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Juan Barcia Caballero (1852-1926), un psiquiatra para las letras gallegas

Una de las primeras cosas que llama la atención al entrar en nuestra Facultad de Medicina es un notable bajorrelieve de piedra.

Ciertamente Barcia no pudo nacer en el edificio actual, que data de 1928, sino en el Hospital Real ya que su padre Juan Ramón de Barcia y Nalda (1825-1902) era médico de ese centro y tenía vivienda en el mismo.

La placa reduce sus actividades a la Medicina, en general, y a la poesía. La cosa es más compleja. Juan Barcia fue miembro de la tercera generación de una saga de neurocientíficos que, hoy, llega a la octava. Ha dado anatomistas, neuropsiquiatras y neurocirujanos y, no pocos, destacados miembros de las mismas, y además fue cronista de prensa, novelista, más bien de cuentos cortos, y poeta bilingüe, actividad en la que ganó diversos certámenes a lo largo de su vida. Como es conocido, fue el autor de la letra del Himno al Apóstol Santiago. En 1884 la prensa recoge que en un centenario de la Real Sociedad Económica de Amigos del País declamaron sus poesías Eduardo Pondal y Juan Barcia Caballero.

Barcia se licenció en Santiago, en 1873, y se doctoró también en la Universidad literaria de Santiago—llamada así por contraposición a la Pontificia, no porque todos sus alumnos fueran “de letras”--, en 1874, con el trabajo “Acomodación del ojo en la visión a distintas distancias”.

El mismo año 1874 fue asistente en funciones de Anatomía. En febrero de 1893, obtiene la cátedra de Anatomía de Granada, volviendo a Santiago en 1895 en comisión de servicios, y en 1897 fue nombrado catedrático numerario de Anatomía en nuestra facultad, entonces sita en Fonseca.

Viudo joven, padre de ocho hijos, Barcia, que vivía en Porta da Pena 10-12, hubo de trabajar duramente para sacar adelante a su numerosa prole. Un relato familiar completo titulado La Saga de los Barcia, lo escribió su nieto, el sabio Juan José Barcia Goyanes, ya en su ancianidad, recogiendo en él numerosos detalles de la vida de su abuelo, de quién también fue alumno de anatomía.

A la vez era médico de prácticamente todos los conventos de Santiago y de los arzobispos Martín de Herrera y Lago. Con el cardenal Martín de Herrera colaboró estrechamente en la dirección del Psiquiátrico de Conxo, en la que sustituyó a su maestro Timoteo Sánchez Freire. Barcia es considerado unánimemente el primer psiquiatra gallego, si bien su formación tuvo un carácter autodidacta.

El afecto a D. Timoteo no le impedía criticarlo severamente por su falta de celo a la hora de publicar sus muchos conocimientos. Lo mismo hizo Barcia con otro maestro de diferente perfil ideológico, Maximino Teijeiro, catedrático y rector varias veces, que da nombre a una céntrica calle compostelana que, sin motivo ni fundamento, ostenta su apellido con equis, cosa que jamás usó don Maximino.

Maximino Teijeiro fue médico de Rosalía, con toda probabilidad, comentaba el caso con su amigo Timoteo Sánchez Freire, como con claridad meridiana deja sentado Victoriano García Martí, en su estudio prologal de las obras completas de Rosalía de editorial Aguilar.

Del estado de la ilustre paciente algo le llegaría al joven pero ya experimentado profesor Barcia que le dedicó un magnífico poema:

A Rosalía Castro

Cabe das tuas cinzas

Qu’o vello mosteiro

Garda baixo as bóvedas

D’o gótico tempro,

Tenra Rosalía,

A rezar eu veño

E deixar un ramo,

Un ramiño seco

De froles muchadas

D’o meu pensamento

Aqueles bós fillos

Que lonxe d’os Eidos

Que medrar os viron

De mozos e nenos.

Pol-a nay Galicia

Saloucan a eito

Dende aló che mandan

Seu rexordo tenro,

Que nos afroutados

C’a delor, poñemos

Enriba d’o túmulo

Que garda famento

D’a nosa Cantora

Os amados restos.

¡Qué Dios che bendiga

N’o alto d’os Ceos

Coma aquí n’a terra

Reiseñor gallego!

Durme en paz n’o cabo

D’o vello mosteiro;

E perdoa doce

O poeta vello

Que turbe o teu sono

C’o ramiño seco

De froles muchadas

D’o seu pensamento

Juan Barcia Caballero

Santiago, 2 de noviembre de 1912

Ya en 1895 había obtenido un primer premio en a Coruña en unos juegos florales en honor de Rosalía, como recoge La Gaceta de Galicia del día 3 de septiembre.

Muy a vuelapluma decir que otras composiciones poéticas de Barcia son O Arco da vella, premiado ya en un certamen poético en Vigo en 1881, A serán, Miña Terra, etc..También participó con su hijo Barcia Eleizegui y su nieto Juan José Barcia Goyanes en la obra colectiva Salterio, con poemas a la Virgen María. En la obra de este gallego fino, como lo definió Carvalho Calero, se encuentran influencias intensas de Rosalía. Su obra ensayística, literaria, de cuento corto y de cuestiones científicas diversas, es también muy notable si bien queda para otro momento.

En Mesa revuelta, recogió obras en prosa y poesías.

En cuanto o Arco d’a Vella, Alfredo Vicenti en el Eco de Galicia de 23 de diciembre de 1883 dice en la presentación de Mesa Revuelta: “Este Juan Barcia es aquel que escribió O arco da vella, fantasía armoniosa y exquisita, premiada por raro y afortunado caso de excepción, en uno de nuestros certámenes gallegos, o arco da vella, joya contrastada que vivirá perpetuamente en nuestra literatura regional entre las mejores de Alberto Camino, García Mosquera, Francisco Añón, Pintos, Rosalía Castro, Eduardo Pondal y Manuel Curros; o arco da vella expresión tan completa como feliz de la belleza melancólica de nuestra tierra, de la aspiración infinita de nuestras almas”.

Sería muy interesante que las autoridades competentes en la materia dedicasen un día das letras galegas a este fino polígrafo y científico compostelano. No es mala recomendación la de Vicenti ni la compañía a la que alude para que se le otorgue un 17 de mayo. ¿no creen?

13 jun 2021 / 01:00
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