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ENTREVISTA
CONCEPCIÓN GONZÁLEZ BELLO. Profesora titular del Departamento de Química Orgánica de la USC e investigadora principal (CiQUS)

“Ojalá que esta pandemia permita mayor voluntad política para investigar”

La Dra. González Bello, profesora titular de Química Orgánica de la Universidade de Santiago de Compostela, investiga nuevas terapias frente a las superbacterias en el CiQUS.

Acaba de ser distinguida como la primera mujer que recibe la medalla Ignacio Ribas por su trayectoria científica, ¿cómo se siente?

Me siento muy agradecida al Grupo Especializado de Química Orgánica de la Real Sociedad Española de Química por haberme seleccionado. Es un grandísimo honor. Estoy muy contenta y orgullosa de que me hayan concedido una medalla tan importante, con tanto significado para los químicos orgánicos de la USC, porque lleva el nombre del profesor Ignacio Ribas, figura clave y gran impulsor del Departamento de Química Orgánica que actualmente conocemos. Al mismo tiempo es triste que, en 10 años de trayectoria de estas medallas, no se lo hayan concedido a otras mujeres. Confío en que esto cambie pronto. En todo caso ha sido una gran inyección de positividad en tiempos difíciles como los actuales y sin duda me ayudará a continuar luchando por mis objetivos.

¿Qué factores cree que han pesado más en su elección, la calidad de los trabajos o su proyección estatal o internacional?

Pienso que se valora la trayectoria profesional en su conjunto, ambos aspectos son importantes.

¿Es el CiQUS un buen catalizador de investigaciones en la aplicación de estrategias multidisciplinares en el ámbito de la química biológica y el desarrollo de nuevos materiales funcionales?

Si, esto es indudable. Al formar parte del CiQUS investigadores de distintos perfiles, experiencia e intereses es un buen escenario para encontrar intereses complementarios en líneas de investigación en la frontera del conocimiento entre disciplinas como en mi caso la Biología, la Química y la Farmacología.

Su expediente académico incluye estancias predoctorales en instituciones relevantes, ¿cómo lo valora en su formación?

Sin duda, esto fue lo mejor que haya podido hacer, no solo desde el punto de vista profesional, sino a nivel personal. Te permite conocer como trabajan en otros países, ver otros puntos de vista, adquirir competencias y formación en áreas de trabajo distintas, mejorar tu autosuficiencia, así como conocer otras culturas, conocer y practicar otros idiomas, etc.

Cuando yo fui por primera vez a Gante (Bélgica), no era muy general en la etapa predoctoral, sino que lo habitual era después de defender la tesis. Pero con los años esto ha cambiado mucho y es algo más frecuente y que recomiendo a todos los estudiantes que lo hagan porque es muy positivo. De hecho, me gustó y aprendí tanto que al año siguiente estuve en La Jolla (USA)...

¿Y sus estudios posdoctorales con el Prof. Chris Abell?

Mis estudios posdoctorales bajo la dirección del Prof. Chris Abell han sido muy importantes para mí. En su grupo aprendí a trabajar con enzimas, las claves de su funcionamiento y su inhibición, y como utilizar ese conocimiento para el diseño de fármacos capaces de modular su actividad. Son complejos, pero fascinantes. También fueron muy importantes a nivel personal, para adquirir competencias de liderazgo y de gestión, claves para dirigir un grupo de investigación.

¿Animaría a los jóvenes estudiantes a desarrollar una carrera investigadora o es una labor ardua sin demasiadas recompensas?

La carrera científica es una carrera de fondo, complicada, estresante, y con escasas recompensas para el esfuerzo que exige. Para aquellos que esto último no sea asumible, indudablemente ser científicos no es su mejor opción. Pero también es pasión, curiosidad, conocimiento, creatividad, divertida, y todo esto para mi merece mucho la pena. Para aquellos estudiantes con estas mismas inquietudes desde luego que sí.

¿Cree que la teleformación se adueñará de la docencia?

Yo espero que no. Estuvo bien cuando no se podía de otra forma, pero nada tiene que ver la docencia presencial con la telemática, es como ver un concierto en la tele o asistir a él. Pienso que esto es una opinión general, no solo de los profesores, sino también de los alumnos. Para el profesor una clase por medios telemáticos es como hablar con una pared, no percibes adecuadamente si el mensaje que se quiere transmitir realmente el alumno lo entiende que de modo presencial sí.

¿Quedarán las prácticas infravaloradas?

Las prácticas son una formación fundamental en las distintas disciplinas y pienso que deberían ser incluso más numerosas. Ha sido complicado el poder impartir este tipo de clases con la pandemia, pero son una actividad formativa muy importante.

¿Saldrá reforzada la ciencia tras la pandemia? ¿Se destinarán mayores recursos?

