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“Mi trabajo es tener buena información, hacer buenas preguntas y tomar decisiones”

Heredando el grupo empresarial que creó su padre, Carmen Lence ha puesto toda su experiencia al servicio de Leche Río. Intentando inspirar al equipo que la rodea, mantienen la esencia de la principal láctea gallega, generando riqueza el territorio y apostando por nuevas vías de negocio.

¿Cómo surgió la empresa?

La empresa la empezó mi padre hace 45 años, aproximadamente, fruto de un fracaso empresarial. Empezó con una gasolinera en O Corgo y tenía un cliente que le debía mucho dinero. Como no podía pagarle, le dio tres camiones de transportar leche, que eran los que generaron la deuda. Así, siguió con el negocio del señor y lo que comenzó como principio del fin, significó el inicio de su aventura empresarial más exitosa.

¿Qué significa la figura de su padre?

Trabajando en la empresa familiar, con gente que trabajó para él y con las fotografías suyas que hay en las instalaciones, su figura está muy presente. Hablamos y lo recordamos todos los días y cuando pienso en él, pienso en un hombre que tenía una gran capacidad de trabajo y muy luchador, lo que lo hizo una persona de éxito. Era muy generoso también y, a pesar de que se cubría con una coraza de duro (ahora lo entiendo desde mi posición), siempre ayudaba. Por ello, siempre digo que los empresarios como mi padre son como artistas, porque no le interesaba la empresa por tener prestigio o más dinero, sin por crear productos, servicios, trabajo y generar riqueza para todos”.

Estuvo formándose en el exterior antes de entrar en la firma. ¿Cómo fue ese proceso?

En mi época universitaria, estudiaba y por la tarde llevaba una gasolinera, pero llegó un momento en el que me daba cuenta de que trabajando con él era muy difícil aprender, porque te decía absolutamente todo, y veía que, si queríamos competir con otras empresas, teníamos que estar igual o mejor formados. Por ello, llegado el momento, le dije a mi padre que quería terminar Empresariales y trabajar fuera. Acabé la carrera y me quedé en Londres en otras empresas, antes de volver a Madrid a estudiar el Máster.

Después, con la compra de Leyma, me pidió que volviese para la parte de ventas. Me pareció una buena idea, pero por mi mentalidad inconformista, heredada de mi padre, al poco sentí de nuevo la necesidad de irme y seguir formándome. Justo en ese momento, a mi marido le ofrecieron un trabajo que implicaba irse a Tokio y decidí irme con él. En estos quince años, antes de volver, como familia hemos vivido en Tokio, Suiza, San Francisco, Atenas, Milán y ahora Boston. En todos los sitios, siempre me he buscado la vida para encontrar oportunidades, lo cual no ha sido nada fácil. Esa experiencia me ha ayudado y es algo de lo que me siento muy orgullosa.

Llegado el momento, ¿qué visión le intentó dar a la compañía?

Principalmente, que la gente que trabaja en ella tenga un propósito claro y que inspire a todo el mundo, para que se den cuenta de que crean y marcan diferencia en la sociedad en la que están, tenemos que ser conscientes de ello. Leche Río es la única láctea gallega entre las diez primeras de España y es la gallega que más leche recoge en Galicia, siendo la comunidad más productora del país y una de las principales de Europa. Si nos compraran, dejaríamos el sector lácteo gallego en manos de gente de fuera y de cuatro o cinco empresas, lo cual es un peligro. Por ello, una empresa como la nuestra necesita existir, porque mantiene el equilibrio.

Y después, también incorporé un estilo de liderazgo más colaborativo, en el que se nota el haber trabajado en coaching durante mucho tiempo y con directivos de grandes empresas, observando lo que hacía que algunos equipos funcionaran tan bien. Mi trabajo es hacer buenas preguntas, tener buena información y tomar decisiones, a través de la experiencia y la inteligencia de la gente que me rodea.

Además, también generan un impacto en el entorno.

Así es. Al ser una empresa familiar nos importa la sociedad en la que estamos y eso se nota, por ejemplo, con nuestras inversiones en deporte. Queremos que el rural esté vivo, porque al final estamos ayudando a los hijos de los ganaderos que trabajan con nosotros y eso nos importa, y lo mismo sucede con la colaboración con el Banco de Alimentos o Cruz Roja. Queremos que la gente piense en Leche Río como una empresa con un propósito y que venga a trabajar aquí porque contribuyen a algo más grande que a sí mismos.

Con la tendencia a la baja en el consumo, ¿el futuro pasa por la potenciación del comercio exterior?

Ya desde antes de la pandemia, contratamos a una persona para comercio exterior. Debido al descenso del consumo de leche clásica, la idea es vender más fuera. Ya se comercializan la crema y la nata, pero ahora la idea es intentar vender más producto final en aquellos lugares donde está creciendo el consumo como China, algunos países de África o Latinoamérica.

¿Y por la búsqueda de productos de mayor valor añadido?

Somos una empresa que definitivamente se tiene que ir a productos de mayor valor añadido, porque el margen de la leche es muy bajo. Estamos estudiando las tendencias del mercado y trabajando para crearlos. Hemos empezado lanzando algunos productos que no teníamos, con la marca Leyma, como la nata, la mantequilla o el queso sin sal y sin lactosa; y seguiremos con el lanzamiento de otros nuevos, incluso una leche enriquecida para finales de año.

Por lo tanto, ¿la viabilidad pasa por la renovación?

Creo en la innovación y en el ser diferentes. No podemos competir con las multinacionales haciendo lo mismo que ellos, por lo que tenemos que intentar buscar la diferenciación y esto empieza por la historia familiar, porque compramos y fabricamos todo en Galicia (kilómetro cero). Somos una compra inteligente, es decir, un producto de muy buena calidad y a muy buen precio. Queremos seguir en esa línea, donde damos bienestar animal, envases más sostenibles y, ahora, productos diferentes, con valor para la salud.

Momentos

1 Cargo. Lleva al frente de Leche Río y presidiendo el grupo Lence Torres un año y medio.

2 Empresa familiar. “Desde pequeña, mi padre siempre quiso que entendiéramos el valor del dinero y que la empresa era una responsabilidad. Recuerdo que en verano, mientras mis amigos pasaban dos meses en las playas, teníamos que volver para cubrir las vacaciones de empleados”.

3 Equipo. Tienen cuatro plantas de producción, tres en Lugo y una en A Coruña. En total, unas 150 personas integran el equipo, más unas 450 ganaderías familiares.

4 Boston-Galicia. “Cuando estoy en Lugo trabajo prácticamente todo el tiempo y cuando voy a Boston puedo disfrutar más de la familia. No es algo para siempre, pero se puede hacer y, de hecho, salir y entrar en dos mundos diferentes me ayuda a tomar perspectiva y buscar nuevas maneras de desarrollar nuestra empresa”.

07 nov 2020 / 00:45
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