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Compostela se tiñe de rojo lunar

A primeras horas de la mañana de ayer pudo verse perfectamente el eclipse // Es el primero de este año y no se repetirá hasta 2022 // En julio de 2018 se produjo el último fenómeno similar, pero las nubes dificultaron su visión

La luna llena durante la fase final del eclipse total, sobre la figura del Apóstol Santiago - FOTO: ECG
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La luna llena durante la fase final del eclipse total, sobre la figura del Apóstol Santiago - FOTO: ECG

REDACCIÓN  | 22.01.2019 
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Los más madrugadores pudieron ver ayer desde sus ventanas o desde la calle mirando al cielo el primer eclipse total de luna de este año, un fenómeno que no se repetirá hasta 2022.

El director del Observatorio Ramón María Aller, el profesor José Ángel Docobo, explicó ayer a este diario que "la presencia de lluvia dificultó la visión del eclipse a las 05.30 horas, aunque a medida que fue mejorando el tiempo, pudo percibirse a las 06.40 horas, en que se vio en su totalidad al haber intervalos de claros".

El eclipse total de luna, que di olugar a lo que se denomina superluna de sangre no solo fue visible en Compostela, sino en multitud de puntos de todo el país. De hecho, ayer en redes sociales como Facebook podían verse fotos impresionantes de este fenómeno desde distintos lugares de Galicia, además de diferentes puntos del planeta, desde América del Norte y del Sur, hasta el oeste de Europa y en toda África.

El profesor Docobo explicó que al producirse un eclipse total de luna, "el satélite penetra primeramente en el cono de penumbra (fase penumbral) y después va entrando en el de sombra (fase parcial), para llegar a meterse completamente en este último (fase de totalidad). Posteriormente, siguiendo un proceso inverso, en su segunda parte el eclipse va pasando sucesivamente por las mismas fases hasta finalizar saliendo en el cono de penumbra".

El director del observatorio de la Universidade de Santiago precisó que en la duración de un eclipse "influyen fundamentalmente dos factores: el tamaño aparente de la luna y el camino que ésta lleve al atravesar los conos citados anteriormente".

Popularmente, este tipo de eclipses se conocen como luna de sangre porque el satélite adquiere una tonalidad rojiza, consecuencia del comportamiento de la atmósfera terrestre frente a los rayos solares. Esta capa de la Tierra, que actúa como una lente, desvía todos los componentes de la luz del sol, excepto la rojiza, que sufre "un menor desvío" y tiñe la faz de la Luna.

Desde el observatorio compostelano recuerdan que un eclipse lunar se produce cuando la tierra se coloca entre el sol y la luna, bloqueando que los rayos solares puedan llegar al satélite, y el de la pasada madrugada coincide además con lo que se conoce como superluna. Esto ocurre cuando, además de estar en fase de luna llena, el satélite se encuentra en su punto más cercano a la tierra.

El último eclipse total de luna se produjo el pasado 27 de julio, aunque el profesor José Ángel Docobo recordó que "no pudo verse en todo su esplendor debido a que estuvo el cielo cubierto".

EL PROTAGONISTA

José Ángel Docobo

Director del Observatorio Ramón María Aller"El color no fue tan intenso"

El director del Observatorio Ramón María Aller explicó que a pesar de que el fenómeno de ayer se denomina superluna de sangre, por el color rojizo de la luna, "este color no fue tan intenso; quizá se veía más anaranjado que rojo, porque depende de la atmósfera". Señaló que hasta 2026 no se verá en España un eclipse total solar.