Yo confío en que sí. Ojalá que los resultados de la catástrofe del COVID-19 que actualmente vivimos, permita atraer mayor voluntad política en la apuesta por la investigación en el tratamiento de las enfermedades infecciosas. Este virus ha demostrado con claridad que no es posible desarrollar una cura para mañana, así como el terrible coste de no estar preparado contra este tipo de patógenos.

La resistencia de las superbacterias a los antibióticos avanza afortunadamente más lentamente, pero su evolución e incremento es implacable a menos que busquemos soluciones para frenarlo y eso solo se consigue apostando por la ciencia como lo hacen la mayoría de los países europeos, Estados Unidos o China, líderes indiscutibles en este momento. Buena prueba de ello son los países que nos han aportado las vacunas que actualmente nos están permitiendo ver la luz al final del túnel.

Una preocupante pesadilla sanitaria

¿Cómo explicaría su trabajo en el desarrollo de nuevas terapias para el tratamiento de infecciones causadas por patógenos resistentes?

Hoy en día las superbacterias, patógenos capaces de resistir a varios antibióticos de forma simultánea, son la gran pesadilla en el ámbito hospitalario ya que los pacientes hospitalizados o que sometidos a tratamientos como puede ser diálisis para la insuficiencia renal, trasplantes, o frente al cáncer, suelen tener un sistema inmune debilitado, y por lo tanto no ayudan al antibiótico a superar la infección. Tenemos que pensar que nuestro sistema inmune es nuestra mejor defensa frente a los patógenos (virus y bacterias patógenas).

Las bacterias se vuelven más y más resistentes a los antibióticos conforme los usamos, porque es su forma de responder al ataque “resistir o morir....” . Nosotros hemos contribuido en gran medida a ello, usándolos cuando no era necesario, con poco control en diversos ámbitos incluido el veterinario y el resultado de todo ello lo estamos sufriendo ahora.

En nuestro grupo de investigación estamos abordando dos estrategias. Una de ellas consiste en lugar de matar las bacterias como lo haría el antibiótico, la debilitamos, le quitamos capacidad de hacernos daño, de causarnos una infección. Y es que las bacterias necesitan “juntarse” para realmente causarnos una infección siguiendo la idea de “la unión hace la fuerza” y por lo tanto solamente cuando en una zona se reúnen un grupo importante de bacterias es cuando se desencadena el proceso infeccioso, mientras tanto nuestras defensas no tienen dificultades en poder eliminarlas. Para comunicarse utilizan unos pequeños compuestos que usan como “mensajeros” para facilitar que las bacterias se reúnan en una zona, es como enviar un correo electrónico, o un WhatsApp. Por lo tanto, si bloqueamos esa comunicación entre ellas podremos evitar que se reúnan y nos causen una infección.

Se trata de una terapia “sin antibióticos” en la que engañamos a la bacteria con unos compuestos semejantes a los que utiliza para comunicarse y formar grupos, pero que evitan la comunicación. Es como si le enviásemos “spams” al correo... Es una estrategia muy prometedora porque evita que la bacteria “se estrese”, que es lo que la hace volverse resistente al intentar sobrevivir al ataque del antibiótico, y por lo tanto no incentivamos que siga aumentando la resistencia a los antibióticos, y utilizamos nuestro organismo para luchar contra ellas.

La segunda estrategia que estamos desarrollando y que ya tenemos muy buenos resultados, consiste en “reciclar antibióticos”. Se basa en que los antibióticos disponibles dejan de funcionar frente a las bacterias multirresistentes porque estas han desarrollado un mecanismo que los destruye antes de llegar a la zona donde tienen que actuar. Es como si los cortaran por la mitad con una tijera, perdiendo así su eficacia y dejando de realizar su función. Aunque los tomemos, no le afectan a la bacteria “ya que están rotos...”. Este mecanismo es muy habitual en las bacterias que más afectan a los enfermos hospitalizados, por ejemplo.

Interesa mucho desarrollar una forma de recuperarlos ya que muchos de ellos los venimos utilizando desde hace más de 50 años, son muy seguros y eficaces y que en la mayoría de las personas no causan efectos adversos. Para ello lo que hacemos es añadirle al fármaco un compuesto que no es antibiótico, pero que evita que la bacteria destruya al antibiótico y así puede actuar sobre la bacteria y eliminarla. Es como tomar un suplemento. En la misma pastilla va el antibiótico y el “ayudante” del antibiótico que lo que hacer es “potenciar” el efecto de este.

Hemos desarrollado “potenciadores de antibiótico” capaces de hacer que los antibióticos de último recurso, llamados carbapenems, vuelvan a funcionar incluso en los patógenos más peligrosos como Pseudomonas aeruginosa, Acinetobacter baumannii y las Enterobacterias. Esta estrategia es la que más se está utilizando hoy en día y la preferida por la industria farmacéutica.

23 may 2021 / 01:00
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