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Técnica revolucionaria del CHUS que fulmina temblores en solo media hora

Será el primer hospital público de España en tenerla // Mejora la calidad de vida en enfermos jóvenes // Indicada en párkinson, prevén su uso en epilepsia, esclerosis o cáncer // El coste es de 1,8 millones

Una intervención no invasiva, aplicada en una zona del cerebro de apenas 3,5 milímetros, que dura solo media hora y en la que el paciente puede irse a casa de alta al día siguiente, se estrenará con el 2021 en el hospital Clínico Universitario de Santiago para enfermos que sufran temblores, muchos de ellos jóvenes. El jefe de Neurología del CHUS, el doctor José María Prieto, subraya que se convertirán en el primer servicio público de España en contar con el novedoso sistema HIFU, indicado principalmente en párkinson, aunque con grandes expectativas frente a otras enfermedades.

Sanidade ha invertido en esta revolucionaria técnica 1,8 millones de euros.

Sobre en qué pacientes está indicado este novedoso sistema, el doctor Prieto explica que “principalmente será para aquellos con temblor, y en este sentido los que tienen párkinson podrían ser susceptibles de ser tratados con esta técnica”.

Añade que los pacientes con temblor “suelen ser personas más jóvenes a las que este síntoma les genera una gran limitación en muchas actividades habituales e incluso profesionales”. Pone como ejemplo a aquellos que deben realizar maniobras delicadas que exigen precisión en los movimientos y para los que eliminarles el temblor “es fundamental en la mejora de su calidad de vida”.

En cuanto al posible uso del sistema High Intensive Focused Ultrasound en otro tipo de pacientes, el experto indica que actualmente no está aprobada su indicación en éstos por parte de las autoridades sanitarias, aunque expresa su confianza en que el futuro se puedan beneficiar de esta cirugía tan novedosa determinadas personas con epilepsia, en algunos tumores, en el temblor de esclerosis múltiple e incluso en algunos trastornos del comportamiento, si bien están en fase de investigación.

Sobre la técnica explica que “básicamente se trata de concentrar un haz de ultrasonidos de alta energía en una zona del cerebro que interviene en el control motor y que al funcionar de manera anómala genera el temblor. El resultado es producir una mínima lesión que se produce por calor y que mide unos 3-5 mm”.

El proceso tiene una duración de entre 30 y 45 minutos y cuenta con la ventaja añadida de que el paciente se puede ir a su casa al día siguiente.

En esta intervención no invasiva en pacientes neurológicos es preciso un control de las técnicas de imagen, por lo que es imprescindible que estén presentes además del neurocirujano, un neurorradiólogo y un neurólogo.

Sobre los especialistas, el doctor Prieto subraya que la necesidad de profesionales entrenados en trastornos del movimiento y con experiencia contrastada “han sido una de las grandes bazas que nos han permitido disponer de esta avanzada tecnología”.

Recuerda que desde hace 20 años cuentan en el CHUS con una unidad de cirugía de trastornos del movimiento, referencia a nivel nacional y que cuenta desde hace ocho con la categoría de centro superespecializado (CSUR).

El jefe de Neurología del CHUS no duda en que “es una obligación de este hospital traer las novedades técnicas más punteras en medicina. Al fin y al cabo es un hospital universitario y la introducción de novedades diagnósticas y terapéuticas es una de sus señas de identidad”.

Es rotundo al afirmar que “las autoridades sanitarias han entendido el beneficio que supondrá para los pacientes no solo de Santiago, sino de toda Galicia, y para la Neurología y la Medicina gallega disponer de esta tecnología puntera”.

Confiesa que, tanto a nivel personal como profesional, “ha supuesto una gran alegría porque seremos el primer hospital público que contará con este sistema, lo que implica disponer de más opciones de tratamiento para nuestros pacientes que son nuestro principal objetivo”.

NUEVA ÁREA DE ICTUS. Otra de las novedades en el servicio que dirige es la próxima puesta en marcha de una nueva área de tratamiento del ictus. “Aunque la atención a los pacientes siempre ha mantenido un alto nivel de excelencia, hace tiempo que era evidente la necesidad de una renovación de las instalaciones y el aparataje”, dice.

Así, disponer de unas nuevas instalaciones les permitirá trabajar en mejores condiciones y confía en que a lo largo del 2021 “dispondremos de una nueva estructura con una mejor dotación tecnológica”. Sobre estas obras de remodelación, apunta que se retrasaron por la pandemia.

Sobre cómo afectó el COVID en su área, sostiene que “ha generado un gran problema sanitario a múltiples niveles. En concreto, expone que durante la primera ola el número de ingresos por ictus se redujo en más del 32 %, lo que implica que los enfermos que no vinieron al hospital han quedado con secuelas, muchas de las cuales podríamos haber evitado”. Sobre los pacientes con párkinson, que son enfermos crónicos y en edad de riesgo, han tenido que reducir la asistencia no solo al hospital sino a los centros de rehabilitación, lo que ha supuesto un empeoramiento de su calidad de vida”.

Recuerda que durante el confinamiento mantuvieron una atención presencial en las consultas urgentes y una telefónica, sobre todo para reajustes de medicación. Ya en junio, hicieron una actividad voluntaria de tarde para recuperar actividad no realizada con el fin de solucionar problemas por retrasos. Así, subraya que “sin la voluntad de los profesionales del servicio no hubiese sido posible”,

28 dic 2020 / 00:00
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