Santiago
+15° C
Actualizado
jueves, 02 diciembre 2021
01:39
h
Reseña Musical

Mélodies por la soprano Catherine Trottmann, en el “Ciclo de Lied”

    Nueva convocatoria del “Ciclo de Lied” con la soprano Catherine Trottmann, acompañada al piano por Maciej Pikulsi, quien ya participó en la edición anterior, y esta vez dedicado íntegramente al género de la mélodie francesa, para una voz de absoluta fiabilidad y que escucharemos en el Auditorio de Galicia-20´30 h.-, con asistencia a la sesión “CONverando con...”, protagonizada por Arturo Reverter, presidente del “Concurso de Canto”, que regularmente se ofrece hacia finales de año. Reverter, compostelano por nacimiento, es una de las autoridades en el espacio del canto, con publicaciones de obligada consulta como “El arte del canto (El misterio de la voz desvelado)” o el reciente “Beethoven: Un retrato vienés”, con su compañera, la canadiense Victoria Stapells. Impagables son las aportaciones de divulgación a través de “Radio 2”, de “RNE”, con el reclamo de “Ars Canendi”, en antena desde 1998, con fieles seguidores de tan estimulantes aportaciones para el entusiasta aficionado. Fue cofundador de “Scherzo” y asesor de la histórica Residencia de Estudiantes. Conferencias suyas, ayudaron a complementar muchas de las programaciones líricas convocadas en nuestra ciudad.

    Catherine Trottmann, para este programa: “Los caminos del amor”, comenzó su carrera con “L´enfant et les sortiléges”, de M. Ravel,, con la O.N. de Ile de France, en la mítica Salle Pleyel parisina, en 2011. El repertorio francés, ocupa lugar preferente en sus actividades, en perfecto complemento con clásicos líricos. “Tisbe”, de “La Cenerentola”; ”Zaida”, de “Il turco in Italia”, para Dijón; “Zerlina”, de “Don Giovanni”, “Diana” de “Iphigénie in Tauride”, de C.W. Gluck, también en Paris; “Stephans”, de “Romeo et Juliette”, de Gounod, en Niza, “Gianetta”, de “L´elisir d´amore”, en la Opera de Burdeos o “Rosina”, de “Il Barbiere di Siviglia”. Fue artista de la Ópera Estatal de Viena, para producciones como “La Traviata” y “Les Nocces di Figaro”. Recibió el Premio de Revelación Lírica “ADAMI” y en ese repertorio francés, fue “Siebel”, del “Faust”, de Gounod, o el curioso Rossini a medio camino con la “Grand Opéra”, de “Le Compte D´Ory”. En el ámbito contemporáneo, fue “La Rose”, de “Le Petit Prince”, de Michael Levinas, que se presentó en distintos coliseos, culminando en el Théâtre Chatelet, de París. Otra curiosidad nos lleva al rol de “Cunegunda” , de “Le roi Carotte”, en Lyon.

    Mélodies en toda su extensión partiendo de “Les cinq mélodies popolaires greques”, de Maurice Ravel, sobre textos anónimos traducidos por Calvocoressi y que llegaron a ser orquestadas por Manuel Rosenthal. Comenzamos por “Chanson de la mariée”, para seguir con “Lá-bas vers l´eglise”, “Quant galant m´est” a las que se añaden “Chanson des cueilleurs de lentisque” y “Tout gai”, paginas de rico colorido y de una emotivo estilo cantable. Una línea que continuará con “Sept chants populaires”, “Tripatos” y “Deux mélodies hébraiques”. Para Vuillellermoz: “Una perfecta síntesis del alma popular, de una región y de una época, pero sobretodo, destaca la sorprendente actitud del talante del autor”, un modelo típicamente raveliano de ese período entre 1904/6.

    Mas Ravel en la ”Vocalise en forme de habanera”, nacida como “Étude en forme de habanera”, y compuesta en principio para voz de bajo, con acompañamiento de piano. El autor, embelesado por las influencias ibéricas a las que se había acercado, no se resiste al uso de melismas de tintes orientalizantes con arraigo hispano. Modas de un momento que encontrará excelente acogida entre los compositores impresionistas. Pieza que por su carácter lento y sensual, acabará conociendo trasposiciones instrumentales, como las realizadas para chelo y piano.

