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Reabre la capilla que conmemora el fin del letal brote de peste de 1517

San Roque se construyó para orar a quien salvó a Compostela de una epidemia que dejó 6.000 muertes // Se recuperó un cortavientos de Domingo de Andrade // Los turistas podrán visitarla

FOTO: ECG
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SANDRA CUIÑA   | 30.05.2019 
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La capilla de San Roque reabrirá sus puertas, tras permanecer varios meses cerrada por las obras de restauración de su tornavientos, mañana, a las 20.00 horas. Se trata de un trabajo financiado por el Consorcio, que contó con un presupuesto de 22.00 euros, gracias al cual un grupo de restauradores han logrado devolver el esplendor y firmeza al cancel que protege la entrada. Según ha podido saber este rotativo, la intención inicial es que la capilla esté abierta al público a diario, para que la visiten los turistas.

Este cortavientos de madera fue diseñado por el arquitecto Domingo de Andrade, maestre de obras de la Catedral, y es una pieza singular por la riqueza de su talla y única por su cronología y autoría.

Este templo acoge la ceremonia del Voto de la Ciudad, que se celebra todos los años el 16 de agosto desde el siglo XVI, concretamente, desde año 1517, cuando una epidemia de peste azotaba Compostela. Tras ocho meses de sufrir la enfermedad, los responsables municipales, regidores y Cabildo, acordaron invocar a San Roque y levantar una capilla en su nombre, fuera del recinto amurallado.

Después de superada la enfermedad, el Voto cayó en el olvido hasta el año 1570, cuando una nueva epidemia llevó a los compostelanos a restaurarlo. Pocos años después, en 1576, el arzobispo compostelano, monseñor Fernando Blanco, completó la construcción del hospital de San roque, junto a la capilla y también fuera de murallas, con la finalidad de acoger a los pacientes de enfermedades infecciosas.

La profesora de Historia del Arte de la Universidade de Santiago Mª del Carmen Folgar de la Calle realizó un estudio histórico de este cortavientos, de gran valor histórico y artístico. Debido a que en 1775 se iniciaron obras en la fachada de la capilla, se consideró necesario el ensanche de la puerta principal y la colocación de esta estructura, que se precisaba "para preservar de polvo y aires la capilla y sus retablos". Finalmente, su instalación se demoró hasta el año 1781.

En su estudio, Carmen Folgar hace referencia a un escrito del tesorero del Cabildo del año 1781, en el que se registra, con otras obras, lo gastado en el montaje del cancel: "Mil quinientos treinta y dos reales, coste del trasporte del cancel viejo que dio al santo en la misma Santa Iglesia para arreglarlo a la capilla del santo, madera nueva que se necesitó para este, la puerta principal y la de la sacristía, marcos de vidriera para esta y el tragaluz nuevo que se abrió en la capilla mayor".

El tornavientos acota en la entrada del templo un pequeño espacio, a modo de atrio, y está ornamentado con motivos xacobeos. Su procedencia catedralicia "explica la serie de motivos jacobeos que, en el cancel, ornamentan los distintos casetones de sus dos caras (la concha sobre dos bordones cruzados, la cruz de Santiago y la urna coronada por la estrella), pero además los florones de su artesonado, el friso con roleos y las cartelas vegetales son elementos que ayudan a la datación de este cancel en el último cuarto del siglo XVII", explica la profesora Folgar en su estudio.

"Presenta, en su vista desde el interior de la capilla, la forma de un armario de caja rectangular, cuya cara frontal presenta dos hojas batientes articuladas cada una por cinco frisos de casetones rehundidos y moldurados", concluye.

 

Datos que avalan la autoría

••• Explica en su investigación sobre esta pieza la especialista Carmen Folgar que "es evidente que los motivos que decoran el tornavientos responden a una iconografía incuestionablemente jacobea, que resultaría idónea para un espacio como las puertas del crucero de la Catedral. Y corresponderían muy posiblemente a una pieza diseñada por el arquitecto Domingo de Andrade".

 

••• Como dato para confirmar la autoría del destacado autor de la torre del reloj de la Basílica, afirma que "se ve avalada a la vista de los dibujos que se conservan en el Archivo de la Catedral". Alguno de ellos, explica, "está firmado por este maestro de obras, y otros de atribución indiscutible que nos llevan a una traza del citado arquitecto", asegura en el trabajo de investigación sobre esta valiosa pieza arquitectónica.