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Susceptible de empeorar

    LOS resultados de las elecciones del 14-F demostraron que todo lo que ocurra en Cataluña de ahora en adelante es susceptible de empeorar. La mayoría absoluta de los partidos independentistas, previsible en cuanto a escaños, lejos de dar cancha al independentismo posibilista del que hablaba ERC se ha convertido en una negociación para la formación del Govern en el que las bases para su formación se fundamentan en la radicalización del propósito de avanzar hacia la autodeterminación.

    ERC, que se encuentra inmersa en la negociación del futuro Gobierno, se va a encontrar en una situación muy similar a la que atraviesa el PSOE en el Gobierno de España, porque necesita los votos de los antisistema de la CUP, que actuarán de la misma forma que Unidas Podemos, siendo a la vez sustento del Govern y el primer partido de la oposición al que tendrán que mirar y mimar para sacar adelante cada ley. En el limbo queda la pretensión de los comunes para que el PSC apoye desde fuera una suerte de tripartito de izquierdas, que se encuentra con el ninguneo de los independentistas.

    La fuerza de la CUP, consciente de una capacidad de veto que ya utilizó en 2015 con Artur Mas, ha llevado a ERC a ceder, y matizar, sobre una reforma del modelo policial de los mossos d’esquadra que podría derivar en facilitar las acciones de grupos violentos, lo que convertiría a Barcelona, si no lo es ya, en la capital de la Internacional Antisistema, con efecto llamada sobre radicales y anarquistas de países europeos, que participan en las protestas violentas de los últimos días.

    De las tres premisas para negociar su apoyo impuestas por la CUP, fin de la represión, autodeterminación y rescate social, de esta última, la que atañe a las cosas de comer, nada se sabe, porque el candidato de ERC, Pere Aragonès, no explicó que hará para revitalizará la economía catalana, como le piden los empresarios.

    El presidenciable de ERC, en estos primeros momentos se ha encargado de cargarse todas las expectativas que había generado sobre la pacificación del expediente catalán y tendrá que demostrar su capacidad de resistencia a las presiones de sus socios, que solo hablan de independencia. La alternativa es que pase más tiempo en los juzgados que en el palacio de la Generalitat.

    03 mar 2021 / 01:00
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