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martes, 24 noviembre 2020
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Chus Iglesias, de la asociación Paluso, hace un llamamiento urgente “porque estamos bajo mínimos” // Cada día distribuye alimentos a 140 familias // Asegura que con la pandemia “está viniendo gente que jamás pidió” // En Navidades instalará otra carpa para mantener la distancia de seguridad TEXTO Mar Mera

SOS por neveras familiares vacías

Chus Iglesias, de la asociación Paluso, vuelve un año más a solicitar ayuda, aunque en esta ocasión su llamada resuena con más urgencia que nunca. “Estamos bajo mínimos; necesitamos alimentos ya”, asegura.

Desde hace muchos años –25– es el alma máter de una cena de Nochebuena y un desayuno y una comida de Navidad a la que acuden, en la Alameda compostelana, cientos de personas de distinta condición, pero con una característica común: no quieren vivir esas fechas en soledad.Asegura que “este año estamos casi sin alimentos. Necesitamos de todo, sobre todo productos no perecederos, aunque también nos haría falta pescado o carne”. Porque recuerda que reparten cada día, y lo hacen a entre 130 y 140 familias de la ciudad que ven sus neveras vacías.

A pesar de que está bregada tras muchos años recorriendo incansable las calles de la ciudad para dar algo caliente a personas sin hogar, asegura que “el otro día se me cayó el alma a los pies cuando una madre me pidió pañales de la talla 5 para su niña, y potitos también. Y tiene dos hijos más que alimentar”.

Por eso, aprovecha la oportunidad para apelar a la solidaridad y que además de alimentos nutran a su asociación de comida para bebés, además de pañales, o artículos de higiene, de champú a geles de baño y lo lleven a la sede, en la rúa Benéfica de Conxo, 23, al lado de Televés.

“Nunca pedimos dinero, ni siquiera tenemos subvenciones, pero nos hace mucha falta comida”, asegura, a la vez que explica que “cada vez tenemos más gente que pide, y que nunca lo hizo, desde personas que no están empadronadas o no tienen papeles, hasta familias que están a la espera de cobrar ERTEs debido a la crisis por el coronavirus”.

De generosidad también sabe. “Fui a pasar la ITV con la furgoneta con la que reparto a los talleres Garsea, en Cacheiras, y no me cobraron la mano de obra. Con ese dinero estoy hoy en un súper para intentar llenar algo nuestra despensa”. Ahí está otra de sus peticiones, y es que utiliza su casa como almacén. “Tengo ropa, mucha ahora al tener todo en cuarentena por el maldito covid”, y el espacio se queda pequeño.

“Sería feliz con contar con un local, que alguien nos cediese uno”, dice. “Así no solo podría tener los productos almacenados mucho mejor, sino que también podría aprovechar para hacer casetas individuales para personas que duermen en la calle”. Asegura que hay una treintena en Santiago, repartidos en varios lugares de la ciudad, desde la estación de buses, a Vista Alegre o la dársena de Xoán XXIII, “que no pueden guardar medidas de seguridad; duermen unos pegados a los otros”.

“Siempre le digo a todo el mundo que se den cuenta de lo privilegiados que somos, sobre todo se lo digo a las personas que miran hacia otro lado y que no tratan de ver”, dice.

Con respecto a la fiesta navideña del Paluso explica que “tenemos la posibilidad de que pueda hacerse, pero depende de la pandemia, aunque planeamos poner dos carpas para facilitar la separación de las personas”. Si no pueden, repartirán alimentos, “pero ese no es el espíritu”.

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Personas se reúnen cada Nochebuena en la fiesta del Paluso, y otras tanto se juntan para Navidad. Este año, por la pandemia, no habrá la tradicional gala del Coro da Rá en la que se recaudaban fondos, aunque esperan poner huchas en los establecimientos que estén abiertos para sufragar la fiesta, en la que reparten a los niños regalos de Papá Noel.

22 nov 2020 / 00:10
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