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Fallece el limpiabotas amigo de Cela y gran erudito

Alfonso González, que tenía 84 años, fue pregonero en

“Alfonso había nacido en Vigo, su madre era sordomuda y su padre vendía caramelos, chicles y cacahuetes por las calles y a la salida de los colegios... Alfonso se crió en la calle, también aprendió en la calle el arte de vivir de milagro como los gorriones y las moscas que se pegan al cristal y no saben huir”. Así comienza el relato del libro Madera de Boj, de Camilo José Cela, sobre Alfonso González, el conocido limpiabotas compostelano que falleció a los 84 años.

Y es que la vida de Alfonso González Puentes, casado y padre de siete hijos, uno fallecido, además de abuelo, parece sacada de una novela.

De hecho, no solo el Nobel padronés lo introdujo como personaje en una de sus más célebres novelas, sino que Carlos Dávila Alonso hizo un pequeño documental sobre la historia de superación de uno de los últimos limpiabotas de España, que trabajó primero en el edificio Castromil y tras ser demolido cogió sus bártulos, con una caja donde no faltaba el betún, un cepillo y un libro para entretener el tiempo, entre cliente y cliente, al aeropuerto de Santiago.

Allí en Lavacolla estuvo trabajando durante varias décadas buscando su sustento entre los pasajeros trajeados que llegaban a Santiago.

Un hombre, que a pesar de llevar una vida muy humilde era un ávido lector, sobre todo de clásicos desde Platón a Cicerón o Shakespeare.

Alfonso, que fue limpiabotas en el aeropuerto de Lavacolla desde 1963, fue el encargado de leer el pregón de las Fiestas del Apóstol en 2011. Fue elegido por el entonces alcalde de Santiago, Gerardo Conde Roa, a quien conocía desde hacía años.

Desde Raxoi destacaban que Alfonso “es un hombre de letras formado por él mismo, que a lo largo de décadas de trabajo en la terminal compostelana tuvo la oportunidad de conocer a numerosas personalidades de la cultura y la política, llegando a ser alumno y amigo personal de Camilo José Cela”.

Cuando supo que leería el pregón, aseguró que “es todo un honor para mí y lo haré con todo el amor que pueda dar y aunque nunca he hablado en público me imaginaré que lo hago dirigiéndome a mis amigos”.

En su discurso recordó sus comienzos como limpiabotas. “Eran tiempos duros, pero dentro de la miseria y de la pobreza que había, la gente era muy solidaria”, aseguró.

28 abr 2020 / 10:21
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