    Leo Delibes, autor de una pieza como “La chanson espagnole”, sobre texto del romántico Musset, tendrá “Les filles de Cadix”, joyita habitual en recitales líricos y calificable como españolada, sin intenciones despectivas. Ritmos vivos y seductores, armonías picantes, melismas sin recato, vocalizaciones- una vez más-, trinos y exigencias absolutas para la cantante, con sus saltos de séptima, con las que el piano, resulta tratado como una guitarra. Calidad de bolero en Fa b m., que nos puede acercar a la “Zaide”, de Berlioz o un anticipo universal de la “Carmen”, de G. Bizet. Para mayor enjundia, el aire del perfil de una seguidilla.

    Claude Debussy, con mayor presencia, cuenta con el aria de “Lia”, de su cantata “L´enfant prodigue”: “L´annéeen vain chasse l´année...Azaël pour quoi m´as tu quittée? “, obra obligada para el concurso del “Prix de Rome”, de 1884, para cuyo estreno contaría con la voz de Rose Caron. La cantata tendrá una orquestación en el año 1907, en la que Andrée Caplet, fue arreglista necesario. Más recientemente, G. Morton, realizará una versión camerística en 2021. Una escena lirica que pocas veces se lleva a escena, ocupando el espacio de uno de esos obligados compromisos de juventud. De esos años de juventud, es también “Mandoline”, que se escucha con mayor frecuencia. Años en los que trabaja sobre las poéticas de Baudelaire, Verlaine- de quien elige esta “Mandoline”, “En sourdine” o “Claire de Lune”- o Banville, Bourget, y que muchas de esas galanterías, fueron dedicadas a la cantante Marie Blanche Vasnier, a quien conocía desde 1881, en los cursos de canto de Mme Moreau-Sainti.

    Piezas selectas de las “Ariettes oubliées”, del propio Debussy, un grupo que comienza por ”C´est l´éxtase langoureuse” para concluir con “Spleen”, la más arriesgada del grupo, por la abundancia de detalles modales y pentatónicos a la búsqueda de un dramatismo perseguido. Seis melodías sobre la poética de P.Verlaine y que resumen esa necesidad de distanciarse del compositor anterior que había sido. Estamos en los preludios de “Pélleas et Melissande”, alternando un sutil recitativo marcado por el significado de las palabras y los episodios líricos, procedentes del “beau chant”. Era Verlaine el favorito de los grandes compositores como era el caso de Gabriel Fauré, en otro de los “Claire de lune”, y al que desplazará el propio Claude Debussy.

    E. Chausson con la “Chanson Perpetuelle Op. 37, post”, un poema de Charles Cros y que recibió versión orquestal, que superará a la escrita para piano, pieza en el ámbito de Debussy y Duparc, siguiendo las modulaciones del relato en arioso. Entre las influencias simbolistas y expresionistas, anticipa largamente “Erwantung”, de A. Schönberg, en la estética plástica de “El gito”, de Munch, describiendo el final amoroso de la vida de la protagonista. Para mayor realce, los detalles pianísticos con los trémolos nerviosos de acentuación. Del autor, “Le colibrí” (Leconte de Liste, de los “Poèmes barbares”), de las “Septs mélodies Op.2”, un canto de amor y muerte, que se abre de forma poco animada. Pieza de la que se conoce una versión para violín y violonchelo.

    Francis Pulenc, con una selección de “Banalités” , serie de cinco piezas recopiladas en 1940, y que rebusca en los aspectos más íntimos de Apollinaire, desde la primera “Chanson d´Orkenise”, que tantea con las influencias de las herencias populares, por el diatonismo y los breves ritornelos del piano. “Voyage de Wallonie”, se deja acunar por las brisas de las Ardenas, con la parte acentuada del teclado. “Voyage à Paris”, resulta de un sentimentalismo apacible, quizás dentro del estilo de las canciones de Maurice Chevalier. Completan “Montparnase” y “Hyde Park”. Lo que nos ofrezcan, será a capricho de ellos y para cerrar, “Les chemins de l´amour”, con seguridad su canción más conocida y que procede de la obra escénica “Leocadia”, de Anouilh, en la que la vedette era Yvonne Printemps.

    28 oct 2021 / 01:00
    • Ver comentarios
    Noticia marcada para leer más tarde en Tu Correo Gallego
    Tema marcado como favorito