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lunes, 25 mayo 2020
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Vivienda cara y rápidas conexiones por tren no ayudan a fijar población

Personas de fuera que trabajan en Compostela ni se plantean un cambio de residencia y otras apuestan por ayuntamientos ‘low cost’ como Teo o Ames

El proceso de periurbanización hacia zonas como Teo o Ames, la modernización del sistema de transporte, que permite conectar las grandes ciudades de Galicia en cortos intervalos de tiempo, o el elevado precio de la vivienda en comparación con otros concellos del área de Santiago son algunos de los factores que influyen en el estancamiento del dato de población en Compostela, incapaz de superar la barrera de los 100.000 habitantes.

“El área urbana de Santiago ha aumentado, y la población en los últimos años se ha concentrado en ayuntamientos como Ames o Teo”, afirma el alcalde de la capital gallega, que también se refiere a que los hábitos de la sociedad han cambiado, al igual que el tamaño medio de la unidad familiar. En este sentido, Xosé Sánchez Bugallo prefiere evaluar con perspectiva esta situación e incide en que “la población de Galicia ha menguado y tiene menos habitantes que hace 20 años”. “En Vigo, por ejemplo, se mueven en cifras cercanas a 300.000 personas pero tampoco han conseguido llegar, y en buena medida se debe a la periurbanización, que es un proceso que se repite en muchos lugares. En A Coruña, por ejemplo, se representa en concellos como Oleiros, Culleredo o Cambre”, afirma el regidor de Santiago, quien subraya que el modelo de sociedad ha cambiado con respecto a generaciones anteriores. “An-tes no todo el mundo tenía coche, y se buscaba un piso en el lugar donde se trabajaba. Ahora eso ya no pasa, y el concepto de distancia ha cambiado”. Y añade: “Las distancias se miden en tiempo y no en kilómetros. Mu-cha gente viene a trabajar desde fuera y no se plantea cambiar de residencia, puesto que el tren, por ejemplo, te permite venir a Santiago desde Ourense, A Coruña o Vigo en muy poco tiempo”. Asimismo, para el alcalde de Compostela también es clave el precio de la vivienda, y que desde el 2011 no se han concedido licencias para construir urbanizaciones de protección oficial. En este sentido, subraya que la intención del actual gobierno local es poner en marcha iniciativas que compensen el déficit en este materia que ha sufrido la ciudad en los últimos años. No obstante, admite que muchas familias han decidido comprar en Cacheiras o en O Milladoiro por una cuestión económica. “Por el precio o menos de lo que cuesta un piso en Santiago, adquieren una vivienda y un coche”.

En cualquier caso, Bugallo sostiene que esta situación “también sucede en grandes ciudades como Madrid, Barcelona o París, que han perdido población con respecto a hace décadas”.

“Son muchos factores los que impiden llegar a 100.000 habitantes”

En el sector inmobiliario afirman que alcanzar los 100.000 habitantes se ha convertido en una misión imposible debido a la combinación de varios factores, si bien ponen el foco, sobre todo, en la proliferación de los pisos turísticos, que ha reducido a la mínima expresión el catálogo de viviendas en régimen de alquiler tradicional, lo que se traduce en “precios inasumibles y el éxodo de habitantes a otros concellos del área de Santiago. “El precio medio de los inmuebles disponibles para alquilar actualmente es de 686 euros. Los datos que maneja, por ejemplo, la Asociación Galega de Inmobiliarias (Agalín) son contundentes: antes de la crisis del covid-19, existían un total de 116 pisos disponibles en régimen de alquiler en toda la ciudad, 67 de ellos gestionados por profesionales y 49 por particulares.

“Teniendo en cuenta que alrededor de un 10 % de las viviendas no se encuentran en condiciones habitables”, la oferta para santiagueses, gallegos que hacen vida en Compostela y ciudadanos procedentes del resto de España, así como extranjeros que quieran vivir en la capital gallega, “se concreta en 19 pisos de una habitación, 32 de dos habitaciones, 37 de tres habitaciones y 28 de más de cuatro”, destaca el presidente de Agalín, Carlos Debasa. Y añade que si se hace el cómputo de habitaciones disponibles, “solo unas 320 personas que quieran residir en Santiago alquilando una vivienda, podrían hacerlo, y en su gran mayoría si es compartida”. “Para hacernos una idea de lo alarmante que es la cifra, solo el número de estudiantes extranjeros que acoge anualmente la USC triplicaba el número de habitaciones disponibles antes de la crisis”, incide Debasa, quien añade un factor más a raíz de la pandemia del coronavirus: “En las últimas semanas hemos notado que está aumentado el interés por las viviendas con una pequeña parcela, jardín o patio, y esto Santiago no lo puede ofrecer tan fácilmente”, sostiene.

En este sentido, apunta que la suma de estos factores, en los que también incluye la poca cantidad de vivienda nueva que hay en la capital gallega, “anula cualquier posibilidad de llegar a la cifra mágica de 100.000 empadronados, que permitiría conseguir financiación y subvenciones a nivel estatal y autonómico, y que, en definitiva, ayudarían a la ciudad a crecer”.

21 may 2020 / 23:28
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