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El nuevo sistema de recogida de basura arrancará con la hostelería enfrentada

Mientras una asociación quiere dar un margen de confianza al puerta a puerta, la otra observa dificultades que afectarían a los negocios // Mila Castro insiste en que se podrán hacer mejoras

El nuevo sistema de recogida de basura, basado en el puerta a puerta y la separación de residuos, arrancará este mes de febrero con los hosteleros de Santiago enfrentados. Mientras la asociación hostalaría.gal ha optado por dar un margen de confianza al nuevo modelo, con el convencimiento de que siempre habrá tiempo para corregir defectos; Hostelería Compostela es partidaria de abordar antes de poner la iniciativa en marcha las dificultades que han encontrado en un planteamiento “que nos genera preocupación”, en palabras de su presidente.

En declaraciones a EL CORREO, Thor Rodríguez explicó que el sistema de puerta a puerta que se propone generará una serie de dificultades a no pocos locales de hostelería. “Hay que tener en cuenta que muchos establecimientos carecen de almacén y tienen una cocina muy pequeña. Se nos pide que acumulemos los residuos, correctamente separados, dentro del local hasta que pase cada uno de los camiones de recogida; pero es evidente que esto puede ocasionar un colapso: tanto problemas de salubridad, porque al final las cocinas van a estar a tope de basura, como de propia operatividad en el negocio”, sostiene.

A la entidad, que está a la espera de una nueva reunión con el alcalde para trasladarle sus inquietudes, tampoco le convence el hecho de que con el nuevo sistema pasen hasta cinco camiones diferentes: envases, vidrio, cartón y papel, orgánico y resto de bolsas. “Cada uno pasará en horas diferentes por lo que habrá que estar atentos. Proponen unos horarios muy particulares, incluso en medio del servicio, por lo que el personal ya no solo deberá atender a su trabajo sino también al camión de la basura. Y esto cinco veces al día”, señala Rodríguez, a la vez que añade que “también supondrá un notable aumento del tráfico en el casco histórico en momentos en que las calles estarán probablemente llenas de peregrinos y turistas”.

Rodríguez exige que el Concello aclare en qué medida afectará la recogida de desperdicios al funcionamiento de las terrazas y qué alternativa se les dará a aquellos locales que no tengan la suficiente capacidad para albergar los cinco depósitos de residuos a los que obliga la normativa de reciclaje.

Además, asegura que los contenedores que se repartirán entre los establecimientos “no cumplen con la legislación, puesto que son manuales, y está estipulado que deben ser de acción no manual”. Después de la retirada de la compactadora de la rúa Fonseca, al servicio de los hosteleros del casco histórico, Thor Rodríguez tampoco descarta como alternativa “la instalación de islas similares a las que ya existen para los vecinos”. Sostiene que los contenedores móviles podrían ofrecer facilidades a la hora de hacer el reciclaje y evitar el tránsito continuo de camiones.

Frente al posicionamiendo de Hostelería Compostela, la asociación hostalaría.gal considera que antes de censurar el proyecto hay que darle un margen de confianza. “Tivemos varias reunións co Concello e os técnicos e entendemos que a separación de residuos é unha normativa de aplicación obrigatoria”, indica Lois Lopes, presidente de la entidad, quien admite que el sector tendrá que hacer frente a un proceso de adaptación. “É un proceso longo e temos que empezar a ensaiar, co compromiso de que se incorporarán correccións ante os posibles erros que se vaian detectando”, señala.

Lopes explica que será importante tener bien definidos los horarios de recogida, y que habrá que puntualizar una propuesta para el verano y otra para el invierno, dado que “habitualmente funcionamos de maneira diferente”; e incluso para semana y fines de semana, sobre todo en zonas como las rúas da Raíña o el Franco, donde cada jornada tiene sus particularidades.

Valora “que se tivera en conta ao sector” para el desarrollo del proyecto; y también que se apueste por un sistema que trata de eliminar la presencia de contenedores en calles o plazas. “A tendencia é eliminar colectores ou desenterralos de onde se pode”, remarca Lopes.

Por su parte, y sobre el debate que se ha generado, la concejala de Políticas Sociais, Mila Castro, incide en que el nuevo sistema de recogida de residuos se ha “compartido con todo el sector hostelero” en reuniones “en las que participaron representantes de todas las asociaciones”. Con esto, la edila pide que se respete la puesta en marcha del sistema. “Vamos a empezar a modo de ensayo”, señala, a la vez que apunta que “no hay nada inamovible, por lo que a medida que se detecten inconvenientes se podrán incorporar mejoras, adaptando el servicio a las particularidades del sector hostelero”.

Los vecinos del casco histórico temen posibles colapsos entre peregrinos e islas de contenedores en temporada alta
Primera valoración positiva del nuevo modelo de recogida, que eliminó el ‘bolseo’

Santiago. En un fin de semana en el que se vieron no pocos contenedores rebosantes de basura en zonas como el Ensanche o el Castiñeiriño, vecinos del casco histórico quisieron valorar positivamente el nuevo sistema de recogida de residuos tras la instalación de islas de contenedores portátiles que facilitan el reciclaje. Roberto Almuíña, presidente de la asociación Fonseca, explica que el servicio está funcionando “razoablemente ben”, puesto que se percibe que la presencia de bolsas en soportales y rúas “reduciuse notablemente”.

A los vecinos solo les preocupa la ubicación que se ha elegido para algunas de las islas, “como as que se colocaron nas prazas de Praterías e O Toural”, puesto que “non sabemos como vai funcionar o sistema cando os fluxos de visitantes sexan maiores na tempada de primavera e verán”. La aceptación ha sido buena, aunque, a juicio de Almuíña, es necesario seguir concienciando a los ciudadanos sobre la importancia de la separación de residuos. Piensa que “o colector marrón aínda non funciona como debería. Está pouco explicado o tratamento da materia orgánica e deberíase facer máis pedagoxía. Ademáis, as bolsas son moi pequenas e non teñen peche”, uno de los motivos por los que cree que todavía “non se percibe un compromiso con este colector”.

Otro inconveniente que ven los vecinos es el tamaño reducido de los agujeros por los que se introducen las bolsas de basura en las islas. “Eso non está ben desde o momento que hai que facer presión para que entren as bolsas”, indica Almuíña, que reconoce que desde la puesta en marcha de la iniciativa “as bolsas van desaparecendo das rúas, elimándose pouco a pouco a imaxe a que estabamos acostumados”.

Estas dos apreciaciones son compartidas por la asociación de comerciantes de la zona vieja, Compostela Monumental. Su gerente, José Ángel Blanco, admite que el nuevo modelo de recogida está funcionando bien y cumpliendo con su propósito: “Nuestros asociados nos comentan que cada vez se ven menos bolsas en las calles y se está acabando con una imagen que era lamentable en un casco histórico”, manifiesta. Aunque también ve deficiente el diseño de las isletas a causa del tamaño reducido de sus aberturas.

Sobre este aspecto se manifestó la concejala de Medio Ambiente, Mila Castro. Consultada por este periódico, quiso dejar claro que las islas de contenedores “fueron diseñadas por un ingeniero que también lo hizo para otras muchas ciudades europeas. Que el agujero sea pequeño tiene un objetivo: que no se introduzcan en el contenedor bultos más grandes de lo debido”. La edila también agradeció la “buena respuesta” de los vecinos del casco histórico ante el nuevo servicio de limpieza.

ARTURO REBOYRAS

13 feb 2023 / 06:00
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