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ENTREVISTA
Antonio Domínguez González. Escritor

“Galicia es el rincón de mis amores y la paz de mi alma”

{Afán de superación} Eterno estudiante y lector de casi todo. Estudió Historia y Psicología en la Complutense, varios años en infografía, retoque y restauración digital y artes gráficas. En el año 1993 hizo el Camino de Santiago en silla de ruedas, siendo el primer parapléjico gran minusválido en conseguirlo.

¿Cuánto es de importante la fantasía? ¿Escapar de la realidad es bueno para la mente?

La fantasía no es otra cosa que la realidad, visible e invisible, vestida de imaginación y engalanada de sentimientos. Es fundamental, a mi modo de ver, tener ese mundo de abstracción donde la realidad plausible sea vista desde otro prisma, lo esencial es inmutable, pero las diferentes formas de verlo enriquecen al ser humano. Por no hablar de lo sano que es, en cuanto a ejercicio para la mente.

Y, no se trata de escapar de la realidad, sino de añadir una nueva realidad que viene a enriquecer la ya conocida, y te da la posibilidad de visualizar otras posibles realidades, ¿quién puede asegurar que la realidad es tal?, sobre eso han corrido mares de pensamientos. Por supuesto, cuando uno se sumerge en un mundo de fantasía, se evade por momentos de la realidad cotidiana, y ese momento es mágico, por lo que tiene de enriquecedor. Y, como he dicho, es un ejercicio increíble para la mente, hace que partes del cerebro olvidadas entren en funcionamiento y la abstracción tome las riendas.

¿Por qué a veces nos da la sensación de que el enemigo gana, de que el malo triunfa?

Como bien dices, es una sensación, no es real. El mundo es mundo porque hay equilibrio, el día que deje de haberlo, todo habrá acabado. Esa percepción viene dada, más que nada, por el sensacionalismo, la maldad suele ser más escandalosa y suele tener más recorrido mediático. No, decididamente, no creo que triunfen los malos, solo hacen más ruido. La bondad, por el contrario, se ejercita en silencio, no necesita el egocentrismo de la maldad.

En el primer libro (La isla del durmiente) de la saga de fantasía y aventuras Tastarabás o Las Crónicas de Elaurin hay magia, amor, lealtad... ingredientes que son necesarios en el mundo real.

No hay ningún ingrediente que no sea necesario en el mundo real, vivir mirando hacia otro lado no hace que las cosas desaparezcan. La magia, el amor, la lealtad, y muchos otros ingredientes, forman parte de nuestra esencia, conviven con nosotros desde el mismo origen de la consciencia, y así seguirán. En La isla del dumiente, hay de todo eso, y mucho más, hay grandes gestas y pequeños gestos, hay grandes amores y terribles pérdidas, grandes lealtades y pérfidas traiciones, y por supuesto, mucha magia. Y más, mucho más.

Por cierto, ¿quién es El Durmiente?

La isla del durmiente toma su nombre de dos cosas. Por un lado, es lo que me sugiere a mí la forma de la isla, un durmiente puesto boca arriba, y por otro, es uno de los objetivos que tendrán que conseguir los protagonistas. Tendrán que reunir las partes de un gigante a petición de un ente milenario, condición ineludible para que este les entregue dos de los objetos que son parte del objetivo principal por el que se inicia la aventura. Es decir, El Durmiente es el cuerpo yacente de Aldric, rey de los gigantes de Cuervo Blanco. Y, hasta aquí puedo leer...

¿Es un juego de rol?

Si te refieres a si el libro esta inspirado por los juegos de rol, no, no lo está, aunque la idea de escribir la historia nazca a raíz de un juego de mesa que me propuse hacer. Aunque, en cierta manera, sí tiene que ver, porque, como en los juegos de rol, se forma un grupo de aventureros que tendrán que conseguir unos objetivos, interactuarán con infinidad de personajes, que, unos se unirán a dicho grupo, y otros, simplemente, ayudarán o retrasarán esos objetivos.

El libro es más bien una historia épica fundamentada en un mundo imaginario, que se cimienta desde sus orígenes a base de pinceladas, con leyendas y narraciones de eruditos, además de otros muchos recursos.

La esperanza ante la adversidad es hoy más necesaria que nunca. Además, tú sabes muy bien lo que es luchar cada día contra las limitaciones que la vida te ha puesto. ¿O acaso han sido algunas personas las que más te han querido bloquear?

La esperanza ante la adversidad siempre ha sido necesaria, no especialmente en estos tiempos. Ha habido épocas muy oscuras en la historia de la humanidad, cada cual, con sus propias características, aunque en esencia siempre es lo mismo, la codicia, la venganza, la envidia y la egolatría de una minoría frente a la esperanza y la lucha por tener una vida en paz y harmonía del resto.

