arsis Trio”, con el violinista Francisco Lourenzo y el clarinetista Ângelo Santos y con el “ContinuoDuo”, con su compañera de experiencias Patricia Sousa.

    Armando José Fernandes (1906/ 83), fue digno representante de la llamada escuela portuguesa neoclásica, integrando el Grupo de los Cuatro, que formaban Jorge Croner Vasconcelos, Fernando Lópes-Graça, Pedro do Prado y él mismo. Compositor sin desmedidas ambiciones, se dedicó preferentemente a esas corrientes neoclásicas imperantes, que también tendría su reflejo en nuestro país. Fue muy apreciado a lo largo de su vida por sus labores docentes, tras el beneficio adquirido en su juventud gracias a una beca, que le facilitó estudiar en París con Nadia Boulanger. Había sido premiado con galardones como el Moreira de Sá, de Composición, en 1944 y el del Círculo Cultural Musical, de dos años después. Para esta sesión, la pianista opta por una obra emblemática por sus cualidades didácticas, las “Peças breves”.

    Fernando Lópes Graça, dejará la “Sonatina recuperada”, el compositor por excelencia de aquella generación, un compositor y pianista y cuya fascinación por la música, le había llegado por la presencia de un viejo piano en el hotel que regentaban sus padres, un acicate que determinará su futuro. Pronto la relación con una figura descollante como la de José Viana da Motta, se resolverá en una profunda amistad, tras su llegada a Lisboa. Los años coactivos de una dictadura militar, le forzaron a postergar sus estudios, en el año 1931 y en consecuencia, acabará convirtiéndose en uno de los creadores con más conciencia cívica en lo creativo. Una producción variada y coherente, le convertirá en artista de referencia, en un amplísimo catálogo de obras y entre las que cobran especial relevancia, las dedicadas a la formación y educación de jóvenes talentos. Entre esas obras destacadas, se incluyen el “Album do Jovem Pianista”, “Presente de Natal, para as crianças”, sobre textos de profunda raíz popular; las “Cançôes e rondas infantis”, “As cançoninhas da Tila”, sobre textos de Matilde Araujo, y tantas otras con similares pretensiones. Artista admirado y respetado, por su actitud y posicionamiento, siempre en defensa de las libertades democráticas.

    Disfrutó igualmente de una etapa parisina a lo largo de los años treinta, período convulso, en el cual estudió con Koechlin, en el campo de la composición y la orquestación y en la “Maison de la Culture”, recibiendo el encargo de una obra, “La fiévre du temps”(una especie de ballet-revista, realizado sobre temática de inspiración portuguesa, antes de lograr un Primer Premio por su “Primer Concierto para piano y orquesta”. El autor murió en 1994, el 27 de noviembre en su casa de Parede, junto a Cascais.

    Caben también algunos de los “Préludes”, de Claude Debussy, conjunto de piezas de grandes recursos expresivos, agrupados en dos cuadernos, y que nada tienen el común con los de F. Chopin, el franco-polaco, que esencialmente resultan evocaciones con seguridad destinadas a recrear atmósferas, como bien se ve en cualquiera de ellas, cogidas al vuelo de una sencilla escucha. Piezas como “Minstrels”, “La catedral sumergida”, “Nieblas”, “La puerta del vino”, “las hadas son esquisitas bailarinas”, “Las terrazas de las audiencias del claro de luna”, o las divertidas “General Lavine-eccentric” y “Homenaje a Samuel Pickwick Esq.P.P.M.P. C.”. Los preludios chopinianos, no llevaban título alguno, muy al contrario que nuestro “Claude de France” y ateniéndonos a la opinión de Vladimir Jankélévich, lo fundamental en estos preludios, fue captar las intenciones del compositor. Piezas de dimensiones más restringidas con respecto a las “Estampas” o las “Imágenes”, el resultado será un trabajo seductor y una auténtica tentación para los intérpretes, quienes acaban eligiendo a su modo y capricho, muchas veces sin seguir el orden y que para aceptarlos como vienen, solemos escucharlas como bises en los conciertos, gracias a su irresistible atractivo. El primer libro había sido escrito en un breve espacio de tiempo, entre diciembre de 1909 y febrero del año siguiente. La composición del segundo libro, cobrará forma en un período más dilatado, de tres años, en los que también abordaría otras obras mayores.

    17 may 2022 / 00:50
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