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ENTREVISTA
Rafael García Pérez, profesor de Relaciones Internacionales USC

“Gane el que gane, se va a alargar mucho en el tiempo”

“Si Trump saliese reelegido por otros cuatro años, sería una auténtica calamidad e incluso podrían estallar conflictos armados por parte de los grupos más radicales, de manera que el país se podría ver paralizado”

“El perfil ideológico y la política de los Estados Unidos es la del presidente y, cada uno, aún si son del mismo partido, ha mantenido a lo largo de la Historia líneas políticas bien diferentes”, asegura Rafael García, profesor de Relaciones Internacionales en la USC. Por ello, afirma que, en Norteamérica, “no hay una estructura fuerte de partido, sino que el partido actúa como estructura electoral y es sobre los candidatos de cada momento sobre los que se forman unas políticas determinadas”.

DEMÓCRATAS VS. REPUBLICANOS. Tanto es así que, tal y como nos explica el profesor, “la configuración ideológica de los partidos en el siglo XX cambió de manera radical”. Por una parte, alude a que el demócrata, “en términos históricos, era el partido de los estados del sur, cuando se enfrentaron en la Guerra Civil; estados racistas, que se mantuvieron hasta los años 20”. Precisamente, el politólogo indica que “fue poco antes cuando se produjo el cambio, con la presidencia de Roosevelt, que decidió cambiar la configuración del partido demócrata a consecuencia de la crisis del 29”.

Por otro lado, el partido republicano, apunta, “era el de la unión, el de los estados del norte, abanderado por Lincoln; el partido abolicionista y el de los negros”. Entonces, ¿cómo se produjeron esos cambios hasta llegar a la actualidad? Rafael García apunta a “consecuencia de las estrategias políticas que los presidentes encarnaron en cada momento, no porque hubiese una línea ideológica detrás de cada partido”.

INTENTo de ASIMILAR EL MODELO ESTADOUNIDENSE AL EUROPEO. Para Rafael García los españoles, al hablar de la política estadounidense, “cometemos un error de traslación de nuestras estructuras políticas” a las de allá. Es decir, “en Europa está muy asumida la dualidad entre izquierda y derecha y la trasladamos insconscientemente a la política de EE. UU.”. “Eso es un error completo”, sentencia.

Y es que allí “no hay derecha ni izquierda, hay derecha y más derecha”, afirma el profesor. Lo que significa que no existe ni existió un partido histórico obrero-sindical como tal. De hecho, la transmutación que suele hacerse del partido demócrata hacia ‘socialdemócrata’ no es correcta. Para García, Biden encarna “a un señor más moderado que el loco de Trump, pero eso no quiere decir que tenga algún tipo de relación con un pensamiento de izquierdas”.

DERECHA Y MÁS DERECHA. “Un señor multimillonario, representante absoluto del establishment” (en alusión a Biden), y “un señor tradicional, más conservador” (en alusión a Trump)”. “Aunque Biden sea demócrata, que mantiene quizá unos principios más firmes y constituye una esperanza, identificarlo con la izquierda sigue estando muy lejos de la realidad”, afirma. Por lo tanto, se desmiente que los demócratas sean la izquierda estadounidense y los republicanos la derecha.

LA CAMPAÑA CARECE DE INTERÉS PROGRAMÁTICO. Para el politólogo de la USC, la campaña electoral estadounidense carece de interés: “Es un despropósito, parece una competición de descalificaciones en la que no se expone un programa político ni de gobierno”. Y cada vez España se aproxima más también hacia ese modelo de disputas.

“Estamos americanizados, en el sentido de que el peso de los partidos también se está diluyendo en España en favor de los candidatos”, apunta el profesor de Relaciones Internacionales, que añade que, “esos candidatos, además, como se pudo ver en la moción de censura o en los debates electorales, son cada vez más víctimas de sus gabinetes asesores”, a los que en Estados Unidos se conoce como jefe de campaña o de gabinete. En España sería lo asimilable a Iván Redondo, responsable detrás de la campaña de Pedro Sánchez. “Estos asesores son responsables de la creciente división que se está produciendo en la sociedad occidental”, sentencia.

