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“LAB. 51”: “Cold Trip”, en el “V Festival Resis”

    Un dúo formado por la soprano Johanna Vargas y la pianista Magdalena Cerezo, se anuncian para mañana en el Museo das Belas Artes, de A Coruña- 12´00 h.-, dentro de las actividades del “V Festival Resis”, una entente ente ambas, que con cierta sorna se ven como un “Lieddos”, por un concepto que pretende transformar el concepto de ese formato, tras haberse formado con Angelika Luz y Nicolas Hodges, y en composición con Johannes Keidler, Hans Johachim Hespos, Bernhard Lang- con obra en cartel por “Cold Trip”, frontispicio de reclamo-; Wolfgang Rihm, George Mayhofer, Óscar Escudero, Benjamin Scheuer y Hans Thomalle. Asistieron a certámenes como “NUNG! 3”, de la Northern University Chicago, y al “Zeit Gennus Karlsruhe”, o los Darmstädter Ferienkurse für Neue Musik.. Realizaron registros discográficos para “Naxos”, y fueron artistas en residencia de la Cité Internationale des Arts, de París. Ejercen la docencia en la Hochschule für Musik Karlsruhe.

    “Cold Trip”, de Berhard Lang, es obra de un compositor de Linz, que también muestra su interés por las tendencias del free-jazz, y las experimentaciones en el campo de la indagaciones electrónicas de últimas tendencias, prestaciones que le sirven en gran medida para las aportaciones en el campo de los mass-media, desde el teatro, a la danza, el cine y las instalaciones electroacústicas de notable aceptación. Un primer manifiesto que confirmó su proyección definitiva, quedó acuñado por su trabajo en el ciclo “Differenz/ Wiederholung/Repetition”, realizado entre 1998-2013. El ideario estético del filósofo G.Deleuze, atraerá su atención, preparando el cauce para proyectos como “Das Theatre der Wiederholunger/ The Theatre of Repetition”. Investiga en especial sobre la incorporación y tratamientos de las formas clásicas en libertad, optando por el uso de elementos desafinados microtonalmente. Sus raíces están en el Bruckner Conservotarium, de Linz (Austria) y en Graz, con Dieter Glawischnig, en trabajos sobre el jazz. En armonía y composición, tuvo como maestro a Andrzej Dobrowolski y en Graz, se centró en las Instalaciones Musicales Electrónicas “IEM”, junto a Georg Friedrich Haas y Gösta Neuwirth.

    Yoko Ono, prueba con “Grapefruit”, artista multimedia y que se consolidó públicamente por su relación con John Lennon, en aquellos años significativos de oposición a la guerra de Vietnam, además de cubrir inabarcable páginas d prensa amarilla, en los años finales de “The Beatles”. Otra Yoko Ono, aparecerá en el período de divulgación de los minimalismos, por su relación con Terry Riley, a través de la fundación del grupo “Fluxus”, pretendido movimiento “antiarte”, en el que coincidirán John Cage, Nam June Paik (el adalid del video-arte), George Bretch, como verdadero impulsor del grupo, a los que acabará incorporándose La Monte. Bajo la influencia de “Fluxus”, serán las vanguardias las que no escatimen la importancia de las propuestas de los minimalistas, y en cada una de las sesiones de asegurada aceptación, no dudarán en explorar las posibilidades que ofrezca el sonido, de una manera inusual pero bien tramada. Una serie de temas interminables que conseguirán provocar el estupor de la audiencia, a través de las agresiones sonoras. Posibles precedentes de arraigo, pueden hallarse en el jazz de John Coltrane, Lee Konitz y hasta en Chet Baker, con su amarga desaparición del mundo y de la vida.

    George Ligeti, tendrá “Mysterius of the Macabre”, de 1991, músico santo y seña, no falta en estas citas contemporáneas, húngaro de Transilvania, perfecto en lo imaginario delirante para un creación con semejante título, había estudiado en el Conservatorio de Budapest, antes de probar en el círculos avanzados en plena vigencia de Darmstadt, trabajando junto a Eimert y Karl H. Stockhausen, en Colonia. Se dejó arrastrar por las especulaciones sin temor al riesgo, focalizando con seguridad en las tensiones emocionales, concediendo un signo trascendente a esos prototipos y situaciones. Siempre quiso desmitificar el planteamiento del concierto en sus evidentes condicionantes, y en algún momento, fue receptivo a las influencias de Alban Berg. “Atmósferas”, de 1961, es obra temprana, que preparará lo que está por llegar, una investigación para gran orquesta, que pretende sobrepasar el dominio del magisterio de Arnold Schönberg. Otros reflejos se confirman en “Volumina” o el “Requiem”, “Lontano” y Continuum”. La incorporación del oyente, se convertirá en una obsesión, como factor determinante y para impactar a conciencia, nos tropezaremos con argumento reivindicativos como el “Poema sinfónico para 100 metrónomos” o “Aventuras” y “Nuevas Aventuras”, pero para mayor relevancia, la ópera “e Grand Macabre”, actualmente aceptada por los grandes coliseos en sus programaciones.

    George Aperghis, con “Retrouvailles”, de 2013, creador que gusta de probar con elementos teatrales y gestuales, aunque no pretendan resultar signos rupturistas en los posicionamientos de vanguardia. La escena condiciona para bien, el resultado de su creación artística. La voz y el movimiento de los cuerpos, juegan un rol fundamental en su obra y casi podríamos hablar de un autor cercano a las indagaciones con la poesía sonora. Un ejemplo, puede ser “JoJo”, especie de prolongación de la tradición de la “Commedia dell´arte”, mientras que su “Sextuor”, pasa por un comentario de la evolución de las especies, en su libre curso por el lenguaje de modelos fonéticos. Parte de sus influencias las encontraremos en Mauricio Kagel y la participación en el histórico Festival de Aviñón, fue un peldaño en su escalada, gracias obras escénicas como ”Tragique histoire du nécromancier Hieronimo et son miroir”, un complejo espectáculo para engatusar al espectador, óptica teatral a la que se suman “Simulacre 1”,”Sept crimes de l´amour” o “Il gigante Goliath”.

    07 may 2022 / 02:15
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