Santiago
+15° C
Actualizado
jueves, 29 julio 2021
03:33
h
fiestas. Aunque muchas de las tradiciones se han mantenido en el tiempo, otras, como las corridas, desaparecieron // Se llegaron a diseñar hasta seis fachadas para su quema en el día 24, y la neomudéjar se utilizó durante cien años TEXTO Iago Salgado

El Apóstol de hace 300 años: toros, cohetes y ‘castillos’

Las fiestas del Apóstol que estos días se celebran en la ciudad tienen muchos, muchísimos años de antigüedad. Tal y como relata un estudio histórico elaborado por el profesor de Historia del Arte de la USC Miguel Taín Guzmán, desde que se impone en Compostela el calendario romano en el siglo XI siempre hubo algún festejo para celebrar el 25 de julio, día del martirio del Apóstol en Jerusalén, y el 24, su víspera.

El Códice Calixtino recoge algunas de estas tradicionales celebraciones, como la conocida como fiesta del cendal, documentada en el siglo XVI pero de procedencia muy antigua. Era un concurso hípico organizado por el ayuntamiento en un campo que por aquel entonces se ubicaba en frente a la capilla de San Caetano, donde hoy hay edificios.

Sin duda uno de los actos que más llama la atención es la corrida de toros en el Obradoiro, cuya primera edición data del 25 de julio de 1531. Aunque organizada por el Concello, contaba con el apoyo de los carniceros de la ciudad, que luego vendían la carne de los toros para cubrir los gastos. 1545 es el año en el que el profesor Taín ubica el antecesor del momento más esperado por los compostelanos durante el Apóstol: los fuegos. Hace casi quinientos años aparece documentada por primera vez la iluminación de la plaza del Obradoiro con candelas.

Pero también se celebraban otro tipo de actos más festivos como los juegos de caña y sortija, en los que equipos de doce jóvenes procedentes de la nobleza de la ciudad se lanzaban cañas mientras montaban a caballo. Tenían origen en los torneos de caballeros medievales.

Durante la Edad Moderna es cuando tiene lugar la consolidación de las fiestas de la víspera del día grande como tal. Tras la corrida de toros tenía lugar la denominada “quema del castillo”, un espectáculo de luces y fuegos artificiales más parecido al actual. Como su propio nombre indica, también se quemaba la fachada de un castillo, antecesora de las que después serían las fachadas. Cada año se diseñaba un castillo diferente para el espectáculo, y el encargado de hacerlo era el maestro mayor de obras de la Catedral. Taín destaca la de 1706 por ser una de las que mayor documentación posee. Hacía referencia a la Batalla de Clavijo, con pinturas del conflicto del artista Juan Carballo.

FUEGOS. El espectáculo pirotécnico que acompañaba a la quema del castillo era responsabilidad de coheteros normalmente de fuera de la ciudad. En las cuentas de los fuegos de 1699 consta el nombre de Sebastián Gómez Cancela, el encargado de diseñarlos. Ese año se lanzaron “docenas de voladores, cohetes de luces cohetes de culebrillas, pies de cabra, cohetes de corneta, cohetes de tres y cuatro truenos, cohetes de palenque, cohetes de cuatro y cinco subidas, cohetes de cuerda, carretillas de chispa, carretillas dobles, alcancías y granadas. También, por precaución, constan en las cuentas de 1699 un carro de ramas verdes y escobas para apagar el fuego, en caso de que pudiera producirse un incendio.

OFRENDA. Para el día grande, el 25, se reservaban el Obradoiro y la Catedral para los rituales litúrgicos. A partir de 1643 se comenzó a celebrar la Ofrenda Real al Apóstol, al que se le ofrecían 1.000 escudos de oro a cambio de su acción en la resolución de problemas diversos.

En la segunda parte del estudio, el profesor Miguel Taín ahonda en las fachadas que, a partir del siglo XIX, se comenzaron a quemar en los fuegos del día 24. El cambio de rutina fue fruto del relevo de la Iglesia por el Ayuntamiento en la organización de los festejos, dada su mala situación económica después de la desamortización de Madoz en 1855. La primera fachada data de 1852, elaborada por el arquitecto municipal Manuel Prado y Vallo. La crónica de esa noche revela que durante el espectáculo había “luz eléctrica producida por un foco de cincuenta pilas de Bunsen, equivalente en potencia y claridad a seiscientas bujías”. A partir de entonces se fueron elaborando distintas fachadas, pero no de forma anual. Se renovaban una vez transcurrido cierto período de tiempo, normalmente por el deterioro de la estructura o por la celebración de un Año Santo. Así, el estudio recoge la fecha de creación de distintas fachadas en 1858, 1862, 1869, 1875 y 1880.

NEOMUDEJAR. La última de las fachadas, la de 1880 es la neomudéjar, conocida por muchos ya que fue utilizada durante más de cien años, hasta 1999. Fue diseñada por el entonces arquitecto municipal Faustino Domínguez Coumes-Gay. Según la documentación, el proyecto fue remitido al Concello el 13 de febrero de 1880, acompañado de una memoria en la que se justificaba la elección del estilo mudéjar por ser “exclusivamente nacional”. Según reza la documentación histórica, ninguno de los estilos artísticos “puede considerarse al presente tan apropiado y característico como el de esa arquitectura fastuosa y fantástica que, impulsada en España durante el largo periodo de la dominación arábiga, es un reflejo de sus costumbres y civilizaciones, y tiene un carácter nacional por haberse desarrollado en nuestro suelo y haber creado en el mismo tan preciados monumentos como los que existen en Granada, Sevilla, Córdoba o Zaragoza y que son la admiración de propios y extraños”.

Después de más de cien años utilizándola, la fachada neomudéjar fue sustituida en el 2000 por su evidente desgaste y la celebración de un año Xacobeo. El consistorio encargó entonces el diseño de una nueva inspirada en un diseño de 1897 del arquitecto municipal Daniel García Vaamonde, que en su día no se llegó a ejecutar dado su elevado coste. Se trataba de una espectacular catedral gótica concebida para la “Conmemoración del triunfo de la fe y del cristianismo”, según su indica su autor.

Fue en 2015 cuando se tomó una decisión que para muchos expertos llegó tarde: la de retirar la quema de la fachada del espectáculo pirotécnico del 24 por su peligrosidad para el conjunto catedralicio. Finalmente, el año pasado el Gobierno municipal decidía desterrar para siempre el espectáculo del Obradoiro y lanzar la pirotecnia desde distintos puntos en lo alto de la ciudad.

23 jul 2021 / 01:00
  • Ver comentarios
Noticia marcada para leer más tarde en Tu Correo Gallego
Tema marcado como favorito