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Tensa calma entre Rabat y Madrid tras la salida de Brahim Gali de España

Pide la oposición el cese de la ministra Arancha González Laya por su gestión de la crisis diplomática

Madrid. La salida de España del líder del Frente Polisario, Brahim Gali, para terminar su recuperación en un hospital de Argelia ha abierto un paréntesis de tensa calma entre España y Marruecos, que mantienen sus posiciones respecto de la crisis que les enfrenta y en la que ambos reclaman “confianza y respeto” como base para una buena relación de vecindad.

Así, la vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo, reiteró este miércoles que las relaciones con Marruecos “tienen que ser buenas”, pero deben estar basadas en “la confianza y el respeto”, y además subrayó que “en nada ha cambiado” la posición de España en relación al tema del Sáhara.

También el ministro de Agricultura, Luis Planas, mostró su deseo de que se mantenga la “intensa” cooperación con Marruecos, un país “con el que las relaciones siempre se han basado en la buena vecindad y cooperación, y evidentemente en el respeto mutuo”.

“En la vida tenemos que tener siempre no solo la vista corta sino también la vista larga, y yo creo que está claro que nuestros intereses, como no puede ser de otro modo desde el punto de vista estratégico, confluyen claramente”, subrayó al respecto.

Unas horas antes, de madrugada, despegaba de Pamplona un avión argelino con el líder del Frente Polisario, Brahim Gali, a bordo camino de Argel para proseguir su recuperación tras declarar por videoconferencia ante un juez de la Audiencia Nacional sobre dos causas por presuntos delitos de lesa humanidad, genocidio y torturas.

Tras tomarle declaración, el juez Santiago Pedraz rechazó enviarle a prisión provisional o retirarle el pasaporte y optó por dejarle libre y sin medidas cautelares en su contra, aunque acordó que aporte un domicilio y un número de teléfono para poder estar a disposición de la justicia.

Pasadas las 23.00 horas del martes, el Ministerio de Exteriores aseguró que, una vez que el juez había decidido no adoptar medidas cautelares, Gali no tenía restringida su capacidad de movimiento y que Marruecos había sido informado por los cauces diplomáticos correspondientes de su salida de España.

El Gobierno marroquí no se ha pronunciado aún salvo por la agencia oficial MAP que la noche del martes dedicó un largo artículo a lo que llamó “una parodia de justicia” (la española).

El artículo llega a definir lo sucedido en la comparecencia de Gali como “una audición expeditiva para cargos dignos del proceso de Nuremberg, sin atención a las víctimas por parte de la Fiscalía ni del juez de la Audiencia Nacional”.

El Ministerio de Exteriores marroquí ha publicado en dos días tres comunicados desligando la crisis de la acogida de Gali y asegura que se debe a la indefinición de España en el conflicto saharaui.

Pese a las explicaciones y la intensa “diplomacia discreta” que según Arancha González Laya ha practicado España y la “alta diplomacia” puesta en marcha, Marruecos advierte de que “se reserva el derecho de dar respuestas adecuadas a las acusaciones infundadas del Gobierno español”.

La oposición no ha tardado en reaccionar, y así, el secretario general del Partido Popular, Teodoro García Egea, ha reclamado la dimisión de la ministra de Asuntos Exteriores por su “nefasta gestión” de la crisis diplomática y por el “oscurantismo” que considera que ha habido en la salida de Gali. Cristina Lladó

02 jun 2021 / 19:34
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