Todos convivimos con las limitaciones, en mi caso físicas, sobre todo, pero estas son el mal menor, lo realmente terrible es luchar contra las incapacidades que nos genera nuestra propia mente, y contra las que, en este sentido, nos son impuestas de forma injusta. Y, siempre hay quienes quieren imponer límites, a sabiendas de que son injustos, contra esto siempre hay que luchar.

Antonio, ¿de dónde has sacado fuerzas para combatir contra lo más negro y asqueroso de este mundo?

En mi caso no he tenido que hacer nada especial, soy un poco como los Jedi, la fuerza habita en mí y es poderosa. Bromas aparte, hay que combatir la oscuridad con luz, hay que contrarrestar de alguna manera ese mundo tenebroso que amenaza con romper el equilibrio. Hay que ser fuertes, pero dúctiles, sabiendo que la fuerza por sí sola es quebradiza, hay que reconocer lo inefable y aceptarlo, y luchar contra todo aquello que socave los derechos inalienables del ser humano.

¿Nos hablas a los lectores y a mí de tu experiencia del Camino de Santiago? ¿Fue un viaje más bien espiritual?

El Camino de Santiago, al igual que todos los caminos iniciáticos, es un trayecto físico para la reflexión espiritual, donde la realidad cotidiana se difumina y surgen los verdaderos valores que subyacen escondidos, los realmente importantes. Donde aprendes a relativizar, a ver la vida con perspectiva, y, sobre todo, donde aprendes a ver en tu interior. Por supuesto, no todo el mundo se plantea el Camino de Santiago de igual forma, cada cual se propone sus propios retos, todos ellos muy lícitos, pero no todos igual de enriquecedores a nivel personal. Eso es decisión de cada uno.

¿Qué significa Galicia para ti?

Todo. Es la tierra de mis ancestros, lugar donde me siento feliz, de hecho, mi recuerdo más feliz, aquel que ningún otro ha superado, fue allí. Galicia es olor a tierra mojada, es brisa en la montaña, es mecer de las olas, es tertulia familiar a pie de hoguera, es magosto y alambique, viñedo y salto de agua, pulpo á feira y verano de verbena, son los bolos y las chapas, las cantinas donde todo tiene cabida, son sus mujeres y sus hombres, amables, dulces, recios y trabajadores, es su acento que es canción y arrullo de cuna, por no hablar de sus capitales, de sus pueblos, de sus aldeas, de sus rincones con sabor a verdad, de su historia, de sus leyendas. Galicia es, en definitiva, el rincón de mis amores y la paz de mi alma.

No debemos dejar pasar las ilustraciones tan maravillosas que completan tu libro... ¿Alguna favorita?

Las ilustraciones son maravillosas, o así las veo yo, son obra de Ricardo Garijo Jr. Toda una suerte haberlo encontrado, sin buscar, de forma casual, como sucede a menudo en la vida. Fue ver su trazo y la forma con la que afrontaba sus dibujos y saber que debía de ser él el ilustrador de mi libro. Por suerte, aceptó, y digo por suerte no solo por los dibujos, sino por la persona en sí, a mi modo de ver, excepcional.

Si tengo que decir una ilustración favorita me quedo con la primera que hizo, por todo lo que ello significaba para mí, y esta es Balor, el personaje que adorna el primer capítulo.

¿Quién es Bufi, nombre con el que firmas?

Bufi es un vieja y entrañable historia de amistad y nacer a la vida. Parte de cuatro jóvenes amigos, que hoy continuamos siéndolo, que empezaban a conocer, a experimentar, a sonreír. Bufi es un nombre derivado de un personaje de la serie Juncal, de Francisco Rabal, donde el Brujo, Rafael Álvarez, hacía de limpiabotas, Búfalo era su nombre. A nosotros nos hacía gracia la forma con la que Francisco Rabal pronunciaba ese nombre, arrastrando las palabras. Y así pasamos a llamarnos “los cuatro búfalos” y de ahí a Bufi, solo había un paso. Usar este nombre es un homenaje a esa amistad y a ese momento de nuestra historia personal.

¿Cómo ha sido el proceso de sacar adelante por ti mismo este proyecto?, hecho realidad gracias a las donaciones de la gente.

Hay que aclarar que no han sido donaciones, es muy importante matizar eso, sino la compra anticipada del libro. Presenté mi proyecto ilusionante y aquellos que vieron potencial en él lo compraron, poniendo su fe en mí, lo que es muy de agradecer, de hecho, los mecenas aparecen todos en los agradecimientos al final del libro.

No es un proceso fácil, aunque pueda parecerlo, hay mucho trabajo detrás, no solo para plantear el proyecto de la for ma adecuada, sino para que llegara al mayor número de personas posible. Pero, he de decir que ha sido ilusionante y muy gratificante.

19 ene 2021 / 00:00
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