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Proyección artística del pianista Pablo Galdo

    Pablo Galdo pianista de consolidada carrera profesional, ejerce las direcciones artísticas de los Concursos Int. de Piano Cidade de Ferrol y del Cidade de Vigo, mientras mantiene los compromisos de clases magistrales en las Universidades Frederic Chopin de Varsovia, en el Conservatorio Chaikovski de Moscú, en la Academia Nacional de Bakú y en la Universidad Nacional de las Artes de Jarkov. Oficios que compagina con la enseñanza en el Conservatorio Superior de Música de A Coruña y el Centro Superior Katarina Gurska o la Universidad Alfonso X El Sabio de Madrid. Para el “III Concurso Int Cidade de Vigo”, celebrado en la primavera de 2019, en su acto de presentación en el Conservatorio Martín Codax, ofreció un concierto a medias con Stephen Kovacevich, incluyendo obras de F.Schubert, Claude Debussy y Alban Berg, en un certamen que incluía 400 aspirantes, de 53 países y con un jurado en el que estuvieron presentes Martha Argerich, Nelson Freire, Tamás Vásary y Sergio Tempo. Es Premio Gallego del Año, 2020, de “El Correo Gallego”.

    Una carrera como concertista que le llevó a responder a las invitaciones del Auditorio Nacional de Zagreb, la “Ac. Ferenz Liszt, de Budapest, el Palacio Mirabell, de Salzburgo, la Ac. Chopin, de Varsovia, o la presentación para la inauguración del Aula Cervantes, de Reykiavick, en la que actuó ante la presidenta del país. La Semana de la Lengua Española de Eslovenia, le tuvo para conmemorar el 20 Anversario de las relaciones diplomáticas de España y Kazajistán. Destacó también su presencia en la Fiesta Nacional de España, en Hungría, y en el 40 Aniversario del reinicio de las relaciones diplomáticas entre España y Rusia.

    En calidad de concertista, tuvo el privilegio de compartir experiencias enriquecedoras con primeras figuras, de las que saldrán estos resultados constatables, para le presidencia de jurados en Concursos. Martha Argerich, de la que recientemente se editó una entrega de sus grabaciones más significativas. Ella confiesa sentirse incómoda con los recitales a solo, y que la presencia de amigos se convirtió en una realidad en sus recitales, proliferando, como valora con cierto sentido del humor, los “happenigs” de gran vuelo. Prefiere compartir las experiencias sobre la escena. Sale ganado pues, en esa perseverancia por los géneros camerísticos. También Zolta Kocsis, con escuela del Conservatorio Ferenz Liszt, en donde se forjó con Pal Kadosa y Ferenz Rados, en donde se consagró como el más joven talento en 1973, obteniendo el codiciado premio, además del “Kossuth”. Sviatoslav Richter, le invitó a la Grange de Meslay y fueron habituales sus galas junto a Deszo Ranki.

    Tamás Vásáry, fue también compañero de Pablo Galdo, otro maestro del piano que se hizo merecedor del Primer Premio Ferenz Liszt, en un año complicado para el artista por problemas ajenos a la música, 1948, llegando a tocar en los sitios más insospechados. Tuvo el apoyo de Clara Haskil, antes de que Annie Fischer le presente a Ferenz Fricsay, con el aliciente de que la poderosa “Deutsche Grammophon”, le facilite el acceso a una beca. Se consagro a los repertorios de Liszt y Chopin, compositores a los que Pablo Galdo, admira de forma especial. De esa escuela húngara, vienen sus afinidades con Rita Wagner y András Kemenes, y que en éste último nos traslada a las influencias de Pál Kadoch y F.Rados y al Conservatorio Estatal de Moscú. Fue profesor en la “Escuela Kodaly” de Kecsbemet para volver posteriormente a la Ac. F.Liszt. El Concurso Cidade de Vigo, tuvo noticia de su magisterio, así como el “Curso Airas Nunes”, que se vino ofreciendo en Santiago.

    La escuela rusa se confirma por el añorado Dmitri Bashkirov, por la herencia que dejó en España. Del maestro dirá Luca Ciammarughi que fue un artista bien integrado en la vida concertística rusa, tras seguir los pasos de Aleksandr Goldenweisser, una escuela de la que proceden Dmtri Alekseev, Peter Rösel, Boris Bloch, Nikolai Demidenko, Eldar Nebolsin o David Kadouch. El maestro había alcanzado la atención internacional tras ganar el Segundo Premio “ex aequo” con Bernard Ringeissen, del Concurso Marguerite Long, de Bruselas, en 1955 (edición nada desdeñable, ya que en ella estuvieron como finalistas Peter Frankl y Tamás Vásáry), convirtiéndose desde entonces en un pianista de gran carisma y amplio repertorio, que parecía reivindicar sus interpretaciones con un cierto subjetivismo, que hundía sus raíces en los orígenes del pianismo ruso, destacando las grabaciones de los años cincuenta y comienzos de los setenta. Una lista referencial que se amplía con Stephen Kovacevich, Sergio Tiempo, Cyprien Katsaris o Lilya Zilberstein y el chelista Asier Polo.

    Pablo Galdo dispone de grabaciones con obras de Chopin, J.S.Bach y F.Liszt, para la “Fundación Paideia Galiza”, de 2012, un trabajo dedicado a Isaac Albéniz, para la misma fundación, con tracks adicionales de Enric Granados, con la “Danza española nº2 (Oriental) y otro de Sergei Rachmaminov, con el “Preludio en Do sost m.”. En formato DVD, una selección de obras de F.Liszt, I.Albéniz y Sergei Rachmaninov. Ese Albéniz del que Walter Aaron Clark, supo resaltar la visión a través de la suite “Iberia”, que no solo utilizaba las materias primas del flamenco, sino también su proceso. La improvisación era fundamental en su método de composición, y esta es la razón de que su música posea la frescura y la espontaneidad de los modelos populares que la inspiran. Muchas de sus estampas musicales van más allá de ser simplemente “souvenirs”, pues Albéniz vierte mucho de sí en sus piezas, ya sea en su euforia como en su melancolía.

    01 may 2021 / 01:17
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