EL GOBIERNO EN MANOS DE LOS ASESORES POLÍTICOS. En opinión de Rafael García el margen de decisión “se está reduciendo”, es decir, “la capacidad de autonomía que tienen los gobiernos para tomar decisiones es más pequeño, y se ven condicionados”. Entonces, ¿cuál es la diferencia, en la práctica, en la gestión, entre PP y PSOE? “Poca cosa, al final, poca cosa”, asevera.

Es por ello que “esa poca cosa al elector no se le puede decir, sino que se le debe movilizar con un grado de identificación, de adhesión incondicional, para que se pueda reconocer en una marca”. ¿Y a qué se debe esta transformación de la política española? El profesor lo tiene claro: “Es una traslación de las técnicas de márquetin comercial a la política”. Así, un asesor de márquetin debe “fidelizar al cliente” y un asesor político debe fidelizar al elector.

Ahora bien, si no hay diferencias significativas entre ambas opciones, ¿cómo conseguirlo? “A través de una demonización del contrario y de la creación de una hostilidad que resulta peligrosa, porque las divisiones a las que está volviendo la sociedad son irreconciliables”. De este modo, García cree que “es obra de los asesores políticos que, aparte de las dificultades que hay en las sociedades, que son muchas, la polaricen a la hora de construir y movilizar a un electorado fiel, hasta el punto de que se haga indiferente lo que diga el partido o lo que diga el líder”.

En Estados Unidos, tal y como evidencia este experto, “da igual que Trump haga las barbaridades que hace, o que dijese en la campaña anterior que podía asesinar a una persona en la Quinta Avenida de Nueva York sin que le pasara nada”. Esto, trasladado al ámbito español, “supone que el partido pueda hacer cualquier tropelía: fraude, desfalco, financiación ilegal...”. “Eso es algo que estamos viendo sea el partido que sea, pero para el votante fiel da igual, porque su partido seguirá siéndolo y seguirá escuchando el canal y leyendo el diario que lo apoye”, dice.

EL RESULTADO ELECTORAL SE ALARGARÁ EN EL TIEMPO. “No tengo ni idea ni quiero hacer previsiones, pero considero que Trump es una calamidad y que si estuviera cuatro años más sería una calamidad absoluta”, sentencia el profesor García. Con todo, “hay un estado de opinión que teme que el resultado de estas elecciones vaya a ser complicado y vaya a haber impugnaciones, de forma que el resultado final sea un proceso diabólico de recuentos, impugnaciones condado a condado, repeticiones en determinadas circunscripciones... una auténtica locura que puede alargarse en el tiempo varios meses”, advierte, algo que, “con esta estela de polarización, no se sabe en qué puede terminar”.

“Me estoy refiriendo al estallido de conflictos armados; esta gente tiene armas, grupos radicales, algunos de ellos locos y que pueden liarse a tiros en una manifestación, haciendo barbaridades como parte de la parálisis institucional en la que se puede ver sumido el país”, asevera.

el futuro
parálisis institucional

··· Una parálisis institucional como la que se puede avecinar tras el 3-N “ya pudo ocurrir en el 2000, en las elecciones entre George Bush hijo y Al Gore, pero este último aceptó los resultados pese a que eran impugnables, y eso evitó el colapso institucional”.

··· Sin embargo, “ahora no parece que ninguno de los dos candidatos vaya a tener un gesto de esas características, con lo cual, si ya aparecen dudas, no solo va a ser en el Estado, sino que el colapso final puede ser larguísimo y de consecuencias inimaginables”, indica el profesor García. “Me parece que Estados Unidos tiene por delante una situación terrible”, sentencia.

31 oct 2020 / 00:30
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