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patrimonio. Una de las múltiples actuaciones de recuperación y conservación del edificio se llevó a cabo en el baldaquino, empleando piezas de la misma edad que las originales // El objetivo es continuar en el tiempo con la restauración TEXTO Lorena Rey

La Catedral recupera la madera de castaño frente al hormigón

El enorme baldaquino de forma piramidal y casi cinco metros de alto que preside la capilla mayor de la Catedral de Santiago fue el último elemento en ser restaurado con madera de castaño gallega en casi su totalidad, ya que para las partes escultóricas se utilizó nogal. El equipo de arquitectura liderado por Mikel Landa sólo ha requerido de dos semanas para llevar a cabo la ejecución. A pesar de que había problemas de filtraciones de agua en prácticamente todo el edificio, las principales causas del deterioramiento del baldaquino fueron los xilófagos (insectos que se alimentan exclusivamente de madera) y las “atrevidas” soluciones constructivas y estructurales del encargado de su diseño, Domingo de Andrade.

“El baldaquino de la Catedral de Santiago es un alarde desde el momento histórico en el que se quería hacer algo que tuviera una comparación posible con este templete del santuario de Roma”. Así comenzaba ayer su intervención Mikel Landa durante una visita a la parte superior del altar mayor de la Catedral, en la que estuvo acompañado del conselleiro de Medio Rural, José González, el director de la Fundación Catedral, Daniel Lorenzo y Azahara Soilán, técnico de CIS-Madeira, entre otras personalidades.

Finalmente este baldaquino es radicalmente distinto. En este caso estamos ante una construcción en una nave románica estrecha y lo que hace es ocuparla completamente con unas columnas salomónicas y una construcción sujetada por unos ángeles. “Esto en realidad es un engaño porque los ángeles esconden una estructura interior potentísima de madera que sujeta esa construcción”, detalla.

El contexto histórico era difícil, lo que explica que ciertos elementos de madera no tuvieran la calidad que se hubiera esperado, y son unos elementos muy concretos los que dan patología biológica. Fue CIS Madeira quien detectó este problema y quien se encargó de analizarlo. Al equipo de arquitectos se les llamó para la parte de intervención.

Así, CIS- Madeira hizo una diagnosis del estado de las estructuras. “Ao observar as deformacións vimos o que había internamente, identificamos a especie de madeira, comprobamos os contidos de humidade e fixemos unha réplica en 3 D para coñecer ben como estaban os elementos ensamblados para darlle a maior información posible ao equipo de Mikel”, detalló.

Tras el requerido análisis se encontraron con problemas constructivos derivados de ese ‘hacer muchas cosas en poco espacio’ que hacen que no todas ellas terminen de encajar a la perfección. Por eso, el objetivo no era mejorar ni cambiar nada, sino que la estructura durara. “Una de las cosas fue el propio accesionado que no guarda una coherencia geométrica con la estructura y tiene una serie de pequeños desfases que hacen que la solución constructiva que se pensó en su momento no se terminara de ejecutar al 100 % y eso dio lugar a un pequeño descenso de 11 centímetros del artesonado que fue el que dio la atención”, explica en detalle el arquitecto. A partir de ahí se trató de ver que el problema eran dos vigas, una unión como se había pensado en aquel momento y no se había terminado de aprovechar como se había pensado para que apoyaran las vigas de donde cuelga el artesonado. Por todo lo que hicieron fue reparar las vigas que tenían un problema. Estas se habían quedado más pequenas por los xilófagos, por lo que se repararon para que volvieran a tener la resistencia original utilizando madera de castaño gallega y de la misma edad que la original, que procedía del Convento de Santo Domingo de Bonaval.

Entre otras intervenciones, los cuatro pilares pequeños que se pusieron en mitad de la obra y que estaban al límite desde el punto de vista de tensión se reforzaron con madera de castaño gallego de tres siglos y medio de antigüedad. En definitiva se trata de una intervención puramente estructural pensada en que baldaquino siga aguantando el tiempo que haga falta.

“Es un rompecabezas”, define. Primero tratan de entender cómo y por qué está construido así, lo que ayuda a la intervención. “Aprendemos sobre la marcha. El primer día no se suele saber la solución, hace falta una investigación en condiciones para tener toda la documentación posible y a partir de ahí comenzar a trabajar”, sostiene.

Las obras parten de un convenio de 2018 entre el Gobierno gallego -a través de la Axencia Galega da Industria Forestal y el CIS-Madera- y la Fundación de la Catedral de Santiago que se materializó ya en varios puntos de la Catedral. “O primeiro que temos que trasladar é a importancia do edificio dende o punto de vista arquitectónico e das solucións constructivas. No baldaquino houbo un atrevemento no propio diseño e pensouse nun primeiro momento que iba durar, pero non foi así. É esta intervención a que permite mantela”, comenta el conselleiro de Medio Rural, José González.

A mayores, el conselleiro agradeció el trabajo de CIS-Madeira que aporta conocimiento y diagnosis en “un edifico que nos identifica a todos los gallegos”. Añadió que la Xunta de Galicia apuesta claramente por la construcción en madera y por el trabajo de estas características, tanto en lo que se refiere a la recuperación como en otras soluciones constructivas.

Por su parte, el director de la Fundación Catedral, Daniel Lorenzo puso en valor no solo la intervención en el baldaquino sino también en los yugos de roble de las campanas A Mayor y La Prima Salomé (en la Torre de las campanas), además de intervenir en las capillas absidiais de la cabecera del templo y en la Corticela. Con todo, por ahora se desconoce la superficie rehabilitada y la inversión total.

“Estamos recuperando o modo de traballar coa madeira que se facía historicamente utilizando tamén os coñecementos que aporta neste ámbito os técnicos de CIS-Madeira á hora de selección da madeira. E para iso estanse retirando toneladas de formigón”, destaca.

Según adelantó Daniel Lorenzo ya hay en mente nuevos proyectos de intervención. Transmite una idea final: la restauración y la conservación tiene que ser continuada.

04 feb 2023 / 06:00
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