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Habla Formoso, responde Caballero

    pone toda la carne en el asador Gonzalo Caballero para contener el malestar evidente en el PSdeG, semanas después del fiasco electoral del 12-J. Lo más doloroso para el socialismo gallego y para su líder en apuros no es tanto la mayoría absolutísima de Feijóo, adelantada por todas las encuestas, cuanto el sorpasso del BNG de Ana Pontón y, principalmente, su propia incapacidad para crecer en votos y escaños, tras una campaña en la que Caballero decidió unir su suerte al presunto tirón de Pedro Sánchez, el primo de Zumosol, y relegar el discurso gallego y galleguista. El secretario general amortiguó las voces críticas en el Comité Nacional del PSdeG con el mensaje de que ahora no toca hacer cambios de ninguna de las maneras, y con el ofrecimiento de diálogo y mayor apertura a la sociedad. Sin embargo, las aguas bajan turbulentas sobre el puente orgánico entre los barones del socialismo gallego. El quizás más poderoso de ellos, Valentín González Formoso, no solo no rehuye la controversia, sino que la alienta. Cree el líder provincial de los socialistas coruñeses y presidente de la Diputación que el debate interno es bueno, que es igual de bueno que la sociedad sepa que existe y que es imprescindible la autocrítica. Rechaza, eso sí, que la confrontación de ideas y modelos degenere en discusiones de barra de bar y en sangrantes navajazos traperos, y advierte de que los votantes distinguen con claridad meridiana si les gusta el proyecto y la persona que lo lidera. A buen entendedor... González Formoso apela a recuperar las señas de identidad del mejor socialismo para ponerlo al servicio de Galicia. ¿Qué responde Gonzalo Caballero? Primero intenta salir del paso con una escueta autocrítica –“se pudieron hacer las cosas mejor”– y después se atrinchera en su conocida hoja de ruta para conservar el liderazgo del PSdeG. A saber: el covid frustró su propio sorpasso a Feijóo porque 340.000 gallegos no fueron a votar, una abstención histórica de la que se siente principal perjudicado. Y después lanza mensajes a navegantes: que si “intentar ajustes de cuentas ahora es un error del que ya hemos aprendido”, que si “la militancia no perdona a quien va por los despachos contra el que apoyan las bases”. En pocas palabras, así están las cosas en el socialismo gallego, obligado a otra travesía del desierto entre turbulencias indisimulables. La pregunta del millón es si la pilotará Gonzalo Caballero. Él quiere. ¿Y el partido?

    02 ago 2020 / 00:20
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