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“La actividad mental siempre ayuda al cerebro y aleja al temido Alzheimer”

El Dr. Manuel Noya García es un referente de primer nivel para la mayoría de los neurólogos que imparten docencia o están en primera fila de la asistencia a pacientes. Ha ejercido como catedrático de la Universidad de Santiago y ocupó la jefatura del Servicio de Neurología del CHUS. Creó escuela, formó a discípulos aventajados que han ocupado o todavía continúan en activo liderando los avances en esta especialidad y no está lejano el día en que se celebre el 50 Aniversario de la creación de un servicio esencial para mejorar la salud. Será en 2025. El paso del tiempo, aunque todo parece que fue ayer. El eminente neurólogo, que también aporta savia nueva en la literatura para jóvenes y adultos, responde a las preguntas de EL CORREO.

El 13 de diciembre de 2020 le hicimos una entrevista en la que se refería a que la Medicina requiere destrez a y valores humanos. Tras haber vivido la pandemia que puso a prueba todo el sistema sanitario mundial, ¿sigue pensando lo mismo o añadiría algún otro concepto?

La práctica de la medicina, como oficio en que una persona con conocimientos apropiados y destreza para realizar técnicas diagnósticas o terapéuticas presta asistencia a otra, requiere cada vez más del contacto humano interpersonal. La persona enferma desea en primer lugar ser escuchada y volcar sus ansiedades en la o el médico, y éste debe ser receptivo y atento a sus necesidades. Después del diálogo sobre los síntomas sigue la exploración física, manual, reveladora de los signos de la enfermedad. Posteriormente son los métodos complementarios (laboratorio, imagen, etc.) los que complementan el estudio, siempre guiados por una hipótesis previa de diagnóstico, y no solicitados rutinariamente en la esperanza de que encuentren por azar la causa del mal. La pandemia actual, con el riesgo de contagios masivos, puso a prueba la capacidad para estas relaciones cara a cara, pero era prioritario el mantenimiento de la salud pública y evitar el colapso del sistema sanitario global.

En un artículo que se publicó el pasado mes de julio se decía de usted que aconseja más mirar al enfermo que al ordenador. ¿Nos lo puede ampliar?

Los ordenadores son un magnífico instrumento auxiliar del trabajo médico, y permiten acceder a muchos datos de información clínica. Otra cosa es tomar como infalible lo que personas anteriores han escrito en un historial que pasa después de mano en mano. Una queja muy común de los pacientes es que en los servicios sanitarios públicos con frecuencia falta la continuidad en la asistencia por el mismo profesional, debido a la organización con rotaciones de los médicos dentro de los servicios. La lectura de los informes guardados en el ordenador de las pruebas radiológicas o de los diversos análisis no sustituye al trato directo paciente/sanitario, como tampoco lo pueden hacer las supuestas consultas telefónicas.

La pirámide de población camina hacia un país de viejos, en el buen sentido del término. ¿Qué se debería hacer para enfrentarnos a una realidad tan cercana?

Los estudios demográficos alertan desde hace varias décadas de la inversión de la pirámide de población por el alargamiento de la vida y la baja natalidad. Descartado actuar sobre el primero de los factores, es obvio que hay que fomentar la reproducción responsable; claro está que muchos niños y niñas hoy serán muchos ancianos mañana.

Un discípulo suyo recomienda a las personas mayores que aprendan idiomas. ¿Cree que es una fórmula mágica para mantener el cerebro activo...?

La actividad mental favorece el funcionamiento del cerebro y aleja el posible desarrollo de la enfermedad de Alzheimer o de otras demencias, o, al menos, permite contar con una mayor capacidad de reserva funcional. Aprender idiomas es una forma eficaz, útil y gratificante de mantenerse en forma.

Por lo que se ve, usted, además, escribe libros. Uno de sus más recientes es “Felices traumas infantiles”. ¿Podría ampliar esta teoría?

La lectura y la escritura son otras maneras de hacer lo que podríamos llamar “gimnasia neuronal”; según las aficiones de cada cual es también adecuado hacer crucigramas o sudokus, estudiar historia o geografía, asistir al teatro o jugar al ajedrez. Para mí ha sido muy satisfactorio escribir “Felices traumas infantiles” rememorando historias generalmente agradables de mi infancia y tratando de compartirlas con los lectores.

Y también, viajero toda su vida, en otro título recupera un viaje imaginario a Asia Central, ¿qué le sugiere esta zona tan conflictiva?

Mi “Viaje imaginario a Asia Central” es una fabulación en que sin moverme del sillón de mi casa recorro sin riesgo países que son de triste actualidad por sus conflictos y penurias, o escenarios que merecen la visita turística sin incomodidades, y que me permite establecer paralelismos, en clave de humor, con situaciones que nos son más próximas.

Hay temas tabús sobre el cerebro que no dejan de ser un gran misterio para la profesión. ¿Por qué algunas personas son intrínsecamente malas? ¿Se equivocó Rousseau cuando afirmaba lo contrario?

En el cerebro residen los mecanismos que rigen la conducta, las emociones, los sentimientos de culpa o de recompensa, la agresividad, la conducta biológica desde la perspectiva de un organismo; pero también existe la psico-conducta desde las perspectivas de la persona, las interrelaciones humanas y la cultura. Estas preguntas tendrán que ser respondidas por los esfuerzos combinados de neurólogos, psicólogos, psiquiatras, sociólogos...Rousseau nos dijo que el hombre es bueno por naturaleza, pero también escribió sobre las desigualdades de las personas.

Frente a lo que se cree, que solo las personas mayores necesitan del neurólogo, aparecen cada vez más jóvenes con dolencias cerebrales, ¿a qué lo atribuye?

Muchas enfermedades neurodegenerativas o vasculares comienzan frecuentemente en edades maduras o avanzadas, pero en personas jóvenes son prevalentes procesos tan comunes como las migrañas, la esclerosis múltiple, las epilepsias, las lesiones traumáticas o tóxicas del sistema nervioso. Y tienen un gran auge muchos trastornos neurológicos de comienzo en la infancia, como los déficits de atención, los trastornos del neurodesarrollo y del espectro autista.

En los primeros días de febrero de 2023 los 15 jefes del servicio de Neurología más importantes de España se reunirán en Compostela. Desde su atalaya, ¿que les recomendaría a la hora de analizar el futuro de esta especialidad?

La neurología española mantiene la tradición, desde hace varias décadas, de reflexionar periódicamente sobre su especialidad, analizar el pasado y planificar el futuro, y Santiago de Compostela acrecienta su atractivo como sede para sus reuniones. Las y los líderes de opinión deben interesarse por la formación de los médicos residentes, el papel de la especialidad en el currículo universitario, la implantación en los hospitales de tecnologías avanzadas, la mejora en la asistencia y prevención de las enfermedades neurológicas, la cooperación para estudios multicéntricos de investigación, y la planificación de los centros de referencia evitando costes y duplicidades estériles.

Parece que el sistema se enfrenta a un déficit de médicos especialistas en determinados campos. ¿Qué le sugiere esta deriva?

En el transcurso de los años se ha pasado de una masificación en las Facultades de Medicina a una restricción en el número de alumnas/os; unido a jubilaciones prematuras sin reemplazo y a emigraciones de licenciados era previsible un déficit de especialistas. Me constan los esfuerzos, al menos en Galicia, para corregirlo.

22 ago 2022 / 01:00
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