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“En el cine, muchas veces un sonido que oímos como total es la suma de muchos elementos grabados de manera independiente”

Diego, vamos a empezar por el principio. ¿Qué es el foley?

El foley lo podríamos definir como los efectos sonoros grabados en estudio que recrean las acciones y movimientos generados por los personajes de una obra audiovisual. Esto es: pasos, ropas, agarradas, manipulaciones (puertas, móviles, tenedores, vasos, pistolas, sillas, armas...).

¿Cómo se queda la gente cuando le dices que el sonido en el cine es todo mentira?

La reacción siempre es la de sorpresa y asombro porque existe una muy vaga idea sobre qué es el sonido en el cine.

Todo el mundo sabe que hay unos micrófonos grabando en un rodaje, al igual que unas cámaras captan la imagen. Después, ya todo es desconocido para la gran mayoría. Un músico hace músicas, y a esa música se la conoce genéricamente como banda sonora, pero esa banda sonora está incompleta si no va acompañada de ambientes y efectos sonoros, de foley. Todo ello nos posiciona en el lugar en el que queremos situar la acción y dotar a esa imagen de la espacialidad total.

El asombro llega cuando enseñamos cómo se hacen algunos sonidos, o cuando desmontamos sonoramente unas secuencias para ver todas las capas que componen su banda sonora.

¿Podemos decir que es como un laboratorio el lugar en el que trabajáis?

Si entendemos un laboratorio como aquel lugar donde se investiga, se prueba, se ensaya y se decide, pues sí, somos un laboratorio sonoro.

¿La imagen, Diego, es como un folio en blanco?

No exactamente así. Un diseño sonoro, así como el foley, ha de acompañar a una imagen. No debemos ir en sentido contrario. Otra cosa es que el sonido, como elemento vivo, sugerente e infinito, tiene el poder de darle veracidad, matizar lo que se ve o darle un sentido determinado.

Si grabamos el sonido de los pasos de un personaje que entra lentamente en una habitación y lo hacemos arrastrando mucho los zapatos, estamos reforzando la idea de que está cansado, deprimido, abatido...

¿Hay muchas cosas que no producen sonidos audibles pero que en el film necesitan oírse?

Efectivamente, hay muchos elementos que estamos acostumbrados a escucharlos de una manera determinada en el cine, pero que, en la vida real, poco o nada suenan. Por ejemplo, una manipulación de un arma o mismo un puñetazo (generalmente solo lo siente y oye por dentro el que lo recibe) no suena como lo escuchamos en el cine.

De la misma manera que hay cosas que en la realizad no suceden como en el cine, el fogonazo de luz de un trueno en la vida real no está sincrónico con el sonido que produce, en el cine siempre está en sincronía.

¡Tienes toda la razón! ¿Y suele coincidir el sonido que buscáis con el material que se ve en la imagen?

Generalmente sí, pero no siempre. Muchas veces un sonido que oímos como total es la suma de muchos elementos grabados de manera independiente.

En una película, hace ya tiempo, cuando teníamos mucha menos experiencia, debíamos grabar a un personaje que iba en silla de ruedas. Para ello buscamos una silla real, pero casi no sonaba. Al final conseguimos un sonido más cinematográfico agitando y moviendo una silla de bebé con cierto ritmo y cadencia. Esa silla de bebé ya forma parte del estudio y ahora suena en muchas películas, ya sea como silla de ruedas, como carrito, o como camilla de ambulancia, por ejemplo.

¿Cómo se resalta la esencia sonora de cada imagen sin empastar el sonido?

El cerebro hace un trabajo natural que discrimina infinidad de sonidos que, aunque están ahí, llegamos a asimilar hasta el punto de que pasan desapercibidos.

Podemos estar en el centro de una gran ciudad rodeados del sonido continuo de un tráfico intenso, grúas, una obra cercana y gente pasando a nuestro alrededor, pero, si de repente hay un accidente de coche, inmediatamente levantaremos la vista del suelo ver qué ha sucedido. Ese sonido específico nos ha llamado la atención por encima de los demás y, en consecuencia, reaccionamos.

En el cine esa decisión de qué debe sonar más se tiene que tomar en estudio previamente, por eso existe también un proceso que es la mezcla final. Ahí se decide qué es lo que queremos matizar o realzar y cómo queremos que suene, e incluso en qué posición espacial.

Realmente, vosotros interpretáis los movimientos y emociones de los personajes. Sois actores también...

De alguna manera sí, aunque no sólo hay un trabajo de ejecución, donde Miguel es un experto, sino que también se debe grabar, editar, ajustar y decidir finalmente si ese sonido es correcto y funciona con la imagen.

Actualmente somos cuatro personas trabajando en Sound Troop y en muchos proyectos participamos todos.

Para dedicarse al foley, ¿hay que educar el oído?

Para dedicarse al foley o a cualquier disciplina sonora evidentemente tenemos que educar el oído pero, sobre todo, debemos aprender a escuchar.

De todos modos, en vuestra profesión no se puede tener misofonía, esa enfermedad que provoca que los sonidos del día a día resulten insoportables. Porque creo que somos unos cuantos a los que nos molesta el sonido de la gente comiendo palomitas en el cine, por ejemplo.

Nos molestan las palomitas porque producen un sonido agudo que obstaculiza la escucha natural, nos distraen y perturban el silencio del que podemos disfrutar en un cine. Por eso no nos molestan si están sonando explosiones en la proyección, porque no las llegamos a percibir.

Sois un referente a nivel internacional, y estáis en Santiago de Compostela con vuestra empresa: Sound Troop. ¡Vuestra profesión tendría que ser más conocida!

Siempre nos apuntamos a dar charlas y difundir nuestro oficio. Es importante que el público entienda que detrás de una obra audiovisual existe mucha gente trabajando y dedicando su vida. Quizás así más de uno entienda que el cine no son sólo los actores que se ven en pantalla. Debe valorarse para así entender que es justo pagar por disfrutar de ese esfuerzo colectivo en forma de película de cine o serie de televisión.

Me viene a la cabeza El perfume, una película muy sonora, con muchísimo detalle. ¿Con qué dificultades os encontráis? ¿Los directores os lo ponen fácil?

Sí, en general no tenemos demasiados problemas, las dificultados siempre suelen ser por complejidad cuando va asociada con la falta de presupuesto o tiempo.

¿Cuál es el trabajo del que estáis más orgullosos?

Tenemos varios, la verdad, quizás uno del que guardamos mucho cariño es Julieta, de Almodóvar, pero también podríamos hablar de Insidious por su repercusión mundial. Mención aparte tiene Lazzaro Felice por ser una película deliciosa y profunda. Por último, no podemos dejar de mencionar la serie Hierro, porque en ella participan amigos y compañeros con los que llevamos años trabajando.

‘Foley’
Orígenes

Su creador. Jack Donovan Foley (1891-1967) fue el creador de muchas técnicas de efectos de sonido utilizadas en el cine. Se le atribuye la invención del método para añadir a las películas efectos de sonido tales como pasos, movimiento de ropa y todos aquellos sonidos producidos por una acción humana. En consecuencia, las personas que participan en este proceso llamado ‘efecto de sala’ o ‘foley’ se les llama ‘artistas sala’ (’foley’).

Sonidos en tiempo real. En lugar de utilizar sonidos genéricos pregrabados, los procesos de sala implican la creación de sonidos en tiempo real, sincronizado con las producciones individuales para darles un toque más realista. Fuente: Wikipedia.

17 oct 2020 / 00:30
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